Etiqueta: ética

  • Recreando mi baja laboral: la profesión en lo hondo

    Recreando mi baja laboral: la profesión en lo hondo

    Soy Ana, del grupo de profesionales de Palencia. Soy Trabajadora Social y trabajo en un Equipo Educativo y Psicopedagógico en diferentes colegios de Infantil y Primaria, en los que desarrollo mi profesión.

    Cuando me propusieron realizar la monografía como lectura creyente desde la profesión, dije que yo estaba de baja, ¿cómo iba a hablar ahora de la profesión? Por una mala pisada al final de las vacaciones estoy de baja recuperando mi tobillo. Ocurrió en un momento en el que iba a iniciar una nueva etapa profesional y personal  que me hacía mucha ilusión, me trasladaba a Burgos a un nuevo destino.

    Y sin embargo, realmente puede que este periodo acabe siendo muy fructífero a nivel profesional. Explicó el porqué.

     

    FAMILIA y DEPENDENCIA

    Juan 8,1-11 La mujer adúltera

    Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?.Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?Ella dijo: “Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”

    experiencia-profesion-px-palencia-2017-repensar-hondura-eticaViviendo desde hace años independiente, mis padres saltaron a primera escena. Su ayuda ha sido excelente: paciencia, comprensión, sin juzgar, atención, apoyo logístico…el amor incondicional. Pero la convivencia no siempre es fácil y en especial mi padre está viviendo esta etapa de su vida de forma más dificultosa: desde la energía, iniciativa y actitud resolutiva que recuerdo de él, aparece una persona dubitativa, repetitiva,..

    Mi padre, desde su debilidad me ha hecho ver cuán teóricas son todavía determinadas actitudes que se presuponen en mí por mi profesión: la escucha, la aceptación, la paciencia. Y por tanto él me ha permitido día a día poner plasmar de verdad estas actitudes.

    Me reconozco pecadora al criticar actitudes inhumanas de falta de paciencia, escucha y respeto en otros,  y yo no ver mis propios pecados en este aspecto.

    En nuestra profesión (y en todas) lo personal y profesional no va tan separado, ¿cómo puedo promover estas actitudes en las familias y personas en dificultad, si yo no las vivo realmente?

    Una actriz y dramaturga palentina, Mercedes Herrero, es la creadora e intérprete de la obra “Acunar el viejo árbol”, cuidar a quienes nos cuidaron. Y según sus palabras navega   reflexiones como: “¿Estamos dispuestos a parar, a nombrar, a tener en cuenta lo no productivo, lo pequeño, lo invisible…? ¿Cómo quiero cuidar?” (Laura Fraile. Último Cero)

     

    FORMACIÓN

    Mateo 24, 10-13

    Muchos se escandalizarán, se traicionarán, y odiarán unos a otros. Surgirán muchos falsos profetas y engañarán a muchos .El exceso de la maldad enfriará la caridad de mucha gente, pero el que persevere hasta el fin se salvará.

    Como profesionales va en el contrato la formación y el reciclaje constante. Por supuesto hay épocas en que esto puede ser más o menos intenso.

    Estoy aprovechando este periodo para leer a aquellos y aquellas que me pueden dar luz para que mi intervención sea mejor.

    Como os pasará a los que trabajáis en el mundo de la acción social y la educación, a veces reproducimos modelos de intervención repetitivos, ineficaces, obsoletos… Y, al menos en mi caso, el deseo de dar una imagen resolutiva ante los directores y profesores de colegios, las prisas,…me hacen caer a veces, en una intervención deshumanizante.

    Sé que la coordinación entre diferentes profesionales y sistemas, y el trabajar de diferente manera es difícil. También experimento que el mundo de la pobreza es complejo, de muchos ángulos… Por ello pido al Señor que ese hecho no me haga tirar la toalla ante la primera dificultad que aparezca una vez que me reincorpore.

    Como profesionales, la lectura y revisión constante es necesaria. La lectura desde cierta distancia de la vorágine del día a día, me ha permitido revisar algunas intervenciones realizadas en mi trayectoria profesional. A veces con dolor, a veces con nuevas ilusiones.

     

    SISTEMA DE SALUD Y DERECHOS HUMANOS

    Marcos 8, 34-36

    Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí y por el evangelio la salvará. ¿De qué le vale ganar el mundo entero si pierde su vida?

    Me urge además un activismo social, más allá de las fronteras de mi trabajo, unirme a iniciativas que ya están en marcha.

    Al mismo tiempo que como profesionales podemos dar una visión más completa de los retos a los que nos enfrentamos, hacer pedagogía en este aspecto, y así frenar análisis rápidos, confusos y superficiales.

  • Manos que sanan y curan

    Manos que sanan y curan

    Os diré que soy esposa, madre de dos hijos y profesionalmente ejerzo la medicina y la fisioterapia. Hoy me voy a centrar en mi vida profesional.

    En mi trabajo me dedico a escuchar y aliviar o curar cuando se puede los dolores musculares, articulares y un largo etc. con mis manos. Lo hago desde un gabinete que dirijo y en el cual trabajan otras tres personas más.

    Vivo mi trabajo con auténtica pasión y vocación. Siento que es el Padre quien me ha puesto donde estoy y que la tarea que realizo me permite poner a disposición de los demás los talentos que se me han regalado.

