Etiqueta: Dios

  • Retiro de Adviento Profesionales Cristianos Bilbao

    Retiro de Adviento Profesionales Cristianos Bilbao

    Desde Bilbao nos llega este precioso relato de la experiencia del retiro de adviento, celebrado en la Diócesis estos días atrás.

    Casi dos semanas más tarde, vuelvo a releer las notas tomadas en el retiro de adviento el 2 de diciembre en Bilbao, y todavía puedo escuchar en mis oídos la voz de Elena Gascón. Elena es militante de PX en la Diócesis de Zaragoza. Es una de esas personas que cuando la escuchas te das cuenta de que no forma parte del movimiento sino que el movimiento forma parte de ella, de su modo de ser persona, ciudadana, profesional y cristiana. Son de esas personas que más que comunicarte cosas, esta comunicándote una experiencia, en este caso su experiencia de Dios. Una experiencia que de modo natural ha ido unificando las diferentes dimensiones de su vida. Con esa voz alojada en mi memoria afectiva, me recorre por dentro una emoción muy potente y un susurro que dice: eso es, eso es, lo tienes delante de ti!!! Atrévete, arriesga, nacer de nuevo!!!! Déjate nacer de nuevo por Dios!!! (Jn 3,1-21). ¿Acaso no celebramos esto en adviento?

    “Nacer de nuevo a un ejercicio de la profesión que rompa con los criterios establecidos, los de “siempre se ha hecho así”, “quiero bien definida la  parte de mi trabajo”, “yo he hecho”…

    Seguir a Jesús en el ejercicio profesional no puede dejarnos neutrales, no puede no cambiar nada, supone posicionarnos desde criterios que no son los establecidos, plenifica y duele, encontraremos aliados, hasta referentes, tanta gente que camina por delante de nosotros, que ejerce de estrella que nos atrae hacia otra forma de ejercer la profesión, desde otros criterios y otros principios, desde la ética, desde la compasión, desde la ternura, desde ir más allá, desde una vocación que realiza… pero todo ello no puede enmascarar que encontraremos conflictos, que llegará el momento de la denuncia que nos supondrá que ya no todos nos miren igual, que ya los jefes no nos valoren como peones que cumplen, útiles a otros intereses que no son los bienes internos…

    Huimos de una fe estancada, que la sociedad quiere encerrar en el reducto de lo privado.

    Como muchas personas hacen… por un lado, voy a misa. Por otro, estoy en mi despacho, soy profesor, ingeniero, TS, médico, educador, abogado, técnico… como máximo, la fe ilumina una ética de la excelencia, necesaria pero no suficiente… frente a eso, la propuesta de la espiritualidad encarnada es ser profesor cristiano, ingeniero cristiano, técnico cristiano… o al revés, como prefiráis: cristiano profesor, cristiano ingeniero o mejor cristiano profesional (técnico-político), o no soy cristiano cuando voy a misa… «No es posible encerrar a Dios. Al Dios de Jesús, al Dios de la Bienaventuranzas, al Dios de la Encarnación y la Resurrección no se le puede tejer sólo con una parte de nuestra vida, orientar qué ilumina y qué no, eso es domesticarlo…

    ¿Este tiempo de adviento seremos capaces de no tratar de domesticar al Dios de las Bienaventuranzas?

    Porque si lo domesticamos….estaremos haciéndolo más pequeño, más a nuestra media, más cómodo, más manejable… pero también, mucho más insípido, menos liberador, menos capaz de salvarnos, menos Dios.

    Si somos capaces de no caer en la tentación de construirnos un dios a nuestra medida, es que hemos caído en la cuenta de que Dios es siempre más grande que mi idea de Él, que mis imágenes prefabricadas de Él. Como a Moisés, nos pasa que aun deseando ver a Dios cara a cara con total nitidez solamente podremos “ver su espalda” desde “el agujero de la roca”(Ex 33,18-23).

    Desde esta constatación, cobra su sentido pleno la palabra discernimiento. Necesitamos herramientas pedagógicas que nos ayuden a pararnos, a escuchar, a re-educar nuestra mirada, a rastrear las huellas de Dios en medio de nuestra vida. ¿Dónde mi sitúo en mi trabajo para contemplar desde el “agujero de la roca”?

