Etiqueta: Reflexión

  • “PROFESION Y ECOLOGÍA INTEGRAL: RETO Y PASIÓN”

    “PROFESION Y ECOLOGÍA INTEGRAL: RETO Y PASIÓN”

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    Nuestro libro “PROFESION Y ECOLOGÍA INTEGRAL: RETO Y PASIÓN”, ya se encuentra en proceso de edición en PPC.

    Durante el mes de julio y los siguientes, vamos a esmerarnos en la revisión de pruebas de imprenta y en la colaboración con PPC a fin de poder tenerlo disponible en librerías tenerlo disponible en librerías a principios de Otoño. Por el momento, ofrecemos un resumen de la temática que abordará. Estamos trabajando con ilusión sobre este proyecto, que recoge las reflexiones, experiencias, oraciones y vivencias compartidas por las personas del Movimiento en estos últimos años, así como nuestras expectativas de futuro. Gracias por vuestras colaboraciones y feliz verano.

    Indice

    PRESENTACIÓN

    1. ¿Qué está pasándonos?

    2. La esperanza

    3. El Movimiento de Profesionales Cristianos

    1. ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE ECOLOGÍA INTEGRAL?

    1. De las raíces griegas al One Health: un poco de historia

    2. Muchas vinculaciones

    3. Y el papa, ¿por qué se preocupa?

    4. La armonía de todo lo creado: necesidad de plenitud

    5. La ecología integral, nuevo paradigma relacional

    2. CLAVES TEOLÓGICAS Y ESPIRITUALES DE LA ECOLOGÍA INTEGRAL

    1. Ecología integral: teología y espiritualidad

    2. La existencia como regalo: teología de la creación y ecología integral

    3. Gracia y ecología integral: agraciados y agradecidos

    4. Salvación y ecología integral: Fratelli tutti

    5. Por el buen vivir: los caminos del Espíritu

    3. UNA MIRADA DESDE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA DE LA ECOLOGÍA INTEGRAL,

    1. Introducción

    2. La metamorfosis del mundo: un cambio de era

    3. Ecología integral en la doctrina social de la Iglesia

    4. El dinamismo del compromiso profesional

    4. EL PRINCIPIO COMPASIÓN: VIVIR DESDE UNA ÉTICA SAMARITANA

    1. Desequilibrios biogeológicos. El mundo funciona, si no lo estropeamos

    2. Esperanza activa y creativa para superar la situación pandémica

    3. Compasión restitutiva

    4. Acción transformadora evangelizadora

    5. ALGUNOS APRENDIZAJES DE LA APLICACIÓN PASTORAL DE LA ECOLOGÍA INTEGRAL

    1. Introducción

    2. Diez constataciones

    3. Conclusión para PX

    6. CREER, ESPERAR, BENDECIR EN MEDIO DE LA EMERGENCIA,

    1. El regalo de la mirada

    2. La reacción humana: impacto emocional

    3. La reacción creyente: lo mejor de lo peor

    4. Un paso más allá: la preocupación profesional y las implicaciones sociales. Lo propio de la Acción Católica Especializada

    5. De ida y vuelta: mirar a los otros para vernos a nosotros

    7. JÓVENES PROFESIONALES ANTE LA PANDEMIA: SALVADAS POR LA COMUNIDAD,

    1. Introducción

    2. Vivir y acompañar la vulnerabilidad en tiempos del covid-19

    3. Referentes para la vida comunitaria: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles»

    4. Ponerlo todo en común: «Acudían asiduamente a la comunión»

    5. Los pies en la tierra y manchados de barro: «Acudían asiduamente a la fracción del pan»

    6. Lo que realmente nos une: «Acudían asiduamente a las oraciones»

    7. Retos para un movimiento joven que quiere ser comunidad que convoca y acoge

     

  • La profesión, herramienta de cuidado de la sociedad

    La profesión, herramienta de cuidado de la sociedad

    19/03/2018. El pasado viernes 16 de marzo, los grupos de Profesionales Cristianos en la Diócesis de Zaragoza organizó un encuentro para profundizar en la profesión y en el cuidado de la sociedad. El acto fue acompañado por Natalia Pla, quien aportó una valiosísima visión y claves entorno a estas cuestiones.

