Etiqueta: Profesión

  • ¿Jubilación anticipada? Rezada, y… en comunidad, sí

    ¿Jubilación anticipada? Rezada, y… en comunidad, sí

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-prejubilacion-a-2016Se trata de un proceso de reflexión personal y comunitaria desde la fe, ante la toma de la decisión respecto a la jubilación anticipada de una militante, médica de familia.

    Ha sido un proceso largo, llevado a cabo en varias etapas. Primero fue plantearse la conveniencia de la decisión. Circunstancias personales, familiares, laborales…a favor y en contra. Mis compañeros se sorprendían de que me lo planteara, dada la importante pérdida de poder adquisitivo respecto a lo percibido trabajando, y la posterior reducción de la cuantía de la pensión.

    Así que no era suficiente un ejercicio puramente racional: había que poner en juego mucho más. La decisión conllevaba romper antes un vínculo muy significativo con personas (mis queridos pacientes), asumir el hecho de pasar a ser considerada “clase pasiva” y la sensación de tener que ser “sostenida” por los cada vez más escasos trabajadores cotizantes; también suponía aceptar ocupar voluntariamente una nueva posición “al otro lado de la mesa”. En ella el acceso a la información sanitaria, el contacto con los colegas, la formación…etc., deja de ser privilegiada y pasa a ser solicitada. Por todo ello, la decisión fue reflexionada, pero también “rezada”.

    La reflexión me llevó a revisar cuáles habían sido los fines internos y externos de mi profesión. Los “para qués” que me habían movido, intentando ser honesta y no eludir los que pudieran ser “incorrectos”.

     

    Los fines externos que me surgieron eran:

    • Tener la seguridad de un trabajo estable, retribuido, que me permitiera vivir sin sobresaltos.
    • Ser autónoma e independiente desde mi posición de mujer.
    • Pertenecer a un grupo prestigiado en la sociedad, con los privilegios de acceso a una cultura, a un lenguaje, a una relación “desde dentro” con el mundo sanitario.

    Los fines internos vistos en perspectiva:

    • Realizarme y crecer como persona, a través del valor del trabajo.
    • Relacionarme con los demás desde una actitud de ayuda (al principio claramente paternalista, con los años más horizontal)
    • Desarrollar un cometido en la sociedad a través de la pertenencia al sistema público y del trabajo por la calidad de la asistencia prestada.
    • Trabajar en equipo con otros profesionales, procurando compartir objetivos y humanizar lo más posible la atención sanitaria.
    • Estar abierta y aprovechar los momentos en que he podido formarme en campos más específicos de mi profesión, para aplicar lo aprendido dándole una perspectiva distinta al trabajo cotidiano (aspectos relacionados con la comunicación, que me han ayudado a detectar actitudes manipuladoras que no son sanadoras para nadie; aspectos éticos que me han hecho ser consciente de que puede haber asimetría de conocimientos con los pacientes, pero nunca asimetría moral; aspectos del cuidado: cuidar es también curar, y el acompañamiento es también una gran herramienta sanadora para el que cuida).

    Una vez tomada la decisión de jubilarme, en continuo diálogo con la familia, vino la etapa de intentar ir soltando tantas cosas materiales, tantas rutinas, tantas emociones, tantas dependencias…y empezar a despedirme de todo ello y de la gente. Me ayudaron algunas lecturas, las oraciones de cada día, pero fue una etapa muy dura.

    Tras esta reflexión, llegó el momento de los argumentos. Tenía que explicarme a mí misma, a mis compañeros y a mis pacientes (sobre todo a ellos) lo que había decidido. Tenía que dejar claro que no se trataba de una huida (no estaba quemada), de abandonar el barco en tiempos de tempestad (un momento de cambios).

    Porque hasta el último día de mi trabajo, me levantaba con ganas, rezaba en el camino teniendo presentes nombres y rostros concretos, encontraba motivos para dar gracias, a pesar del cansancio y aturdimiento que me iba invadiendo a lo largo de la jornada.

    Las circunstancias familiares pesaban mucho en la decisión, pero también la percepción de unas capacidades más limitadas para hacer bien mi trabajo bajo presión. Y de nuevo, los “para qués”:

    • Para vivir sin tanta presión y poder estar en disposición de hacer mejor las cosas que creo que haría bien: escuchar, pacificar, acompañar…
    • Para vivir y relacionarme desde la gratuidad y desde la necesidad de devolver algo de lo mucho que he recibido, sin cálculos ni medidas.
    • Para ir desprendiéndome y viviendo con más sencillez, menos necesidades materiales, más austeridad…ir preparando la llegada de la limitación, la dependencia y la partida.
    • Para estar presente en los lugares y acontecimientos a los que me sienta llamada para el testimonio.
    • Para profundizar en la espiritualidad a través de ratos de meditación y oración cotidianos.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-prejubilacion-2016-cY por fin, vino la fase de las acciones. Primero para despedirme: ir vaciando la consulta de lo personal y lo innecesario, llevando las cosas a la asociación El Rastrell. Ir comunicando a los pacientes la noticia (con respuestas generosas por su parte, sin reproches…), escribirles una carta explicando las razones, pidiendo perdón por mis errores y dando gracias por lo mucho que he recibido de ellos. También les contaba que me proponía seguir activa dentro del campo de los Paliativos y la Bioética, en el mismo departamento de Salud si es posible. En mi último día de trabajo, nos reunimos todos en torno a un sencillo almuerzo que encargamos a la asociación Novaterra.