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    Dónde me sitúo para descubrir a Dios en mi ser profesional

    Cuando intento descubrir a Dios en mi medio profesional me puedo situar: Arriba (es tan fácil mirar desde arriba, casi sin darnos cuenta, somos los que sabemos, los que decidimos…). Abajo (soy pequeñita, no puedo hacer nada). Cerca (tan cerca que no tengo perspectiva). Lejos (tan lejos que no veo lo que pasa, la gente que llora). Dentro (en medio del problema, afectada, alterada). Fuera (impasible, lejana…). En el centro (autoreferencial). A un lado (sólo pasaba por aquí… dígame qué tengo que hacer… – cuántos técnicos han perdido su capacidad de ser actores políticos, hacedores de política – qué posibilidades tengo de re-politizar el ejercicio de mi profesión). A su lado, doy rodeos como el escriba y el fariseo en la parábola del buen samaritano, o me acerco y me agacho, me paro a pesar de la prisa, del trabajo… abro espacios de encuentro o voy a lo que voy, soy eficaz o soy fecundo,… dedico tiempo a la escucha, al encuentro, todo el tiempo, algún tiempo, ningún tiempo.

    Para discernir es necesario desear  ver a Dios y estar dispuesto a entrar en el agujero de la roca. ¿Estamos dispuestos?

    “No es desde arriba, ni desde lejos, ni desde fuera como se ve a Dios… es entrando, entrando en la oscuridad del agujero, situarse pidiendo ver su gloria, no sabiendo de antemano todas las respuestas, aceptando ver sólo trazos de la ruta, no toda la hoja de ruta… no hay seguridades, no existe el 100%, el discernimiento sólo alcanza en el mejor de los casos al 49%, el resto será siempre fe, y hay posibilidades de error… pero de los errores también se aprende y se crece, y se crece en la fe.”

    Vivamos el adviento como tiempo eclesial necesario cada año para prepararnos.

    Sin prepararnos no lo vamos a captar, no lo vamos a poder vivir con toda su intensidad. La Navidad no será el regalo que es. Necesitamos una pedagogía para ir digiriendo lo indigerible, Dios se hace hombre, es voluntad de nuestro Padre hacerse digerible, Palabra comprensible, manos sanadoras, caricia tierna para los dolientes, las personas excluidas, para quienes que cargan pesados fardos sobre sus cansadas espaldas, las apartados del regalo de la fe y la comunidad, quienes pecan… pero también, denuncia abierta para quienes han oprimido a su pueblo en su nombre, para quienes transitan seguros los caminos de la vida, quienes, montados en sus criterios, tantas veces ‘religiosos’, marchitan la pequeña flor, doblegan hasta dañar la caña cascada y apagan la mecha vacilante, quienes no son capaces de percibir el trigo que crece en compañía de la cizaña…

    Y término compartiendo algunas llamadas que me llevo primeramente para mí, luego  para mi equipo de revisión de vida, para  mi diócesis y finalmente para el movimiento en su conjunto.

    • Yo, cada una de nosotras, somos las únicas responsables en aprovechar este adviento como lo que es, un adviento único, no es el del año pasado ni será el del año que viene. Nadie puede ponerse en la hendidura de la roca por mi! Nadie puede buscar a Dios por mi!!!
    • Necesito servirme más de las herramientas que están a mi alcance para crecer, para madurar mi fe, para consolidar una espiritualidad encarnada. Algunas de estas herramientas son la Revisión de Vida, el Proyecto Personal de Vida y Acción, el cultivar una Lectura Creyente de la Realidad, los materiales que vamos generando en el movimiento, las reuniones del equipo de revisión de vida, las oraciones de la web, los retiros que organizamos en la diócesis, las sesiones de estudios, los tiempos de silencio y oración personal…..Todas estas herramientas me ayudaran solo en la medida que además cuide la frecuencia con las que las utilizo. Como ocurre en otras facetas de la vida….los saltos de calidad solo se dan cuando entrenamos mucho.
    • Recuperar el estudio del Evangelio. Para que el Evangelio sea significativo en mi vida, para que despliegue toda su potencialidad iluminadora, necesito conocerlo. Formarme un poco para mejor aprovecharlo y mejor conseguir coser el evangelio con mi vida cotidiana personal y profesional. ¿No os pasa que siempre nos quedamos en las dos o tres parábolas que hemos oído siempre?