    Bajo esta y otras ideas la acompañante filosófica Natalia Plá participó este viernes 16 de marzo en la segunda jornada que sobre las profesiones y desigualdad organiza Profesionales Cristianos en Zaragoza.  Esta especialista considera que en este juego de tensiones que parece desarrollarse la vida contemporánea, el cuidado se erige como contrapeso a la indiferencia y la insolidaridad. Profesionales Cristianos y Plá sienten que si “queremos una sociedad justa donde las personas puedan relacionarse desde la igualdad, la profesión es un medio para ello y que, además, no basta con construir; hay que cuidar de lo que ya existe”.

    Efectivamente para Plá, “nuestro tiempo oscila entre el escepticismo y la fascinación”, nos movemos en medio de un mito contemporáneo de la realización, la autorrealización y el riesgo de la novedad de los proyectos. Parece caerse en la tentación de orgullo y vanidad por hacer algo inaudito permanentemente, lo cual conlleva a una “frustración por exceso de exigencia y exceptivas”.

    Ante todo esto, el reto es ”hacer bello lo ordinario”, el cambio no tiene porqué venir desde la revolución; el cambio también puede venir desde la continuidad, la sostenibilidad de lo que ya hay: el cuidado de lo y los que nos rodean. “Igual de importante es crear, que conservar”, sostiene Natalia Plá. Y añade: “cuidar la rutina nos salva; ¿cómo hacerlo?: ejerciendo en el día a día la detección, la creatividad, la ternura, la intención –no tanto la acción- para conseguir devolver la dignidad de las cosas

    En este sentido, el espacio y el ejercicio profesional se descubren como herramienta de cuidado de la sociedad “como actitud de asistir, pensar y velar –estar atento- a lo que nos rodea”. Estamos llamados a “cuidarse, cuidarnos –dejando cuidar- y cuidarles-lo”.

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  • Retiro de Adviento Profesionales Cristianos Bilbao

    Retiro de Adviento Profesionales Cristianos Bilbao

    Desde Bilbao nos llega este precioso relato de la experiencia del retiro de adviento, celebrado en la Diócesis estos días atrás.

    Casi dos semanas más tarde, vuelvo a releer las notas tomadas en el retiro de adviento el 2 de diciembre en Bilbao, y todavía puedo escuchar en mis oídos la voz de Elena Gascón. Elena es militante de PX en la Diócesis de Zaragoza. Es una de esas personas que cuando la escuchas te das cuenta de que no forma parte del movimiento sino que el movimiento forma parte de ella, de su modo de ser persona, ciudadana, profesional y cristiana. Son de esas personas que más que comunicarte cosas, esta comunicándote una experiencia, en este caso su experiencia de Dios. Una experiencia que de modo natural ha ido unificando las diferentes dimensiones de su vida. Con esa voz alojada en mi memoria afectiva, me recorre por dentro una emoción muy potente y un susurro que dice: eso es, eso es, lo tienes delante de ti!!! Atrévete, arriesga, nacer de nuevo!!!! Déjate nacer de nuevo por Dios!!! (Jn 3,1-21). ¿Acaso no celebramos esto en adviento?

    “Nacer de nuevo a un ejercicio de la profesión que rompa con los criterios establecidos, los de “siempre se ha hecho así”, “quiero bien definida la  parte de mi trabajo”, “yo he hecho”…

    Seguir a Jesús en el ejercicio profesional no puede dejarnos neutrales, no puede no cambiar nada, supone posicionarnos desde criterios que no son los establecidos, plenifica y duele, encontraremos aliados, hasta referentes, tanta gente que camina por delante de nosotros, que ejerce de estrella que nos atrae hacia otra forma de ejercer la profesión, desde otros criterios y otros principios, desde la ética, desde la compasión, desde la ternura, desde ir más allá, desde una vocación que realiza… pero todo ello no puede enmascarar que encontraremos conflictos, que llegará el momento de la denuncia que nos supondrá que ya no todos nos miren igual, que ya los jefes no nos valoren como peones que cumplen, útiles a otros intereses que no son los bienes internos…

    Huimos de una fe estancada, que la sociedad quiere encerrar en el reducto de lo privado.