    Ahora estoy en la fase siguiente: ver cómo concreto mi compromiso en esta nueva etapa de mi vida.

    Recién jubilada, participé dos ratitos como voluntaria sanitaria en el encuentro europeo de jóvenes de Taizé. Eso me ayudó mucho a visualizarme en el servicio desde la profesión. Voy a seguir colegiada, y como médica intentaré enfocar el compromiso.

    A continuación transcribo la Acción de Gracias que hicimos en la misa del retiro de Navidad de Graduats.

    Jn 1,1-18

    En el momento de la acción de Gracias, quisiera compartir con mi comunidad el peso de la responsabilidad de una decisión que parece solo mía. La revisión de vida me ayuda a leer esta situación desde la fe, y eso me descoloca. Pienso en mi vida profesional pasada, vivo con desazón la presente, y con ilusión e incertidumbre, el futuro.
    A la luz del evangelio, tomo perspectiva y entiendo que Dios me quiere explicar su proyecto, que su Palabra tiene algo que decir a esta vida que desde mi libertad voy tejiendo. Es una llamada a acercarme a “la vida entrañable de Jesús” para conmoverme con “la bondad el amor y la verdad que encierra su vida”. Es una invitación a “hacerme presente a mí mismo con verdad y sinceridad, hasta el fondo, desde dentro”. A experimentar a “Dios realmente presente en lo más íntimo de mi ser”.
    No puedo dejar de vivir esta situación como una de esas “experiencias intensas de comunicación, de amor humano, de dolor purificador, de belleza o de verdad que mejor nos abren a la experiencia de Dios”. Y me sobrecoge leer que “el que cree siempre ve algo. Ve la vida envuelta en gracia y en verdad. Tiene en sus ojos una luz para descubrir, en el fondo de la existencia, la verdad y la gracia de ese Dios que lo llena todo”
    Y pienso en qué tengo que desaprender en este momento concreto en que me encuentro, desde qué otra hondura puedo mirar las cosas.
    Y lo primero que surge es ser consciente de que “vivir es ya, desde su origen, recibir” y que “la única manera de vivir sensatamente es acoger de manera responsable lo que se me da”.
    Por eso reviso esa tendencia tan arraigada en este mundo que me rodea, de vivir constantemente exigiendo, quejándose, auto-centrándose. Organizando todo en función de mí misma. Viendo solo en la vida las pequeñas preocupaciones que llevamos en el corazón. No quisiera seguir por ese camino ni acabar así. Desearía reconocer y agradecer lo recibido, “dilatar el corazón”, acoger el regalo de la gracia.
    Y permanezco en mi comunidad, para compartir ese regalo: la semilla, el grano de mostaza, la levadura que desde dentro va actuando. Acercarnos juntos “de manera concreta y vital a los evangelios, dejarnos animar por el Espíritu, entrar en relación con el Padre, para disfrutar cada vez más de la bondad insondable de Dios y así ir purificando nuestra fe”
    Por eso, quisiera, primero, vivir y expresar la gratitud mientras voy despidiéndome, soltando, dejando, cerrando. Y luego discernir la manera concreta en que habré de “dejarme activar lo mejor que haya en mi ser” y ofrecerlo el resto de mi vida, sin perder la perspectiva de la vulnerabilidad, los límites.
    “Señor, que aprendamos a vivir con Jesús una vida tan humana, tan verdadera, tan hasta el fondo, que a pesar de nuestros errores y mediocridad, nos pueda llevar hasta Dios”

    (Citas JA Pagola. El Camino abierto por Jesús)

  • La frustración en el ejercicio profesional. Retiro para profesionales

    La frustración en el ejercicio profesional. Retiro para profesionales

    La Red Ignaciana celebra los próximos 12 y 13 de febrero un retiro espiritual destinado a profesionales en activo a los que se
    propone ofrecer un espacio en el que mirar a la luz del Evangelio lo que hacen y lo que les pasa en sus trabajos profesionales (o en desempleo). Será en Galapagar, Madrid.

    El Retiro está pensado para profundizar en la experiencia de la frustración que surge en nuestro trabajo. Para buscar aquellas claves que nos permitan afrontar las frustraciones que nos salen al paso en la vida profesional de tal manera que podamos aprender de ellas.

    Más información: http://retiroprofesionales.blogspot.com.es/

  • La salud en mi mano… para el bien común

    La salud en mi mano… para el bien común

    Mi profesión se desarrolla en el ámbito de la salud pública. Cada día lo vivo como un lienzo pendiente de pintar: puedes estar más o menos inspirado, pero se espera que completes tu pintura y, si puede ser, que la llenes de color y de alegría. A veces, las circunstancias te permiten conseguir una buena acuarela y otras veces, sin embargo, sientes que no has conseguido una obra que emocione, que llegue al corazón de quien la pueda recibir.

    Tengo la costumbre de hacer oración camino de la oficina y ahí aprovecho para dar gracias por tantas cosas.

    Eso me sirve para enfocar mi tiempo de trabajo y pedir que el Espíritu me guíe. Espero conseguir una bella pintura.