    ¡Gracias Elena! Y Feliz Navidad a tod@s!

  • Ignacio Echeverría y la Justicia: “Creo en tu resurrección”

    Ignacio Echeverría y la Justicia: “Creo en tu resurrección”

    Dolor y rebeldía: has muerto injustamente

    tresEn mi oración hace días que está como un referente Ignacio Echeverría, ese joven español, que venía del gimnasio en Londres, lleno de paz y serenidad, y que al ver a un terrorista atacando a una mujer se puso a defenderla, cayendo al suelo … sin volver a saber nada de él. Hoy cuando me disponía a celebrar la eucaristía en la Parroquia de Lourdes, en Salamanca –donde me encuentro para un congreso ecuménico sobre Lutero- , el párroco Matías, me dice que acaba de enterarse que Echeverría ya ha sido encontrado y han certificado que ha muerto víctima de ese atentado. En ese momento siento dolor y cierta rebeldía, a la vez que siento la necesidad de interiorizar y elaborar esta noticia.

    ¿Resucitan los muertos? Una cuestión de justicia

    Precisamente hoy cuando el evangelio de la liturgia diaria y ordinaria ofrecel texto evangélico en el que los saduceos interrogan a Jesús acerca del tema de la resurrección, porque ellos –ricos y seguros- no creían, entendían que la justicia divina se realizaba en el marco de la propia historia, en la tierra sin más. Jesús responde enérgico, situándose desde los profetas, en la línea de la resurrección, y hablando de que Dios es un Dios de vivos y no de muertos. Jesús era consciente de que la idea de la resurrección había surgido en tiempos de violencia y de muertes martiriales, cuando radicales habían destruido a fieles y pacíficos creyentes, ahí surgió la pregunta radical sobre Dios y la justicia: ¿hay justicia verdadera? ¿el rostro de Dios no tiene justicia? Si estas personas han sido capaces de dar la vida en su amor y en el respeto a su nombre haciendo el bien, ¿dónde queda Dios y su poder? Y lo que es más fuerte, dónde queda el sentido de la vida, la esperanza, la justicia verdadera. Si no hay justicia para ellos, entonces, no la hay para nadie, no hay sentido, no hay esperanza, de nada vale el compromiso. El existencialismo ateo es el embarque del sin sentido y de la ausencia de la justicia como horizonte de una finitud sin valor, sin consistencia, con una levedad que se hace insoportable, con un estructuralismo mortal.

    El inocente crucificado ha resucitado

    En Jesús Crucificado la cuestión llega al extremo, cuando el propio justo en una humanidad de amor radical y entregado, en la cruz se hace pregunta del sin sentido, de la injusticia ganadora en apariencia, de absoluto silencio trascendente, de ausencia total de lo divino: ¿Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado? O hay resurrección para él o no hay justicia ni sentido para nadie, o la hay para el justo sufriente o, entonces, nadie podemos esperarla. Y es en ese contexto martirial y de radicalidad donde se oye el grito de un aleluya de justicia y de esperanza: “NO está aquí, ha resucitado, id a Galilea allí lo veréis”. En la propia realidad, encontraremos razones y motivos para creer en la resurrección, hasta desde la muerte de los mártires actuales.

    Tu amor, Echeverría, más fuerte que la muerte

    Así he ido hoy a celebrar la Eucaristía, y así lo he predicado, Ignacio Echeverría hoy es la razón más fuerte que tengo para creer en la resurrección y eso por dos motivos: porque él no ha tenido miedo al peligro y a la muerte, en un contexto de terrorismo sin razón, y se ha entregado al ponerse en el lugar del débil, al jugarse el tipo a favor del otro, ahí no puedo sino leer que sigue vivo el espíritu de Jesús resucitado el que no le tiene miedo a la muerte, el que cree que el amor es más fuerte que la muerte, el que está con los crucificados de la historia; y el segundo, porque la pregunta se ha hecho radical en mí una vez más, por este Job cristificado de la historia actual: ¿no habrá justicia para quien ha dado la vida? ¿Cómo no va a haber resurrección para él, si sólo la resurrección puede hacer justicia a los justos sufrientes de la historia…? Y he consagrado y comulgado sintiendo que en el Cristo resucitado me abrazaba a ti, y te sentía glorioso, victorioso… En ti no ha ganado la muerte, ni su miedo, en ti ha ganado el amor y la vida. Tu gesto no lo podemos enterrar, aunque sí lo hagamos con tu cadáver, tu persona la ponemos en el altar y la ofrecemos al Padre, en los sentimientos puros del hijo que se entrega, Por Cristo, con Él y en Él, ahí eres eterno, tienes la vida que nadie nunca te podrá quitar, aunque hayan acabado con tu cuerpo.