    Para entender lo que hago y por qué, tengo que remontarme al pasado. Creo que fue importante que en mi etapa de estudiante estuviera en la JEC, ya que me dejó muy claras algunas cosas, de las que destacaría tres:

    • La fe y la vida tienen que ir unidas;
    • Cuantas más oportunidades se tienen, más hay que aprovecharlas para luego poner todo el bagaje recibido al servicio de los demás;
    • Hay que dirigir siempre la mirada hacia los más desfavorecidos.

    Esto me influyó a la hora de tomar decisiones:

    • Ubicar el gabinete en un barrio y no en el centro;
    • Unificar toda mi formación y desarrollarla con mis manos sólo era posible a través del ejercicio privado;
    • Mi actividad profesional podía generar dos o tres puestos de trabajo y esto no se podía perder.

    Todo esto, dicho así, parece que suena muy bien. Sin embargo os puedo asegurar que gestionar un centro y mantener los contratos de trabajo es complejo y he vivido el desierto, las dudas y las tentaciones de abandonar e irme a un centro que gestionara otra persona y dedicarme únicamente a ejercer mi profesión en solitario.

    En muchos momentos me he parado a preguntarme sobre cómo ejerzo mi profesión y qué es lo que ofrezco. Creo que lo que fundamentalmente transmito a los pacientes cuando les recibo es que me importan. Me importa no sólo su dolor sino toda su persona. Los casos más difíciles me conmueven, me mueven por dentro. Desde este sentir, los pacientes saben que su dolor, su problema, ya no es solo de ellos. Yo soy su acompañante.

    No todos los que vienen a mi centro tienen que pagar su tratamiento, hay aseguradoras que lo hacen. Esto permite que venga todo tipo de personas, desde  los más preparados o con más medios, a los parados o los de muy bajo nivel económico y cultural. Me sorprendo a mí misma sintiendo cómo, con estos últimos, se me rompe el corazón al ver que su pobreza llega a extremos dolorosos:

    • Cuando no aprovechan un tratamiento que no tienen que pagar y abandonan antes de que se les dé el alta;
    • O no llegan a la hora y pierden parte de su sesión;
    • O cuando, carentes de las mínimas habilidades sociales, son incapaces de gestionar lo que les pasa.

    Para situarme con todos y especialmente con estos últimos y no dejarme llevar por la desesperanza, el dolor, o hacer tan solo lo éticamente correcto, ha sido imprescindible ir cambiando mi mirada, mirando al otro como imagen de Dios. Esto es lo que me permite hacer más livianos los aspectos más costosos de mi trabajo.

    Mari Sol. Profesionales Cristianos Zaragoza

  • La Teoría de los “VER-SOS”* comunicantes

    La Teoría de los “VER-SOS”* comunicantes

    Acudo a la primera cita del curso que nos brinda el Aula Manuel Alemán y sus Conversaciones de Filosofía, para escuchar y ver en imágenes el relato de vida profesional de uno de los más importantes periodistas grancanarios, Pepe Naranjo (@naranjo_p, Premio Canarias de la Comunicación 2016).

    http://www.thesouthface.org.es/wp-content/uploads/2013/06/josenaranjo.jpgSu interés profesional por África nace, en la década de los 90, al ser enviado por un periódico local a cubrir la información sobre la llegada creciente de pateras a las costas canarias. Descubre enseguida que su conocimiento de la realidad de las personas migrantes que recalaban en nuestras playas, especialmente de origen subsahariano, era muy estereotipado. Era necesario dar el salto y empezar a contar los procesos de migración desde la vivencia y la cultura originaria.

    Empezó a recorrer diferentes países (Mauritania, Senegal, Mali) lugares de procedencia habitual de aquellas personas que arriesgaban la vida y los ahorros para poder alcanzar el esperado sueño europeo.

    Comienza de esta manera un recorrido personal y profesional bajo el impulso de la responsabilidad ética que requiere vivir lo cotidiano para ir conociendo la verdadera realidad. Ese es el auténtico descubrimiento de un más allá del estereotipo. Vivir el drama pero también las alegrías.

     

    Senegal, primera estación.

    Primer aviso: Senegal es un país con una democracia más longeva que la de España.

    Su Constitución impide presentarse en más de dos legislaturas a la Presidencia; pero, el Presidente quiere saltarse la Ley y pretende repetir una tercera vez. Se organizan las redes sociales vía internet y crean una plataforma contraria. Lucha en las calles e invitación al voto para demostrar que la ciudadanía no es tan tonta como quieren hacer creer. Se consigue crear un sistema a pie de urna para testar los resultados y se obtiene un avance fiable que determina la derrota del Presidente saliente. No cabe manipulación posterior que contradiga lo publicado en las redes. Proceso vigilado gracias al esfuerzo y lucha de un grupo de jóvenes blogueros y raperos.

    Segundo aviso: el 50% de la población africana es urbana.

     

    Guinea Bissau, segunda estación.

    Acaparamiento de tierras con acento español. La empresa Agrogeba, en connivencia con el Gobierno, desplaza a 600 campesinos de sus arrozales a otras tierras menos fértiles sin darles ninguna compensación.

    Tercer aviso: A veces los problemas de África apuntan a nuestra dirección.