    Yo diferenciaría dos aspectos en el desarrollo de mi profesión, relacionados con mi vivencia de la fe. Por una parte, el trato con los compañeros y, por otra, el contenido propiamente técnico del trabajo y sus efectos en los terceros.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salud-publica-zaragoza-2Para situar el trato con los compañeros, he de decir que mis funciones son lo que, a veces, he oído denominar un “mando intermedio”. Eso de intermedio supone que, en cuanto a la relación laboral, estás como el queso del sándwich: te aprietan tanto desde arriba como desde abajo. Tengo relación directa con unas veinte personas a quienes doy trabajo, además de otras setenta y tantas cuyas funciones dependen de mí. Por el otro lado, tengo varios jefes en diferentes niveles de la escala de la organización.

    El trato que tengo con la mayoría de los jefes es escaso en tiempo, aunque pueda ser importante en otros aspectos. Por eso, cuando me planteo qué puedo hacer cada día para conseguir una buena pintura, creo que, donde de verdad me la juego, es con aquellos con los que estoy muchas horas en la oficina y con los que dependen de mis decisiones. En ocasiones, siento que no seré capaz de detectar dónde necesito poner el color. Otras, me ocurre que el trato con algunos compañeros no es fácil, que hay personas muy tendentes a la queja sistemática, a ver la botella medio vacía y a encontrarle pegas a cualquiera de mis decisiones. Sin embargo, me digo que no puedo por eso tratarlas diferente, ni hacerles menos caso (como me pide el cuerpo), ni dejar de intentar que se sumen al equipo como los demás. Una de mis peticiones en la oración matutina es intentar tener empatía. Reconozco que no siempre lo consigo.

    Para mí es importante identificar a quienes tienen necesidad.

    Ya sea por enfermedad, por desgracias familiares, problemas en el trabajo o en su familia. Cada vez que llega alguien nuevo, le ofrezco mi disponibilidad no sólo para las dificultades en el trabajo, sino también en las personales. En este aspecto, me resulta especialmente gratificante que los compañeros y subordinados puedan sentir que en mí tienen un apoyo, aunque solo sea para escucharles. Cuando ocurre, es maravilloso y realmente siento que he sido útil para dejar actuar al Espíritu.

    Otra de mis funciones consiste en que las personas trabajen como se espera de ellas y eso supone que, a veces, tienes que reconvenirles o llamarles la atención. Estas situaciones desagradables, con el tiempo, he conseguido (no me preguntéis cómo) plantearlas, en general, de una manera más amistosa o familiar. Creo que es algo intuitivo, que te da la experiencia. Sin embargo, hay casos difíciles, por sí mismos o por sus actores, donde no queda más remedio que ponerse realmente serio. Confieso que, en estas situaciones, trato de encontrar un tiempo de tranquilidad y ponerme en oración, aunque sea en mi despacho, abrirme al padre y pedirle ayuda. Hasta ahora, me ha venido muy bien.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salud-publica-zaragoza.-3JPGEl segundo aspecto importante es la relación con los destinatarios de mi trabajo. Me dedico a la seguridad alimentaria y eso supone que entran dos actores en juego: las empresas alimentarias y la sociedad en general. Nuestra misión es controlar que las primeras actúan correctamente para garantizar la seguridad alimentaria de la población.

    El hecho de que el destinatario (beneficiario) final de mi trabajo no tenga una cara concreta es, para mí, uno de los temas más difíciles a gestionar desde el punto de vista ético y cristiano. Porque, en la balanza, tengo claro cada vez quién está en un lado: una empresa concreta, con unas personas concretas. Sin embargo, en el otro lado, estamos todos en general y nadie en particular.

    Y supone un problema porque mi equipo tiene la misión de que las empresas alimentarias hagan lo correcto, empezando por el propio diseño estructural de un establecimiento y terminando por las prácticas y manipulaciones de las personas. Eso nos lleva, por ejemplo, a situaciones en las que empresas incumplidoras tienen que ser sancionadas y, de repente, un día tienes en tu despacho a una señora (que te recuerda a tu madre) a quien tienes que sancionar si quieres ser coherente con las normas y no generar un agravio comparativo con el resto de empresas. O también a un señor, propietario de una empresa, quizá familiar, que ha invertido un dinero, posiblemente sus ahorros, en preparar un establecimiento sin haberse asesorado adecuadamente. Señor (que se da un aire a tu abuelo) a quien no te queda más remedio que decirle que lo que ha hecho… ¡no le vale!

    En ambos casos tienes que actuar por el bien general (un lado de la balanza), a quien no le pones cara, mientras (en el otro lado) delante de ti tienes a la contraparte, con nombres y apellidos, a la que es muy difícil explicarle y aplicarle las decisiones que debes tomar.

    Este tipo de situaciones siempre me parecen duras. Mi misión es mojarme y tomar decisiones y por eso no me queda más remedio que apechugar. No ha sido baladí el apoyo encontrado en mi grupo de revisión de vida, que me ha dado calor y apoyo ante situaciones realmente difíciles, ayudándome a juzgar y a actuar desde la perspectiva de la fe con mejores elementos de juicio.

    Uno de los aprendizajes que he obtenido de la gestión de estos conflictos es ser asertivo ante determinadas situaciones, algunas que pueden ser negativas para las empresas. Desde entonces, no me puedo resistir, si así lo creo, a decirles que les conviene replantearse un negocio alimentario antes de gastarse el dinero, cuando, según mi experiencia, el establecimiento no puede llegar a cumplir o el negocio parece no tener posibilidad de ser rentable. Esto último queda fuera de mis funciones laborales, pero creo que es mejor (que es mi obligación cristiana) que alguien les abra los ojos, o al menos les avise, antes de que lleguen a un callejón sin salida. Solo si lo hago así siento que mi pintura tiene los colores y el espíritu necesarios para aportar algo a su destinatario.