    Como muchas personas hacen… por un lado, voy a misa. Por otro, estoy en mi despacho, soy profesor, ingeniero, TS, médico, educador, abogado, técnico… como máximo, la fe ilumina una ética de la excelencia, necesaria pero no suficiente… frente a eso, la propuesta de la espiritualidad encarnada es ser profesor cristiano, ingeniero cristiano, técnico cristiano… o al revés, como prefiráis: cristiano profesor, cristiano ingeniero o mejor cristiano profesional (técnico-político), o no soy cristiano cuando voy a misa… «No es posible encerrar a Dios. Al Dios de Jesús, al Dios de la Bienaventuranzas, al Dios de la Encarnación y la Resurrección no se le puede tejer sólo con una parte de nuestra vida, orientar qué ilumina y qué no, eso es domesticarlo…

    ¿Este tiempo de adviento seremos capaces de no tratar de domesticar al Dios de las Bienaventuranzas?

    Porque si lo domesticamos….estaremos haciéndolo más pequeño, más a nuestra media, más cómodo, más manejable… pero también, mucho más insípido, menos liberador, menos capaz de salvarnos, menos Dios.

    Si somos capaces de no caer en la tentación de construirnos un dios a nuestra medida, es que hemos caído en la cuenta de que Dios es siempre más grande que mi idea de Él, que mis imágenes prefabricadas de Él. Como a Moisés, nos pasa que aun deseando ver a Dios cara a cara con total nitidez solamente podremos “ver su espalda” desde “el agujero de la roca”(Ex 33,18-23).

    Desde esta constatación, cobra su sentido pleno la palabra discernimiento. Necesitamos herramientas pedagógicas que nos ayuden a pararnos, a escuchar, a re-educar nuestra mirada, a rastrear las huellas de Dios en medio de nuestra vida. ¿Dónde mi sitúo en mi trabajo para contemplar desde el “agujero de la roca”?

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    Dónde me sitúo para descubrir a Dios en mi ser profesional

    Cuando intento descubrir a Dios en mi medio profesional me puedo situar: Arriba (es tan fácil mirar desde arriba, casi sin darnos cuenta, somos los que sabemos, los que decidimos…). Abajo (soy pequeñita, no puedo hacer nada). Cerca (tan cerca que no tengo perspectiva). Lejos (tan lejos que no veo lo que pasa, la gente que llora). Dentro (en medio del problema, afectada, alterada). Fuera (impasible, lejana…). En el centro (autoreferencial). A un lado (sólo pasaba por aquí… dígame qué tengo que hacer… – cuántos técnicos han perdido su capacidad de ser actores políticos, hacedores de política – qué posibilidades tengo de re-politizar el ejercicio de mi profesión). A su lado, doy rodeos como el escriba y el fariseo en la parábola del buen samaritano, o me acerco y me agacho, me paro a pesar de la prisa, del trabajo… abro espacios de encuentro o voy a lo que voy, soy eficaz o soy fecundo,… dedico tiempo a la escucha, al encuentro, todo el tiempo, algún tiempo, ningún tiempo.

    Para discernir es necesario desear  ver a Dios y estar dispuesto a entrar en el agujero de la roca. ¿Estamos dispuestos?

    “No es desde arriba, ni desde lejos, ni desde fuera como se ve a Dios… es entrando, entrando en la oscuridad del agujero, situarse pidiendo ver su gloria, no sabiendo de antemano todas las respuestas, aceptando ver sólo trazos de la ruta, no toda la hoja de ruta… no hay seguridades, no existe el 100%, el discernimiento sólo alcanza en el mejor de los casos al 49%, el resto será siempre fe, y hay posibilidades de error… pero de los errores también se aprende y se crece, y se crece en la fe.”

    Vivamos el adviento como tiempo eclesial necesario cada año para prepararnos.