    px4Ruega por nosotros y nuestros miedos para amar

    En la noche, cuando siento la necesidad de compartir estos sentimientos orantes, pido a Dios Padre por tu familia, tus seres más queridos, pido su consuelo y la fortaleza de la fe, que la esperanza en la resurrección les pueda ayudar a superar esta injusticia terrena tan radical, le doy gracias por ti, tu vida y tu entrega, tu capacidad de amar y de arriesgar sin más cuentos ni obstáculos, y deseo que la fuerza del Espíritu que te habitó me habite a mí para vivir en el compromiso por la justicia, que nos ayude a todos a saber ponernos a favor de los débiles, frente a toda corrupción y violencia. Te pongo en la lista de los santos preferidos y musito: “San Ignacio Echeverría, ruega por nosotros”.

     

    Pepe Moreno Losada. Consiliario de Profesionales Cristianos.

  • La belleza que es de Dios

    La belleza que es de Dios

    Cuando visito determinados domicilios o intervengo en ellos, a parte de todos los datos sicológicos o sociales  que te dan de la vida del paciente y de la familia, estos domicilios tienen muchos denominadores comunes y uno de ellos es la falta de armonía, la fealdad, lo feos y poco armónicos que son y es que la pobreza, considero que aparte  de ser una violencia estructural brutal, es también muy fea y poco armónica.

    A veces pienso que los pobres, no sólo nos molestan porque no tienen recursos, sin entrar en cuestiones de nuestra estructura mental,  sino porque también son feos, los barrios son feos, sus coches, los que tienen, son feos, la fachada de sus casas es fea, su forma de vestir es fea, etc.

    Y en una sociedad más cada vez centrada en la imagen, y desde la superficialidad, la fealdad molesta.

    Y además en una sociedad que en que si uno nace feo se puede intentar volver guapo de forma estructural (cirugía). Así que parece que si uno es feo, o su entorno es feo  es porque uno quiere.

    Si uno por muy delincuente que sea es armónico, no parece tan delincuente. Fijémonos en los ladrones de guante blanco, frente al ladrón vulgar, convencional.

    Siempre he pensado que el Dios creador, la naturaleza, tiene una gran sentido de la belleza, de la armonía, de la proporción, y que el hombre se lo está cargando todo, tal cual una apisonadora.

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    Después de disertación “a lo loco”…

    Contemplemos un día a primera hora de la mañana, sólo cinco minutos,  cómo es nuestro espacio de trabajo, cómo está configurado el espacio, cómo huele, cómo es la luz que entra….y observemos a nuestros compañeros conforme van llegando  ¿los vemos, los miramos, cómo los miramos?

    Reflexionemos como:

    • ¿Cómo son nuestros lugares de trabajo? ¿Son bellos, armónicos, proporcionados, cómo hacemos que sean? ¿Cómo son nuestras relaciones en el trabajo, armónicas, proporcionadas, bellas, ecológicas (de apoyo mutuo)? O por el contrario ¿son lugares feos, disarmónicos, y las relaciones con los compañeros son disarmónicas, de rivalidad, de lucha de egos?
    • En qué me fijo yo, dónde pongo el acento: en las cualidades del compañero, o en los déficits/defectos, en lo que me proporciona o en lo que me dificulta.
    • ¿Sabemos ver el lado bueno/hermoso de las personas con las cuales trabajamos?

    Textos:

    Génesis 1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

    Salmos 139:14 Te alabaré, porque formidables, maravillosas. Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.

    Mateo 5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    C.M. Martini “No se consigue nada con lamentar y denuncia todo lo malo y feo que hay en nuestro mundo. Tampoco se ha logrado nada en nuestra época desencantada con hablar de justicia, de deberes, de bien común, de programas de pastoral, de exigencias del evangelio…Si queremos hablar de esto, hagámoslo con un corazón lleno de amor apasionado. Tenemos que experimentar aquel amor que da alegremente y con entusiasmo; tenemos que irradiar la belleza de lo que es verdadero y recto en la vida; porque solo esa belleza puede conmover interiormente a los humanos y orientarlos hacia Dios».