     

    Sierra Leona, tercera estación.

    Pesca pirata orquestada por barcos surcoreanos. Acceden a aguas protegidas, utilizan técnicas prohibidas. Esta práctica aparte de tener un fuerte impacto ambiental tiene también un enorme impacto humano. Los pescadores artesanales se quedan sin su principal fuente de alimentación.

    Cuarto aviso: el 90% de los barcos pirata tienen certificados para exportar sus capturas a Europa.

     

    Ghana, cuarta estación.

    Macroexplotación minera de oro a cargo de la compañía norteamericana Newmont con financiación participada del Banco Mundial. Mina de oro a cielo abierto que ha provocado el desplazamiento de 10.000 agricultores a espacios limítrofes a la mina. Viven en la miseria y contaminados por los productos químicos utilizados en dicha explotación.

     

    Próxima estación, Mali.

    Guerra compleja, conflicto intercomunitario. De la rebelión Tuareg al terror de los grupos islamistas. Utilización de la religión para la expansión del radicalismo islámico.

     

    Estación termini, Epidemia Ébola.

    Cobertura delicada para un profesional de la información, experiencia personal increíble. Las mujeres y sanitarios africanos establecieron la primera barrera y fueron cayendo como moscas. Una mezcla de víctimas y héroes sin reconocimiento alguno. Seres humanos a los que había que poner rostro, nombres y apellidos. Auténticos protagonistas de la batalla luchando a cuerpo descubierto. Luego vendrían los huérfanos.

    Resultado de imagen de mapa de petersQuinto aviso: en África funcionan muy bien las redes familiares. Con el Ébola las redes se resquebrajaron, fueron las abuelas quienes acogieron a los huérfanos supervivientes.

    En Níger, reconoce vivir la peor experiencia profesional. Estaba cubriendo la información, junto a un compañero gráfico, sobre el día a día de un centro sanitario de recuperación infantil. La vida de un niño de pecho se iba consumiendo, en brazos de su madre, sin poder hacer nada. En ese trágico momento es cuando surgen las preguntas por el sentido de la profesión. ¿Sirve el periodismo para algo? ¿Sirve para que las cosas cambien?

    Es tiempo de rescatar consejos de otros compañeros más experimentados, es tiempo de recapitular y preguntarse: ¿cuál es el bien interno de mi profesión**?

    La curiosidad es la materia prima de todo profesional, nos dice Pepe Naranjo. Curiosidad y búsqueda de la verdad deben acompañar al gusto originario por contar historias. Historias verdaderas y encarnadas dirigidas a destinatarios deseosos de escucharlas. África cumple con una gran historia que resume cómo hemos construido el mundo.
    Sería dar cumplimiento a la teoría de los versos comunicantes. Relatar desde una mirada, miradas que reclaman una satisfacción. Relatar desde una mirada, miradas que son origen del problema y de la solución.

    Alberto Pérez Ayala – Profesionales Cristianos Canarias

    __________________________________

    * “VER-SOS” es un término compuesto. En esta ocasión, nos sirve para unir el VER o la mirada con el S.O.S de la llamada de auxilio.

    ** El bien interno de la práctica es lo que da sentido y legitimidad a una profesión.

  • III Jornadas Ética y Universidad

    III Jornadas Ética y Universidad

    14/06/2016. Badajoz. Los días 8 y 9 de Junio de 2016 se desarrollaron en la Facultad de Ciencias las III Jornadas Ética y Universidad, organizadas por el Grupo de Innovación Didáctica “Ética del profesorado universitario”.

    jornadas-etica-universidad-extremadura-profesionales-cristianos-2016Las Jornadas llevan celebrándose bienalmente desde 2010 y surgen como espacio de encuentro e intercambio de experiencias en la educación transversal y el fomento del pensamiento y razonamiento moral en la Universidad. Las conferencias invitadas corrieron a cargo de dos expertos de talla mundial: la profesora Elsa González Esteban y el profesor Miquel Martínez Martín.

    Elsa González es profesora titular de filosofía moral en la Universidad Jaume I de Castellón, forma parte del grupo de investigación “Éticas aplicadas y democracia”. Sus últimas investigaciones se han centrado en el estudio de la neuroética, vinculándolo especialmente con aspectos en los que ella es referente internacional, como la ética de los negocios o la ética económica. En esta ocasión, impartió la conferencia titulada “Forjando el carácter moral desde la formación universitaria: razón y emoción”.

    Por su parte, Miquel Martínez es catedrático del área de Teoría de la educación, en la Universidad de Barcelona, y miembro del Grupo de Investigación en Educación en Valores y Desarrollo Moral. Su labor docente e investigadora se ha centrado en el ámbito de la educación superior, formación de profesorado y ética en la universidad. Además, ha compatibilizado esta tarea docente e investigadora con labores de gestión como Decano de la Facultad de Pedagogía o vicerrector de la Universidad de Barcelona.

    Las Jornadas también contaron con una mesa redonda en la que profesionales de distintos ámbitos reflexionaron acerca de la necesidad del desarrollo de las competencias éticas para un futuro ejercicio profesional de excelencia.

    Del mismo modo, en esta edición se presentaron más de 20 comunicaciones orales y en formato póster-flash de investigadores/as y docentes del ámbito nacional en el que analizaron sus experiencias en este campo.