  • Cuando la sociedad me llamó, y yo me enamoré

    Cuando la sociedad me llamó, y yo me enamoré

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salir-universidadEstaba yo con Pepe en el despacho, atareadísimos los dos tratando de terminar una de las fichas del Inventario Español de Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad. Había que entregarla sin falta, porque la esperaban los coordinadores en Madrid. Sonó el teléfono. Dudé si descolgarlo. Vi por el número que era un compañero de la Facultad que siempre es muy solícito. Puse el altavoz. Seguí tecleando mientras escuchaba la típica historia de unos estudiantes, acompañados por nosesabequien, que habían venido preguntando por nosequé, y que entonces él había recordado que yo podría darles respuesta…. Total: que iban a llamarme a renglón seguido y… ok, ok, ok, gracias, sí, sí, vale, de acuerdo, pues que llamen… Nos despedimos. Resoplé. Sonó el teléfono. Descolgué, les conté que estaba ocupada, pero que si podían venir por la tarde, a las cinco, yo les atendería. Me dijeron que sí. Yo no sabía que estaban a más de cien km. de mi ciudad. Buscaron cómo desplazarse desde aquel pequeño pueblo. Cambiaron horarios de trabajo. Dos chicos y una chica. A la hora en punto, allá estaban, en el pasillo de la Facultad, dispuestos. Cogí mi cuaderno de cuadros, en el que apunto todo lo que hablo y me hablan en estas reuniones, porque tengo cada vez menos memoria ram y más dispersión, y fui tomando nota de la batalla (nunca mejor dicho) que traían entre manos. Me gustaron. Venían preocupados por un morrocotudo problema ambiental que hay en su pueblo, y zonas de alrededor. Territorio que yo conozco por haberlo recorrido palmo a palmo y que amo con esa fuerza irracional con la que amamos todo lo que consideramos nuestro. Me expresaron sus inquietudes, sus dudas, sus preguntas técnicas y mi opinión sobre las soluciones. No se ofendieron porque yo les tratase como si fueran alumnos míos. Es verdad que antes de entrar en respuestas, les advertí que como contábamos con poco tiempo y el tema que traían era complejísimo, disculpasen que yo fuera al grano y les hablase en el tono directo que usamos cuando nos conocemos de clase, prácticas y salidas al campo. Aceptaron. A esa altura de la conversación ya sabíamos algo los unos de los otros. Ellos de mí, que había trabajado años sobre el tema y yo de ellos que ninguno de los tres era estudiante de Ambientales. Yo les metí un mini rollo biológico express, que me parecía básico para compartir un mismo lenguaje. Luego les enseñé qué palabras tenían que meter en Google para que les saliese la información que necesitaban para saberlo todo sin haber estudiado nada. Comoquiera que uno de ellos dijo ser hijo de emigrantes y que había vivido su adolescencia en Suiza, les pasé todas las palabras clave al inglés. Así encontrarían mucho más. Después de eso, muchas gracias, intercambio de correos electrónicos y un meescribíssihayotrasdudas.

    Me quedé sola en el despacho saboreando el momento. ¡Qué gente tan estupenda! ¡Ésta es la juventud que necesitamos!

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salirEn vez de estar tumbados, haciendo nada, ¡ya ves! Dinamizan cultura y sociedad en su pueblo, se organizan activamente en asociación, piensan, son creativos, diseñan eventos, planean cosas, plantean alternativas, son participativos, exigentes y críticos… Tienen toda la fuerza de lo novedoso y no se conforman con lo de siempre. Quieren soluciones concretas a problemas (ambientales en este caso) concretos. Me pareció muy bien. Ya se lo dije durante la conversación: que me encantaban. Porque precisamente ése era el tipo de estudiante que a mi juicio debía generar nuestra Universidad de Extremadura: personas implicadas con el medio (el medioambiente, el medio social, también económico y político), que pusiesen su formación universitaria al servicio de los que más lo necesitan en nuestros pueblos: los jóvenes, los ancianos, los que tienen menos formación y la gente que tiene debilidad de ánimo, flojedad de espíritu, falta de ganas de luchar o sencillo convencimiento de que nosepuedehacernada. Me venía a la mente aquello de “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mt 5, 13). Permanecí un buen rato contemplando la escena… y alegrándome de iniciativas como ésta, en las que yo –desde la óptica de mi fe- veo reflejos de la Bondad Absoluta, del mismísimo Dios Padre.