    “La belleza es uno de esos raros milagros que acallan nuestras dudas sobre Dios”. J. Anouilh

    COMPARTIMOS LO QUE QUEREMOS

  • El abrazo

    El abrazo

    • ¡Eres un cielo! –dijo la madre de Ben cuando se fueron a pasear por el campo al atardecer-. ¡Eres tan dulce! ¡No hay otro como tú en el mundo entero! –le dijo su madre.
    • ¿De verdad no hay nadie como yo? –preguntó Ben
    • Claro que no –dijo la madre-, ¡tú eres único! Siguieron caminando despacio.
    • Pero, ¿por qué no hay otro como yo en el mundo entero?
    • Porque cada uno es único y especial.
    • ¡Yo no quiero que haya sólo uno como yo en el mundo entero! –dijo Ben.
    • ¿Por qué no? Es maravilloso que seas único y especial! -dijo la madre.
    • Pero, así estoy solo –dijo Ben-. ¡Quiero que haya alguien más como yo! ¿Es que tampoco hay nadie como tú en el mundo entero?
    • Eso no –dijo la madre.
    • Entonces, ¿también tú estás sola?
    • En absoluto, te tengo a ti y a papá.
    • Pero no tienes a nadie exactamente como tú.
    • Eso no –dijo la madre.
    • ¿Es que sola no te encuentras sola?
    • Estoy un poco sola y un poco con todos… y me resulta agradable estar un poco así y un poco así.
    • Entonces, ¿de cada uno hay solo uno en el mundo?
    • Todos estamos un poco solos, pero también juntos. Estamos solos y juntos a la vez.

    “El abrazo”. David Grossman y Michal Rovner

     

    Oracion-Profesionales-Cristianos-relacion-con-jesus-20151224Al iniciar el curso, en los grupos planificamos y nos llega el momento de pensar y exponer el plan de vida. Ante el papel el reto de explicar a los compañeros del grupo de revisión de vida, al fin de al cabo, lo que tú eres.

    Momento privilegiado de pararse, de ver donde estas nuestras ilusiones, nuestros proyectos… pero también nuestros miedos y dolores. Es uno de los momentos donde somos auténticos. Es momento de soledad y de ver lo que la vida y el Padre nos alientan a afrontar.

    Señor, te pido que me des luz para vislumbrar por dónde van mis pasos en los diferentes ámbitos de mi vida. Te pido sabiduría en mi labor profesional, que sea instrumento y vehículo para que padres, profesores y niños tengan una vida más plena. Te pido paciencia y aceptación de aquellos aspectos personales que me cuesta asumir”. Te pido que des generosidad para estar a la escucha de todos los que me rodean”.


     

    Marcos 10, 45-52:

    Al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”. Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: “Hijo de David, ten compasión de mí”. Jesús se detuvo y dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que vea”. Jesús le dijo: “anda, tu fe te ha curado”. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.


    Todos estamos en camino y a veces sentimos la tentación de parar, de sentarnos: “que otros anden”, ”yo me quedo aquí…”. Por otro lado, en ese camino nos encontramos con diferentes personas y situaciones que nos pueden decir algo o que nos llaman a algo.

    Señor, gracias por aquellas personas y situaciones que nos movilizan, que nos acompañan, que sacan de nosotros aspectos que no hubiéramos descubierto. Hazme sensible ante las personas que me encuentro en el camino para ofrecer los dones que puedo ofrecer a los demás.