    El Grupo de Innovación “Ética del profesorado universitario” es un grupo interdisciplinar y aconfesional. Está formado por más de 30 docentes e investigadores de la Universidad de Extremadura y trabaja específicamente el desarrollo de la ética profesional entre alumnos y profesores en la Educación Superior. Se constituyó hace ocho años y desde entonces ha organizado y participado en varios cursos, jornadas y seminarios dentro y fuera de la universidad extremeña. En este grupo de la Universidad de Extremadura, participan varios miembros de Profesionales Cristianos de la Archidiócesis Diócesis Mérida-Badajoz.

  • El servicio, el agradecimiento, el discernimiento y la fortaleza, claves hacia una interioridad de la actividad laboral

    El servicio, el agradecimiento, el discernimiento y la fortaleza, claves hacia una interioridad de la actividad laboral

    El filósofo y teólogo, Galo Bilbao, desarrollaba estas líneas en la charla a la que fue invitado por el movimiento de Acción Católica de la Diócesis de Zaragoza Profesionales Cristianos – PX, que presentaba el pasado 15 de abril una nueva Jornada sobre Vida Profesional.

    La Jornada se celebró en el Centro Pignatelli de la capital y buscaba abordar el aspecto interno de las actividades profesionales. El encuentro se dirigía a todos aquellos que en sus profesiones, sean cuales sean, no renuncian a la búsqueda de sentido y de interioridad en el ejercicio de su trabajo.

    El movimiento de Profesionales Cristianos de Zaragoza organizaba esta Jornada con la participación de Galo Bilbao, filósofo y doctor en teología. Bilbao es miembro de Profesionales Cristianos en el País Vasco y profesor de ética de la Universidad de Deusto. Sus publicaciones abordan la ética profesional, la educación para la paz y la ética política.

    Este especialista señaló que “la espiritualidad es algo demasiado importante para dejarlo en manos de las personas religiosas” y que “la ética conduce a la espiritualidad, sin que sea suficiente y la espiritualidad conduce a la ética, sin suplantarla”. Bilbao marcó cuatro elementos relevantes en el encuentro de espiritualidad en el trabajo: el servicio (“el protagonista de la labor profesional es el otro”), el agradecimiento (“como motor permanente”), el discernimiento (“que ayude a encontrar el servicio en nuestro trabajo”) y la fortaleza (“que actualice las tres aptitudes anteriores”).

    Galo Bilbao concluyó su exposición señalando que “se puede vivir maravillosamente en este mundo si se sabe trabajar y amar: trabajar para las personas a las que se ama y amar el propio trabajo”. La actividad incluyó un coloquio con los asistentes.

  • Hacer del trabajo profesión: hacia una interioridad de la actividad laboral

    Hacer del trabajo profesión: hacia una interioridad de la actividad laboral

    Bajo este título el movimiento Profesionales Cristianos – PX de Zaragoza organiza una nueva Jornada sobre Vida Profesional.

    Tendrá lugar este viernes, 15 de abril, a las 19,30 horas en el Centro Pignatelli, en el paseo de la Constitución número 6. La entrada, hasta completar el aforo, es libre.

    Esta Jornada busca abordar el aspecto interno de las actividades profesionales. El encuentro está dirigido a todos aquellos que en sus profesiones, sean cuales sean, no renuncian a la búsqueda de sentido y de interioridad en el ejercicio de su trabajo.

    El movimiento de Acción Católica de Zaragoza Profesionales Cristianos organiza esta Jornada con la participación de Galo Bilbao, filósofo y doctor en teología. Bilbao es miembro de Profesionales Cristianos en el País Vasco y profesor de ética de la Universidad de Deusto. Sus publicaciones abordan la ética profesional, la educación para la paz y la ética política. La actividad incluye un coloquio con los asistentes.

  • Crisis y fraternidad

    Crisis y fraternidad

    Todo el mundo –menos algún político interesadamente despistado- sabe que estamos en crisis, aunque ésta no afecta a todos por igual. Nosotros somos, aparentemente, parte de los privilegiados de la sociedad. Los señores arquitectos –digo bien porque antes apenas había mujeres en el gremio- parece que formamos parte de esa minoría elitista que obtienen muchos ingresos trabajando poco; engreídos y para rematarlo con espíritu de artistas. Es una fama, –mala fama- merecida, sin duda. ¡Que distante la percepción que socialmente aún se tiene de nosotros, de la realidad actual de la mayoría de los 50.000 arquitectos que intentamos trabajar en España!

    Para mí, en lo profesional esta no está siendo una buena temporada.

    Es más, puedo decir tranquilamente y sin dudar, que está siendo la peor temporada desde que hace más de 16 años constituí junto con mis socios (inicialmente dos, ahora solo uno) la que es nuestra empresa, nuestro “estudio” como solemos llamarlo los arquitectos. Ni cuando empezamos teníamos tan poco trabajo, y sobre todo ganábamos tan poco. Lo de crear una “empresa” fue entonces la manera de dar forma jurídica a una relación profesional entre compañeros con similares inquietudes que de otra manera era difícil de llevar a cabo. En nuestro caso hacer una “sociedad mercantil”, -por feo que suene-, desde el principio ha sido una forma de poder canalizar nuestro quehacer profesional, trabajando en equipo. Entendemos, en este sentido, que ser empresario supone básicamente un gran compromiso con las personas con las que trabajas, y de la empresa hacia el conjunto de la sociedad, en la parte que compete a cada profesión. En nuestro caso transformar el entorno físico para hacerlo más habitable y seguro, de forma que facilite la convivencia y el desarrollo de las personas.