    … Sonó el teléfono. Esta vez mi marido, sacándome de tamaño momento de oración, para convocarme al supermercado. Pasamos del Ora al Labora

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salir-universidad-medio-ambienteDurante las siguientes semanas, vi en la prensa local un par de noticias sobre el problema, y dos o tres declaraciones de responsables políticos, que me hicieron recordar la visita. Pensé que alguna de las actuaciones administrativas ejecutadas en esos días para paliar el problema, se habían producido como respuesta al susodicho movimiento. Por aquellas fechas empecé a verlo en las Redes Sociales constituido en Plataforma. Me alegré internamente, pedí por ellos. Y al contemplar la escena de algunas de esas personas de la política en actitud de escucha proactiva, veía esbozada la Mano de ese Dios nuestro Padre, en quien creemos. ”… En lo escondido. Y tu Padre que está en lo escondido, te lo recompensará” (Mt 6, 6)…

    Marché a América del Sur. Ecuador. La capital y la Amazonía. Una estancia de casi un mes, llena de Vida, y… otro mundo. Al regresar, recibí la noticia de que me habían estado buscando sin encontrarme. Andaban ya inmersos en una intensa actividad que había saltado al espacio público, y a los medios de comunicación locales y regionales. Fui invitada a participar como Investigadora de la Universidad, en algunos de los eventos que organizados desde distintas instancias, para debatir sobre el problema ambiental al que la Plataforma pretendía dar solución. Acudí en unas y otras ocasiones, y atendí con interés a los medios, por del deseo de dar a conocer los trabajos realizados sobre el tema en nuestro Grupo de Investigación. También con el propósito de comunicar sin ambages mis planteamientos sobre la solución del problema. A este nivel del debate, existían ya posicionamientos divergentes entre la Plataforma y algunos responsables administrativos o políticos. La situación se complicó en algunos momentos, aunque nunca llegase a alcanzar niveles insalvables. Muchos periodistas llamaban al despacho, buscando obtener quizá una visión objetiva. Tuve que cuidar no dejarme arrastrar por la corriente rápida de los acontecimientos, y llevar mi barco a donde yo quería, sin actuar manipulada. Quise ser valiente, transparente y discernir muy bien cuál era el bien último que quería yo poner en valor en todo ese proceso. “Pero sea vuestro hablar: sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, del mal procede” (Mt 5, 37).

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salir-universidad-medio-ambienteY en ese contexto, nos invitan a acompañar a Bruselas, a representantes de la Plataforma, y de diversos sectores sociales y políticos para exponer ante las autoridades comunitarias el problema, y tratar de obtener apoyo económico para darle solución. Fue un desplazamiento relámpago, donde pude comprobar mucho de lo positivo que se había generado en torno a aquella iniciativa. Como soy creyente y vivo continuamente un estado contemplativo que me ayuda a encontrar el verdadero sentido de la Vida, y a disfrutarla profundamentelos dos días en Bruselas me los pasé rezando. No es que anduviese poniendo velas y haciendo plegarias para que las autoridades soltasen los euros así. Sino que se multiplicaron las ocasiones en que me venía el deseo de orar al Padre, dándole gracias, por cada gesto que observaba. Complicidad, camaradería, generosidad. Anécdotas relatando cómo la gente sencilla se había ido involucrando, las expectativas que se habían creado, la transformación de actitudes producida entre la población, la manera en que se iban solucionando las muchas asperezas y sinsabores que estaban ocurriendo en el proceso. Era una maravilla escuchar las distintas preocupaciones de los distintos sectores, las aportaciones que cada cual hacía desde su saber. Y por encima de todo, la unión persiguiendo un fin: solucionar un problema ambiental, y que por eso es de todos, colectivo.

    Esa primacía de lo común frente a lo individual, me ha enganchado.

    Las risas y el buen talante, las miradas limpias y el buen humor, me parecen reflejo de que lo mejor de este mundo, está ya entre nosotros. Saber que son conscientes de que son criticados, vistos con sospecha, y acusados de perseguir intereses ocultos, los hace más creíbles, más humanos, más reales.

    Y desde esa incertidumbre, que no es ingenuidad, yo apuesto por ellos y ellas.

    Y quiero creer, y creo porque sí, que es posible luchar por asuntos colectivos, por bienes intangibles, por el cielo limpio, por las aguas puras, por un canto junto, … por Extremadura ;-D… Y mucho más allá: por la naturaleza, por el futuro de nuestros ecosistemas, por la belleza del campo, por nuestro patrimonio natural.

    ¿Por qué no? Yo lo he visto. Está ahí. Son gente de carne y hueso. Lo han conseguido. Ellos y ellas valen mucho.

    Porque se han abierto, consciente o inconscientemente, a la acción amorosa de Dios en sus vidas, sus afanes y su entrega. “Te doy gracias Padre, porque has ocultado esto a los sabios y entendidos y lo has revelado a la gente sencilla” (Mt, 11:25).

     

    Trinidad Ruiz Téllez. Diciembre de 2015. Profesionales Cristianos Mérida – Badajoz.

  • “Experiencias Profesionales desde la Fraternidad”  en Badajoz

    “Experiencias Profesionales desde la Fraternidad” en Badajoz

    Badajoz. 02DIC2015. El pasado viernes, 27 de noviembre, Profesionales Cristianos – PX de la Diócesis Mérida – Badajoz celebró un acto público en el Centro Joven de Badajoz bajo el títuloExperiencias de Fraternidad en el mundo profesional, consistente en mesas de experiencias profesionales vividas desde la fraternidad.

    Tras un año de análisis, reflexión y lectura creyente acerca de la vivencia de la fraternidad en los ámbitos profesionales, el movimiento organiza este acto con el objetivo de escuchar experiencias de vida de otras personas procedentes de ámbitos laborales, sociales y culturales cercanos.