    Sin prepararnos no lo vamos a captar, no lo vamos a poder vivir con toda su intensidad. La Navidad no será el regalo que es. Necesitamos una pedagogía para ir digiriendo lo indigerible, Dios se hace hombre, es voluntad de nuestro Padre hacerse digerible, Palabra comprensible, manos sanadoras, caricia tierna para los dolientes, las personas excluidas, para quienes que cargan pesados fardos sobre sus cansadas espaldas, las apartados del regalo de la fe y la comunidad, quienes pecan… pero también, denuncia abierta para quienes han oprimido a su pueblo en su nombre, para quienes transitan seguros los caminos de la vida, quienes, montados en sus criterios, tantas veces ‘religiosos’, marchitan la pequeña flor, doblegan hasta dañar la caña cascada y apagan la mecha vacilante, quienes no son capaces de percibir el trigo que crece en compañía de la cizaña…

    Y término compartiendo algunas llamadas que me llevo primeramente para mí, luego  para mi equipo de revisión de vida, para  mi diócesis y finalmente para el movimiento en su conjunto.

    • Yo, cada una de nosotras, somos las únicas responsables en aprovechar este adviento como lo que es, un adviento único, no es el del año pasado ni será el del año que viene. Nadie puede ponerse en la hendidura de la roca por mi! Nadie puede buscar a Dios por mi!!!
    • Necesito servirme más de las herramientas que están a mi alcance para crecer, para madurar mi fe, para consolidar una espiritualidad encarnada. Algunas de estas herramientas son la Revisión de Vida, el Proyecto Personal de Vida y Acción, el cultivar una Lectura Creyente de la Realidad, los materiales que vamos generando en el movimiento, las reuniones del equipo de revisión de vida, las oraciones de la web, los retiros que organizamos en la diócesis, las sesiones de estudios, los tiempos de silencio y oración personal…..Todas estas herramientas me ayudaran solo en la medida que además cuide la frecuencia con las que las utilizo. Como ocurre en otras facetas de la vida….los saltos de calidad solo se dan cuando entrenamos mucho.
    • Recuperar el estudio del Evangelio. Para que el Evangelio sea significativo en mi vida, para que despliegue toda su potencialidad iluminadora, necesito conocerlo. Formarme un poco para mejor aprovecharlo y mejor conseguir coser el evangelio con mi vida cotidiana personal y profesional. ¿No os pasa que siempre nos quedamos en las dos o tres parábolas que hemos oído siempre?

    ¡Gracias Elena! Y Feliz Navidad a tod@s!

  • Profesionales para la Justicia y la Igualdad – Manifiesto de PX

    Profesionales para la Justicia y la Igualdad – Manifiesto de PX

    Queremos compartir lo descubierto en el análisis de la realidad realizado por las personas que formamos el movimiento de profesionales cristianos. Dicho análisis, se ha realizado desde un enfoque o preocupación muy concretos: ¿Cuál es el papel que desempeñamos los/as profesionales ante la desigualdad? ¿Cómo afecta esta desigualdad a nuestra persona? ¿Cómo afecta a aquella parte de la ciudadanía que se encuentra en situaciones de mayor vulnerabilidad?

    Constatamos que la sociedad en la que vivimos está vertebrada por algunos rasgos socioculturales y antropológicos que son generadores cada vez de mayores cuotas de desigualdad social. Algunos de estos rasgos son: el individualismo competitivo, una racionalidad instrumental extrapolada a todos los ámbitos de la vida, la burocratización y procedimentalización máximas esgrimidas como barreras infranqueables para muchas personas y colectivos, la mercantilización de las relaciones. Esta desigualdad se sustancia en: desigualdades económicas, desigualdad de género, desigualdades entre las zonas rurales y urbanas, desigualdad que afecta de modo sangrante a jóvenes y en último término a toda persona que esté en una situación de vulnerabilidad personal y social.

    Denunciamos que las dinámicas dominantes en nuestra sociedad, sustentadas en los anteriores rasgos socioculturales y antropológicos, son generadoras de una creciente desigualdad y ésta a su vez, afecta negativamente tanto al ejercicio cotidiano de la profesión, como a la calidad de los servicios que se prestan, como a quienes son destinatarios/as de los mismos. En último término, el conjunto de la ciudadanía se ve envuelto de un modo u otro por una desigualdad en muchos casos obscena.