    Experiencia profesional-px-profesionales-cristianos-crisis-2016En estos 16 años de trabajo hemos tenido de todo, experiencia positivas y negativas: demandas judiciales injustas y complejas –final y felizmente resueltas sin problema alguno- temporadas de mucho trabajo, de poco, impagos de clientes, alegrías por ganar concursos, decepciones por perderlos, adjudicaciones proyectos, inauguraciones de obras de las que nos sentimos orgullosos, clientes satisfechos, sinsabores por problemas en las obras,… . Hemos tenido que trabajar mucho, que buscarnos el trabajo cada día, que estudiar mucho, que conciliar nuestro trabajo con el cuidado de nuestras familias,… Nada, al fin y al cabo, que no esté en el guión de cualquier profesional medianamente responsable.

    En esta última temporada, que se alarga ya por más de dos años, los obstáculos han sido ya casi insalvables, hasta el punto que a final del año pasado decidimos cerrar nuestro estudio de arquitectura. Situación a la que nos veíamos avocados tras consumir todos los recursos económicos propios de la empresa y los personales de los socios. No daba para más y no queríamos dejar de pagar a nadie que hubiera trabajado con nosotros o nos hubiese prestado un servicio.

    Finalmente no cerramos, un contrato con una institución que nos promete continuidad en el tiempo, nos permitió replantear la situación “in extremis”. Actualmente nos mantenemos, con grandes dificultades económicas, a pesar de trabajar más de 10 horas diarias. En lo económico nuestro trabajo como arquitectos en estos tiempos de crisis se ha devaluado tremendamente. Las estadísticas oficiales indican que el visado de proyectos y direcciones de obra en los colegios profesionales –indicador inequívoco del trabajo desarrollado en el sector-  ha sido en 2014 únicamente un 10% del volumen existente antes de la crisis, en 2006. Cierto es que 2006 presentaba una cifras excesivas –fruto de la famosa de la burbuja inmobiliaria- pero ¿Qué sector puede soportar un desplome de un 90% su volumen de negocio?

    Es un auténtico disparate. Los jóvenes recién titulados están ahora a muchos kilómetros de nuestras fronteras, los que llevaban años e hicieron caja en los buenos tiempos se han jubilado, y los que quedamos en por aquí “matamos” por conseguir un cliente a cualquier precio.

    La mayor parte de la estructura profesional anterior, compuesta principalmente por pequeños estudios de uno, dos o tres profesionales se ha desmantelado. Han sobrevivido los muy grandes o los muy pequeños. Los primeros por tener tamaño y capacidad técnica y económica para trabajar desde España en el extranjero, siendo ellos los que están empleando a muchos profesionales en el exterior (Chile, Panamá, Emiratos Árabes, China…) Los segundos ya no tienen despacho abierto, son arquitectos que ahora trabajan en casa, solos, sin equipo,  ahorrándose los gastos fijos de estudio (alquiler, teléfono, calefacción, etc.), y los salarios de  trabajadores, rebajando el precio de los servicios que prestan por debajo de su coste de producción real.

    Las oficinas de proyectos de nuestro tamaño y estructura: dos socios arquitectos, y un trabajador, prácticamente ha desaparecido. Antes de todo esto, en nuestro entorno próximo nosotros éramos un estudio pequeño, dedicado a todo aquello que casi nadie quería por poco rentable económicamente: restauración, rehabilitación, obra pública -educativa o de protección oficial- y otras cosas entonces “raras” como la sostenibilidad en la edificación. Hoy, en una ciudad pequeña como la nuestra, somos casi los únicos con tres personas y oficina abierta público –de milagro-. La rehabilitación o la supuesta sostenibilidad se han convertido en meras marcas -tabla de salvación- que lo impregnan todo aun cuando se hagan sin fundamento (como diría Arguiñano).

    Mantener nuestra estructura, nuestra empresa, entendemos que no es una apuesta sin sentido. Tras años de trayectoria creemos que el trabajo en equipo de pequeño tamaño, cercano a los clientes, es la fórmula que permite conciliar los cada vez más complejos aspectos técnicos y normativos con la proximidad a los problemas reales de las personas para las que trabajamos. Es también una inversión social que no debería de perderse ni en el nuestro, ni en ningún caso: dinámicas de trabajo y años de experiencia profesional acumulada que se desvanecen probablemente en el momento que nuestra sociedad más lo necesita.

    ¿Dónde está la experiencia de fraternidad en este maremágnum que os he narrado?

    En esta temporada hemos intentado todo: búsqueda de clientes públicos y privados, propuestas a instituciones y organismos, concursos y más concursos,… Hemos trabajado muchísimas horas, con mucho esfuerzo de producción y creatividad, para casi nada. Socios y trabajador hemos puesto lo que estaba a nuestro alcance: ganas, tiempo y dinero. Hemos compartido esta experiencia realmente dura, que lo ha sido menos precisamente por compartirla. No es habitual en estos tiempos emplear la palabra “fraternidad”. Parece reservada a algunas comunidades y ámbitos muy reducidos, generalmente apartados de la vida convencional que podemos llevar cualquiera de nosotros.