    En un contexto de diálogo y familiaridad, compartieron su vida Vicente -que se dedica al ejercicio de la abogacía-, Silvia -que está viviendo una etapa de paro laboral-, José Antonioperiodista– y Juan Carlosenfermero en un centro de salud rural. acto-publico-fraternidad-profesional-px-merida-badajoz-27nov2015-grupoFueron invitados a compartir por militantes del movimiento, desde el convencimiento de ser personas identificadas como fraternales e inquietas en los ambientes en los que PX desarrolla tu misión, tratando que desde ellos se pudiera recibir la buena noticia de vivencias, que hacen explícito y real aquello que el Evangelio nos sugiere como levadura y sal en medio de la historia y del ser profesional. Cada uno aportó luz y ayudó a interpelar y animar en este camino de realización personal y fraternal a quienes estuvieron presentes.

    Vicente mostró un itinerario de formación que venía desde ser friegaplatos a una formación seria en Derecho para ejercer un trabajo que le realizara como persona y que le diera sentido a su vida y a la de su familia. Todo ello desde la preocupación por un trabajo bien hecho en favor de los demás y con un sentido de justicia, así como de discernimiento moral para que la persona estuviera por encima del propio beneficio o lucro personal, tanto en su quehacer como abogado, como en las orientaciones a sus clientes que depositan su confianza en él.

     

    acto-publico-fraternidad-profesional-px-merida-badajoz-27nov2015-grupoSilvia, bióloga con un gran recorrido de formación y entrega en sus trabajos medioambientales y humanos, ha estado viviendo un parón laboral que le ha llevado a redefinirse personalmente, y a entregarse a la familia, sobre todo a la educación de su hijo, desde la búsqueda de una educación integral y alternativa que genere verdaderos valores y propicien una felicidad auténtica. En ese camino se ha encontrado con un colectivo de personas inquietas, con las que ha podido ir compartiendo su situación laboral y de búsqueda mutua y compartida de salidas y horizontes para todos. Tiene la experiencia de la fraternidad en una situación de paro, pero no de inactividad o alejamiento social, sino de comunidad y ayuda mutua en esa situación, sacándole incluso lo mejor para ella y los otros.

    acto-publico-fraternidad-profesional-px-merida-badajoz-27nov2015-grupoJosé Antonio, desde una normalidad deslumbrante en su silla de ruedas, mostró cómo lo que puede ser una limitación física la ha convertido en su vida en una herramienta de construcción personal para realizarse profesional y humanamente. Incluso la enfermedad cerebral de su hija le ha puesto en el disparadero de luchar por la normalidad social y de derechos de aquellos que sufren alguna situación de limitación física o intelectual. Desde ahí lee su trabajo profesional de periodista, y su quehacer en la revista GRADA, así como en la Fundación PRIMERA FILA, desde donde mueven, conciencian y comprometen a la sociedad para crecer en lo que ha de considerarse igualdad a fondo perdido. Una profesión y una vida que muestra sin contradicción, que el corazón tiene razones que la razón no entiende, pero que es capaz de moverla para que actúe y transforme, porque para el amor y la entrega nada es imposible.

    acto-publico-fraternidad-profesional-px-merida-badajoz-27nov2015-grupoJuan Carlos, enfermero en zona rural, mostró la experiencia de relaciones de fraternidad desde su ser coordinador en el Centro de Salud de Alburquerque. Hizo hincapié en las relaciones horizontales (de igual a igual), frente a las verticales, y en tener en cuenta que tu compañero/a es una persona, con su vida cotidiana, sus dificultades y mochilas propias. Además, recordó la importancia de la disponibilidad, la cercanía y el compañerismo en el ambiente profesional.

    El acto finalizó con un rato de diálogo distendido, profundizando en las experiencias compartidas y leídas en el marco de la fraternidad.

  • «Espiritualidad para el ejercicio profesional en el s. XXI» – ponencia de Darío Molla Llacer

    «Espiritualidad para el ejercicio profesional en el s. XXI» – ponencia de Darío Molla Llacer

    18/11/2015. Bilbao. Ponencia de Darío Molla LLacer que trata sobre leer en creyente nuestro contexto social y profesional. Cuando hablamos de espiritualidad en el ejercicio profesional, ¿qué queremos decir? ¿Qué nos aporta el desarrollar una mirada contemplativa en nuestro contexto profesional?

    El encuentro fue organizado por la Pastoral de Profesionales y Universitaria de la delegación de Evangelización y Catequesis de la Dióceis de Bilbao.

  • «Orar la Profesión». Retiro en la Diócesis de Bilbao.

    «Orar la Profesión». Retiro en la Diócesis de Bilbao.

    El próximo 21 de noviembre, tendrá lugar en la Diócesis de Bilbao un Retiro acompañado por Pedro Luis Arias Ergueta, con el título «Contemplar la profesión desde el Evangelio de Jesús», destinatarios a Profesionales de distintos ámbitos.

    ¿Para que un retiro? Para disfrutar de un entorno privilegiado, del silencio, de la naturaleza. Para conocerse mejor. Para descansar. Encontrarse con otras personas que están en búsqueda. Para mirar nuestra profesión desde una perspectiva evangélica. Para agradecer. Para volver al ejercicio profesional cotidiano con una mirada más profunda, más parecida a la de Jesús de Nazaret.