    Ana, Profesionales Cristianos – PX Palencia

  • Hablar de Dios desde otra perspectiva

    Hablar de Dios desde otra perspectiva

    Son muchos los envites que uno recibe, con demasiada frecuencia, sólo abriendo la prensa escrita o escuchando otros espacios informativos a lo largo del día, a responder a cuestiones tan importantes como la afirmación de la existencia o negación de Dios; una cuestión que, rompiendo el ámbito de la Teodicea o de la Teología está llenando los laterales de autobuses públicos en ciudades importantes de Europa. Unos laterales móviles que mientras sirven a unos como barreras propagandísticas donde explicitan públicamente su ateismo – y no su agnosticismo, cuando éste parece estar más acorde con un planteamiento racional -, ofrecen a otros la ocasión para responder confesando la utilidad de Dios en sus vidas. Si frívolo me parece lo primero, ya que como bien decía el teólogo Rahner sólo se niega lo que se ha afirmado, ridículo me parece el intento de contestar, queriendo salvar la utilidad de Dios, de aquellos que caen en la trampa tendida. Pienso que tanto unos como otros están planteando mal la cuestión sobre Dios para el hombre y la mujer de hoy; probablemente sus argumentos, a favor o en contra, son más propios de aquella teología, ya pretérita, que de la que supieron presentar, desde otra perspectiva, los autores de “La Nouvelle Théologie”, aportaciones que fueron la base del mensaje renovado que nos dejó el Vaticano II, tanto sobre Dios como sobre otras cuestiones teológicas.


    ¿De dónde parte, pues, la nueva visión sobre Dios? La pretensión primera de una teología renovada no recae sobre la preocupación por querer defender o salvar a Dios, cuando Dios no necesita que lo salvemos; éste fue un quehacer más propio de la teología racionalista del siglo XIX y parte del XX que ya se da por superada. Hablar de Dios desde otra perspectiva implica, a mi modo de entender la teología hoy, partir de la humildad confesada y del hombre como predilecto de Dios. Primeramente, la humildad de saber reconocer lo que en otro ambiente eclesial supieron afirmar los padres del Concilio en “Gaudium et Spes”, en donde, aunque a modo de síntesis, pero sin faltar a la profundidad, se descubre una Iglesia que desde su pobreza hace no sólo una interpretación religiosa del ateismo sino que, dejándose interpelar por el mismo hecho, reconoce que no todas las causas que lo explican son meramente externas, sino que, muy probablemente, su pecado haya podido favorecer su desarrollo a lo largo de la historia (GS, 21). El Concilio, sin rubor alguno, confiesa en este número dos virtudes grandemente evangélicas, la humildad y la pobreza; dos condiciones imprescindibles para una nueva evangelización que, a su vez, abren una puerta para el dialogo tanto con quienes profesan otros credos, como con los que, quizás sin ser demasiado conscientes de ello, lo están buscando.

    La otra base para un discurso renovado sobre Dios, que sea al mismo tiempo significativo para el hombre de hoy, no queda constituida ni por el argumento cosmológico ni por la preocupación por llegar al conocimiento abstracto de la verdad, sino por el hombre concreto entendido como sujeto histórico amado de Dios. Probablemente sea en la convicción de que Dios no es el elegido por el hombre, sino el que elige al hombre para convertirlo en su interlocutor, donde se juegue el sentido o no sentido de una afirmación teológica para el hombre/mujer de hoy. Resulta extraña a la mentalidad actual cualquier disertación que se pierda en abstracciones o en preocupaciones faltas de concreción. Consciente o inconscientemente todos hemos sido marcados por la orientación histórica y existencial que ha seguido el pensamiento moderno. Ya no valen las afirmaciones abstractas si la fe confesada no conduce al compromiso con el hermano que sufre o padece una marginación, aunque no justificable desde los parámetros de la ortodoxia. Desde esta perspectiva teológica, la utilidad egoísta de Dios queda transformada en gratuidad divina y la lejanía del Absoluto abstracto se hace presencia histórica y pasión por el hombre concreto que por caminos acertados o sin acierto busca experiencias de felicidad y de plenitud. Es en este hacerse antropológico donde la fe en Dios-Amor puede aportar, sin pretensiones de superioridad ni de seguridad, su rayo de luz a este mundo humano que se está haciendo, para el cual Dios, más que como sombra oscura, se proyecta como horizonte hacia el que el hombre camina y caminando hacia Él se hace, cada vez, más hombre y más humano.

    Miquel Gual Tortella.

    Profesor del CESAG.

  • Encarnación de Dios, y expectativas profesionales

    Encarnación de Dios, y expectativas profesionales

    3/DICIEMBRE/2006. Material para el Retiro de Adviento, a cargo de José Moreno Losada, Consiliario Profesionales Cristianos.

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  • Medio Profesional y Experiencia de Dios

    Medio Profesional y Experiencia de Dios

    Medio Profesional y Experiencia de Dios

     Rosa Gisbert

    Sesión de Estudios de Profesionales Cristianos,

    Madrid, 2005.

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