    Experiencia profesional-px-profesionales-cristianos-crisis-2016En el estudio estamos juntos en esto. Compartimos criterios, nos apoyamos, reflexionamos, maduramos las ideas y buscamos caminos para encauzarlas. Lejos de tener tensiones internas vivimos estos momentos desde la dificultad económica (suplida con el hecho de que en nuestras familias entra un sueldo mensual estable), haciendo equipo e intentando ser fieles a nuestros planteamientos iniciales.

    Mis compañeros no son creyentes, lo que en absoluto dificulta una visión compartida de la situación y la formulación los planteamientos conjuntos pensando en el interés común (al menos así intentamos hacerlo). Aunque con ellos no lea el Evangelio desde el comienzo hemos intentado regirnos por planteamientos como el de la parábola que se cita en Mt 8,24: “El hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.“  Es uno de los textos más “arquitectónicos” del Nuevo Testamento y me gusta citarlo siempre que tengo ocasión. Una buena base, una buena cimentación, -fundamentos- como los llamaban los romanos, son promesa de futuro incluso en los peores momentos y situaciones.

    No llegamos, como creo que en general tampoco llegamos en nuestras comunidades cristianas, a los planteamientos de vida en común que reflejan los hechos de los apóstoles: “estaban juntos y tenían todo en común, vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo” (Hch 3, 44-46). Aunque no alcanzar esa meta no debe impedir que siga siendo cada día el horizonte hacia el que dirigirnos.

  • Caminar con el débil: tesis de vida

    Caminar con el débil: tesis de vida

    Entre las funciones que desarrolla una profesora titular de la Facultad de Veterinaria destaca la dirección y/o codirección de tesis doctorales. A lo largo de este curso mi dedicación como codirectora se ha centrado en tres tesis y, por consiguiente, en las diferentes etapas o momentos de actuación que configuran cada una de ellas: corrección, impresión, defensa y presentación.

    El hecho de vida que me invita a orar en torno a mi profesión y a mi presencia creyente se presentó como de rebote. La futura doctora tenía problemas con el desarrollo final de la tesis y con el profesor asignado.

    Vio con claridad que necesitaba un apoyo profesional y acompañamiento humano diferente al recibido hasta la fecha.

    El cambio de enfoque necesario, no sólo profesional sino también humano, llevado a cabo tanto en el trabajo de campo como en la comprensión global de todo el proceso, consiguió dar el giro definitivo. Se pasó de un estado de “tirar la toalla” a otro muy distinto de levantarse y afrontar la realidad con un alto grado de ilusión y esperanza.

    Por otro lado, quince días antes de la fase de presentación, surge una situación personal inesperada que añadió mayor tensión al desarrollo general del proceso. La doctoranda temía ver frustrado el último de los intentos de inseminación y, con ello, no lograr su ansiada maternidad. En cualquier caso, el camino ya estaba hecho.

    Llegó el día de la defensa y, tanto la presentación como la exposición, fueron inmejorables. Previamente, yo había comentado con alguno de los miembros del Tribunal  diferentes pormenores surgidos. Ante mi asombro, sus comentarios y opiniones fueron muy favorables. Se dijo que la tesis doctoral tenía mucho potencial para ser publicada en uno o en varios artículos. La calificación recibida fue: sobresaliente cum laude.

    La alegría que me produjo fue doblemente grande, primero, por la nueva doctora que había logrado con su esfuerzo y tesón un enorme resultado; segundo, por comprender fehacientemente la importancia que tiene para todo enseñante, no sólo los aspectos puramente técnicos sino también y quizás, en mayor medida, la impronta que a través de la comprensión, el ánimo y el acompañamiento resultan ser vitales en toda actividad humana.

    Para una lectura creyente de la realidad es siempre necesario acercarse a las Escrituras y descubrir en ellas qué dicen de nosotros, siendo, además, la mejor manera de sentirnos más cerca del Jesús mensaje y mensajero. En esta ocasión me ha parecido enormemente cercano para el hecho planteado la lectura de Lc 5,17-26 Sanación de un paralítico:


     

     “Un día mientras Jesús enseñaba, estaban allí sentados algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. Y el poder del Señor le impulsaba a realizar curaciones. En esto, aparecieron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y querían introducirlo para ponerlo delante de Jesús; pero, como no veían la manera de hacerlo a causa del gentío, subieron a la terraza, lo bajaron por el techo en la camilla y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo la fe que tenían, Jesús dijo: Hombre, tus pecados quedan perdonados. Los maestros de la ley y los fariseos empezaron a pensar: ¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios? Pero Jesús, dándose cuenta de lo que pensaban, les dijo: ¿Qué es lo que estáis pensando? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados quedan perdonados; o decir: Levántate y anda? Pues vais a ver que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder para perdonar los pecados. Entonces se volvió hacia el paralítico y le dijo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. El se levantó en el acto delante de todos, tomó la camilla en la que yacía y se fue a su casa, alabando a Dios. Todos quedaron atónitos y alababan a Dios, llenos de temor, diciendo: Hoy hemos visto cosas extraordinarias.”