    ACG-Profesionales-Bilbao-PX-PL-Arias-ErguetaInformación complementaria (ver evento)

    Pedro Luis Arias Ergueta

  • Padre, estoy cansado

    Padre, estoy cansado

    Padre, estoy cansado. Las jornadas en el trabajo son intensas. Llevo casi 25 años. Me gusta lo que hago. Muchísimo. Pero siento que hay un cansancio, también de vocación. Me estoy preparando para hacer un giro. Llevo así desde 2009. Estoy combinando lo laboral con los estudios. Hice un grado, un máster, ahora estoy cursando un título de experto. Te pido ayuda. Y siento que todo esto lo vivo desde el control, mi control. En el trabajo, además, hay tanta autoexigencia. Todos mis compañeros y yo, confirmo, que trabajamos más por nuestro nombre, nuestro prestigio. Más, que por nuestro servicio, nuestro objetivo hacia aquel que nos dirigimos. Y he, hemos, entrado en esa dinámica desde hace tanto tiempo…

    ¿Qué me pasa, Padre? Doy gracias, te doy gracias porque hago lo que me gusta, en lo que he soñado tanto tiempo… Pero… los días se hacen largos, las ganas por enganchar a las tareas se desvanecen…

    ¿Qué vienes a decirme hoy?


     

    Del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12
    Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.


     2015-11-09-Oracion-desde-la-vida-Profesionales-Cristianos-PX-ZaragozaQué hermosa lectura. Siempre me habían hablado de ella como el programa, el ideario, el argumentario, el criterio de ser y hacer de Jesús de Nazaret.

    Sigo leyendo reflexiones que se han publicado a raíz de esta lectura. Ésta es de feadulta.com y la escribe Fray Marcos:

    Esta fiesta puede tener para nosotros un profundo sentido religioso, si la entendemos como invitación a la unidad de todos los seres en Dios. No recordamos a cada uno de los seres humanos como individuos. Al decir todos, celebramos la Santidad (Dios), que se da en cada uno de nosotros. No se trata de distinguir mejores y peores, sino de tomar conciencia de lo que hay de Dios en todos y dar gracias por ello. El hombre perfecto no solo no existe, sino que no puede existir. Decir ‘ser humano’ lleva en sí la limitación y por tanto la imperfección en todos los órdenes. Dios no necesita eliminar la imperfección en nosotros.

    Vamos a examinar primero algunas frases del evangelio que nos ayuden: Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto. De acuerdo, ¿pero cómo es perfecto Dios? Cuando Dios dice: “sed santos porque yo vuestro dios soy santo”, no hace alusión alguna a la condición moral. La perfección de Dios no se debe a sus cualidades. Dios es todo esencia, no hay nada que pueda tener o no tener. Cada uno de nosotros es perfecto en nuestro verdadero ser, en lo que hay de Dios en nosotros. No estamos hablando de nuestras cualidades sino de lo que Dios es en nosotros. Se trata del tesoro que llevamos en vasijas de barro, como decía Pablo.

    (…)

    ¿Qué sentido tiene hablar de “comunión de los santos”? Si pensamos que se trata de unas gracias que ellos han ‘merecido’ y que nos ceden a nosotros que andamos escasos o carentes de ellas, estamos ridiculizando a Dios y a cada ser humano. Los dones de Dios ni se pueden cuantificar ni se almacenan. Todo lo que nos viene de Dios es siempre gratuito y por lo tanto, nunca se puede merecer. Ahora bien, si tomamos conciencia de que en Dios todos somos uno, comprenderemos que lo que cada uno puede vivir de Dios, de alguna manera, lo viven todos y beneficia a todos.

    Por la misma razón tenemos que tener mucho cuidado con la expresión “intercesores”, aplicada a los santos. Si lo entendemos pensando en un Dios que solo atiende las peticiones de sus amigos o de aquellos que son “recomendados”, una vez más, estamos ridiculizando a Dios. En (Jn 16,26-27) dice Jesús: “no será necesario que yo interceda ante el Padre por vosotros, porque el Padre mismo os ama”. Lo hemos dicho hasta la saciedad, Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque Él es el amor y está en cada uno de nosotros.

    Oracion-desde-la-vida-Profesionales-Cristianos-PX-Zaragoza-luzClaro que se puede entender la intercesión de una manera aceptable. Si descubrimos que esas personas que han tomando conciencia de su verdadero ser, son capaces de hacer presente a Dios en todo lo que hacen, pueden facilitarnos ese mismo descubrimiento, y por lo tanto, el acercamiento a Dios. Descubrir que ellos confiaron en Dios a pesar de sus defectos, nos tiene que animar a confiar más nosotros mismos. Y no sólo valdría para los que convivieron con ellos, sino para todos los que después de haber muerto, tuvieran noticia de su “vida y milagros”. Allanarían el camino para que creciera el número de los conscientes.

    (…)

    Las bienaventuranzas quieren decir que es preferible ser pobre, que ser rico opresor; es preferible llorar que hacer llorar al otro. Es preferible pasar hambre a ser la causa de que otros mueran de hambre porque les hemos negado el sustento. Dichosos, no por ser pobres, sino por no ser egoístas. Dichosos, no por ser oprimidos, sino por no oprimir. La clave sería: Las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre. Hay que elegir el reino del poder o el Reino de Dios. Si elegimos el ámbito del dinero, habrá injusticia e inhumanidad. Si estamos en el ámbito de lo divino, habrá amor y humanidad.