     

    Efectivamente, el hecho de vida nos suscita un final que coincide con la admiración de todos aquellos que presenciaron el poder de la palabra de Jesús para levantar a quien se encuentra “postrado”. Hoy hemos visto cosas extraordinarias.

    Así mismo, nos plantea, a través del trabajo de aquellos hombres que se encargan de portar, subir y bajar al postrado en la camilla, el papel del profesional que con su trabajo y saber hacer, de alguna manera, posibilita visibilizar tres categorías evangelizadoras: comprensión, ánimo y acompañamiento. Se debe destacar el particular efecto llamada de Jesús que, convocando a la fe individual, logra sumar confianzas en pos de una labor colaborativa que alcanza, de ese modo, resultados increíbles.

    Para finalizar, demos gracias al Señor por hacernos partícipes en las distintas realidades de nuestras profesiones, por invitarnos constantemente a la conversión y por disfrutar de la visión de esas cosas tan humanamente extraordinarias que nos regala con su  gran misericordia y amor.

  • Centrada en mi prójimo, centrada en el rostro de Dios

    Centrada en mi prójimo, centrada en el rostro de Dios

    Estoy entre vosotros tras un periodo de experiencias duras en mi vida profesional.

    Día tras día se apagaba en mí la esperanza de que lo que sé hacer pueda contribuir a que los más débiles algún día vuelvan a sonreír y así seguir con mi vocación. Pensaba que el cuidado de los unos a los otros ya ha dejado de ser prioritario entre nosotros y que el sufrimiento no cesará; sabía, en lo más profundo de mi ser, que poniendo la ética del cuidado en el centro de mi reflexión y difundirla entre mis próximos activamente, podré recuperar las fuerzas.

    cuidado-del-projimo-profesionales-cristianos-2016Decidí de nuevo buscar en los libros y aprender más sobre la debilidad del otro y sobre la mía; sobre la necesidad que todos tenemos, en todo momento, como seres vulnerables e inacabados que somos, de ser cuidados. Y encontré cosas como las que siguen:

    «La palabra de Dios. Está inscrita en el Rostro del otro, en el encuentro con el otro; doble expresión de debilidad y de exigencia, ¿Es palabra de Dios? Palabra que me exige hacerme responsable de otro; y ahí se da una elección, ya que esta responsabilidad es intransferible.»

    «Describo la ética, lo humano en cuanto humano. No creo que la ética sea una invención de la raza blanca, de una humanidad que ha leído a los autores griegos en las escuelas y que ha sufrido una cierta evolución. El único valor absoluto es la posibilidad humana de otorgar a otro prioridad sobre uno mismo.»

    «No digo que el otro sea Dios, sino que en su Rostro escucho la Palabra de Dios.»

    (Levinas, E. (2001). Filosofía, justicia y amor. Entre nosotros. Ensayos para pensar en otro, Valencia: Pre-textos. Págs. 134-135)

     

    Pero hay otra enseñanza, la más profunda, que puso el cuidado del otro en una escala universal:


    Del Evangelio según Lucas 10,25-37
    Se levantó un legista y dijo, para ponerle a prueba: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.» Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.» Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión. Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: `Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.’ ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que se apiadó de él» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»


     

    Reflexión (A través de los Carmelitas)

    cuidado-del-projimo-profesionales-cristianos-2016-2El doctor pregunta: “¿Quién es mi prójimo?” Jesús pregunta: “¿Quién fue prójimo del hombre asaltado?” Son dos perspectivas diferentes: el doctor pregunta desde sí. Jesús pregunta desde las necesidades del otro. […].

    Hoy, aquí con vosotros, pido al Padre apoyo para mantener presente en mí la esperanza. Pido apoyo a la Madre, La Virgen María y pido vuestro apoyo para restablecer en mí y luego en otros hombres y otras mujeres el sentido y la fuerza salvadora del cuidado.

    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

     

     

     

     

  • La salud en mi mano… para el bien común

    La salud en mi mano… para el bien común

    Mi profesión se desarrolla en el ámbito de la salud pública. Cada día lo vivo como un lienzo pendiente de pintar: puedes estar más o menos inspirado, pero se espera que completes tu pintura y, si puede ser, que la llenes de color y de alegría. A veces, las circunstancias te permiten conseguir una buena acuarela y otras veces, sin embargo, sientes que no has conseguido una obra que emocione, que llegue al corazón de quien la pueda recibir.

    Tengo la costumbre de hacer oración camino de la oficina y ahí aprovecho para dar gracias por tantas cosas.

    Eso me sirve para enfocar mi tiempo de trabajo y pedir que el Espíritu me guíe. Espero conseguir una bella pintura.

    Yo diferenciaría dos aspectos en el desarrollo de mi profesión, relacionados con mi vivencia de la fe. Por una parte, el trato con los compañeros y, por otra, el contenido propiamente técnico del trabajo y sus efectos en los terceros.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salud-publica-zaragoza-2Para situar el trato con los compañeros, he de decir que mis funciones son lo que, a veces, he oído denominar un “mando intermedio”. Eso de intermedio supone que, en cuanto a la relación laboral, estás como el queso del sándwich: te aprietan tanto desde arriba como desde abajo. Tengo relación directa con unas veinte personas a quienes doy trabajo, además de otras setenta y tantas cuyas funciones dependen de mí. Por el otro lado, tengo varios jefes en diferentes niveles de la escala de la organización.

    El trato que tengo con la mayoría de los jefes es escaso en tiempo, aunque pueda ser importante en otros aspectos. Por eso, cuando me planteo qué puedo hacer cada día para conseguir una buena pintura, creo que, donde de verdad me la juego, es con aquellos con los que estoy muchas horas en la oficina y con los que dependen de mis decisiones. En ocasiones, siento que no seré capaz de detectar dónde necesito poner el color. Otras, me ocurre que el trato con algunos compañeros no es fácil, que hay personas muy tendentes a la queja sistemática, a ver la botella medio vacía y a encontrarle pegas a cualquiera de mis decisiones. Sin embargo, me digo que no puedo por eso tratarlas diferente, ni hacerles menos caso (como me pide el cuerpo), ni dejar de intentar que se sumen al equipo como los demás. Una de mis peticiones en la oración matutina es intentar tener empatía. Reconozco que no siempre lo consigo.

    Para mí es importante identificar a quienes tienen necesidad.

    Ya sea por enfermedad, por desgracias familiares, problemas en el trabajo o en su familia. Cada vez que llega alguien nuevo, le ofrezco mi disponibilidad no sólo para las dificultades en el trabajo, sino también en las personales. En este aspecto, me resulta especialmente gratificante que los compañeros y subordinados puedan sentir que en mí tienen un apoyo, aunque solo sea para escucharles. Cuando ocurre, es maravilloso y realmente siento que he sido útil para dejar actuar al Espíritu.

    Otra de mis funciones consiste en que las personas trabajen como se espera de ellas y eso supone que, a veces, tienes que reconvenirles o llamarles la atención. Estas situaciones desagradables, con el tiempo, he conseguido (no me preguntéis cómo) plantearlas, en general, de una manera más amistosa o familiar. Creo que es algo intuitivo, que te da la experiencia. Sin embargo, hay casos difíciles, por sí mismos o por sus actores, donde no queda más remedio que ponerse realmente serio. Confieso que, en estas situaciones, trato de encontrar un tiempo de tranquilidad y ponerme en oración, aunque sea en mi despacho, abrirme al padre y pedirle ayuda. Hasta ahora, me ha venido muy bien.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salud-publica-zaragoza.-3JPGEl segundo aspecto importante es la relación con los destinatarios de mi trabajo. Me dedico a la seguridad alimentaria y eso supone que entran dos actores en juego: las empresas alimentarias y la sociedad en general. Nuestra misión es controlar que las primeras actúan correctamente para garantizar la seguridad alimentaria de la población.

    El hecho de que el destinatario (beneficiario) final de mi trabajo no tenga una cara concreta es, para mí, uno de los temas más difíciles a gestionar desde el punto de vista ético y cristiano. Porque, en la balanza, tengo claro cada vez quién está en un lado: una empresa concreta, con unas personas concretas. Sin embargo, en el otro lado, estamos todos en general y nadie en particular.

    Y supone un problema porque mi equipo tiene la misión de que las empresas alimentarias hagan lo correcto, empezando por el propio diseño estructural de un establecimiento y terminando por las prácticas y manipulaciones de las personas. Eso nos lleva, por ejemplo, a situaciones en las que empresas incumplidoras tienen que ser sancionadas y, de repente, un día tienes en tu despacho a una señora (que te recuerda a tu madre) a quien tienes que sancionar si quieres ser coherente con las normas y no generar un agravio comparativo con el resto de empresas. O también a un señor, propietario de una empresa, quizá familiar, que ha invertido un dinero, posiblemente sus ahorros, en preparar un establecimiento sin haberse asesorado adecuadamente. Señor (que se da un aire a tu abuelo) a quien no te queda más remedio que decirle que lo que ha hecho… ¡no le vale!

    En ambos casos tienes que actuar por el bien general (un lado de la balanza), a quien no le pones cara, mientras (en el otro lado) delante de ti tienes a la contraparte, con nombres y apellidos, a la que es muy difícil explicarle y aplicarle las decisiones que debes tomar.

    Este tipo de situaciones siempre me parecen duras. Mi misión es mojarme y tomar decisiones y por eso no me queda más remedio que apechugar. No ha sido baladí el apoyo encontrado en mi grupo de revisión de vida, que me ha dado calor y apoyo ante situaciones realmente difíciles, ayudándome a juzgar y a actuar desde la perspectiva de la fe con mejores elementos de juicio.

    Uno de los aprendizajes que he obtenido de la gestión de estos conflictos es ser asertivo ante determinadas situaciones, algunas que pueden ser negativas para las empresas. Desde entonces, no me puedo resistir, si así lo creo, a decirles que les conviene replantearse un negocio alimentario antes de gastarse el dinero, cuando, según mi experiencia, el establecimiento no puede llegar a cumplir o el negocio parece no tener posibilidad de ser rentable. Esto último queda fuera de mis funciones laborales, pero creo que es mejor (que es mi obligación cristiana) que alguien les abra los ojos, o al menos les avise, antes de que lleguen a un callejón sin salida. Solo si lo hago así siento que mi pintura tiene los colores y el espíritu necesarios para aportar algo a su destinatario.