    Si la pobreza es buena, por qué la evitamos. Si es mala, cómo podemos aconsejarla. Ahí tenemos la contradicción, al intentar explicar las bienaventuranzas. Pero por paradójico que pueda parecer, la exaltación de la pobreza que hace Jesús, tiene como objetivo el que deje de haber pobres. El enemigo número uno del Reino de Dios es la ambición, el afán de poder, la necesidad de oprimir al otro. Recordad las palabras de Jesús: “no podéis servir a Dios y al dinero”. La praxis de Jesús es su vida diaria, es el único camino para entender las bienaventuranzas. El Reino de Dios es el ámbito del amor, pero para llegar a ese nivel, hay que ir más allá de la justicia. Mientras no haya justicia, el amor es falso. Ya decía Plotino: “Hablar de Dios sin una verdadera virtud es pura palabrería”

     Señor, tras lo leído, contemplado: Padre, ayúdame a vivir el día a día desde el trabajo desde el otro. Si me centro en mí, si me miro permanentemente desde mis intereses, mis ambiciones, mi imagen, mi yo, me descentro, crece la ansiedad, nace un cansancio que va más allá del cansancio. Sí, es el servicio al otro el que me da sentido. Es evidente que “las riquezas no son el valor supremo. El valor supremo es el hombre”.

    Ayúdame a entender que estoy llamado a “hacer presente a Dios en todo lo que hago”. Y ayúdame más a confiar en ti estos pasos, en este giro que estoy viviendo: que sea lo que pueda ser. Sé que tú puedes ayudarme a vivirlo mejor, pase lo que pase. Sé que tú puedes ayudarme a vivirlo desde ti. Confiar en Ti, a pesar de mis defectos, me anima a confiar más en mí mismo.

    Zaragoza. 9 de noviembre de 2015

     

  • ¿Hubiera podido sin la ayuda de la RdV* ?

    ¿Hubiera podido sin la ayuda de la RdV* ?

     

    Me dediqué a la docencia hasta hace unos pocos años. Mi centro está en una zona con fuerte presencia de inmigrantes y familias gitanas. Los recursos económicos no abundan en el barrio y el nivel cultural es muy bajo. El trabajo de los docentes no siempre es valorado.

    Los nuevos compañeros llegan con ilusión y temor a la vez. Me gustaba recibirlos, acogerlos, quería que para ellos también fuera un reto, que no tiraran la toalla. Nada me hizo pensar que una de las nuevas compañeras se vería envuelta en una “operación de acoso y derribo” por parte de padres y compañeros.

    Los resortes que me impulsaron a plantear en mi grupo una Revisión de Vida – RdV fueron la defensa de la dignidad de la persona ante cualquier situación, sentir el sufrimiento que día a día consume a una compañera, la indignación por ver a quien se hace cómplice al mirar hacia otro lado y, la actitud cómoda de un equipo directivo que opta por dejar caer un miembro de su comunidad antes que plantar cara a la situación.

    SLIDER_IMG_2442El conflicto fue largo en el tiempo (un curso escolar puede ser muy gratificante o muy doloroso). La Revisión de Vida fue clave para implicarse, lo aparentemente fácil era unirse a una mayoría silenciosa. Lo contrario era aceptar todas las consecuencias, alinearme con el débil. Hubiera podido sopesar los “contras”: el cansancio, por la prolongación, presiones por parte de la familia, preocupada por mi desgaste personal… No fue así, mi marido, también militante de Profesionales Cristianos – PX, fue un puntal importante en casa y en el grupo de RdV.

    Mediar en el ámbito escolar, cuya comunidad abarca multitud de sensibilidades, a veces incluso en apariencia incompatibles, requirió fuerza de espíritu y fe en la búsqueda de la verdad.

    Viví como un gran regalo ver a la persona vilipendiada salir a flote, poder ayudarla a reencontrar su camino profesional, verla crecer también en ese ámbito, acompañarla en su etapa más fructífera con renovada ilusión y, recibirla como militante en Profesionales Cristianos.

    Conciliar, calmar las aguas, salvar dignidades y curar heridas sólo puede hacerse con total acierto de la mano de un Dios hecho Hombre. Significó salvar una vida al borde del abismo, acompañarla con renovada esperanza.

    Algún día, o tal vez no, sabré si este hecho fue crucial para que ella ingresara en Profesionales Cristianos.

    Mallorca. 2 de noviembre de 2015.

     

     

  • Jornada «Espiritualidad para el ejercicio profesional en el Siglo XXI»

    Jornada «Espiritualidad para el ejercicio profesional en el Siglo XXI»

    Desde la Diócesis de Bilbao, nos llega esta convocatoria en la que participan miembros de Profesionales Cristianos, y que tendrá lugar el próximo 2 de noviembre.

    Darío-Molla-LLacer-  Jesuitae s u i t aEstán organizadas por la Pastoral de Profesionales de la Diócesis de Bilbao, y pretenden:

    • Servir de espacio de encuentro de profesionales de distintos ámbitos que compartimos la intuición de que el Evangelio de Jesús de Nazaret tiene la capacidad de inspirar nuestro día a día personal y profesional.
    • Acoger la ponencia de Darío Molla Llacer para leer en creyente el contexto social y profesional.

    En el acto, además, se entregarán ejemplares de los últimos cuadernillos publicados bajo el titulo “Vocación y profesión”.

    [Más información: Pastoral Universitaria y Profesionales – Diócesis de Bilbao – Bilboko Elizbarrutia]