    Reconocemos que formamos parte de este magma social y cultural. Como profesionales insertos/as en ámbitos profesionales, sociales, culturales y políticos, somos conscientes de que en muchas ocasiones somos cómplices, generadores/as o perpetuadores/as de un sistema de desigualdades cada vez más injustas y sangrantes. Y a su vez, somos también víctimas de una cultura de la desigualdad instalada, que lo envuelve todo y parece cada vez más normalizada, que nos oprime, nos desalienta, nos doblega o simplemente nos anestesia ante el dolor propio y ajeno.

    ¡Gritemos! ¡Podemos y debemos ser parte de la solución! En esta primera etapa de análisis (VER), hemos tomado conciencia de que desde el lugar social que ocupamos como profesionales (en la administración pública, en la universidad, en la escuela, en la empresa, como profesionales autónomos/as, en las organizaciones de intervención social, en el sistema sanitario) podemos convertirnos en generadoras/es de un cambio de rumbo hacia un mundo más equitativo.

    ¡Aquí y ahora! El cambio no solo es posible sino que es urgente. Y empieza en cada una de nosotras. Frente a una hermenéutica de la inevitabilidad, nosotras defendemos la lógica de lo inédito. En nuestra práctica profesional cotidiana estamos llamados a introducir pequeños cambios que como una onda expansiva vayan alcanzando a nuestro ambiente, a estructuras profesionales y por último al conjunto de la sociedad.

    ¡Animamos! A todas las personas a que ejerzan su profesión con renovada ilusión, siendo conscientes del potencial transformador que tienen por ser profesionales. Urgimos a poner este potencial en práctica, orientándolo desde valores éticos hacia respuestas novedosas, creativas, orientadas hacia la reducción de las desigualdades de cualquier tipo.

    ¡Sabemos de nuestra fragilidad! Pero no estamos solos, no estamos solas. Hoy en día no somos pocos los y las profesionales que vivimos en primera persona las consecuencias de esta sociedad del descarte. Son muchos los profesionales que viven situaciones de precariedad, que experimentan el cansancio, la frustración, el desaliento, la falta de un horizonte. No estamos solos. Asociémonos, compartamos análisis, participemos de estructuras profesionales para impulsar juntos el cambio deseado. Otra sanidad, otra educación, otro marco de relaciones laborales, otra universidad, otra empresa, otra banca, otra atención a las personas, otras relaciones entre compañeras/os son posibles.

    Estamos llamados a hacernos preguntas. ¿Quiénes son los últimos, los y las pobres, quienes sufren las consecuencias de la desigualdad (económica, cultural, social, política)? Tendríamos que preguntarnos más concretamente quiénes son los últimos en mi ámbito profesional concreto. Quiénes es el alumnado que necesita más mi atención, quiénes son los/as pacientes más indefensos/as en el sistema sanitario, quiénes son las personas y familias más vulnerables en los servicios sociales, en la banca quiénes son los clientes más frágiles, quiénes de entre las personas trabajadoras de una empresa están viviendo situaciones de mayor precariedad. Tras identificar en la ciudadanía a quienes sufren la dureza de una desigualdad estructural, debemos hacernos una segunda pregunta: ¿Cómo puedo desde hoy mismo trabajar a favor de los últimos desde mi ámbito profesional concreto? ¿Cómo se redefiniría mi profesión si la pienso, la siento y la ejerzo desde las personas empobrecidas?

    ¡Seamos profesionales cristianos en salida! (EG 20). Conscientes de las situaciones de desigualdad, y sabedores del papel estratégico que los profesionales podemos realizar en la introducción de cambios estructurales, ambientales y sociales, salgamos de nuestros espacios de seguridad, de nuestras rutinas, superemos el miedo que nos paraliza, utilizemos esa maravillosa capacidad que es la imaginación, participemos, reeduquemos nuestra mirada, descubramos con asombro y agradecimeinto las capacidades que estaban ahí, aletargadas, y que una vez puestas en juego no solo serán tranformadoras de nuestros entornos sino generadoras de una corriente oxigenante que nos recorerrá por dentro y nos conectará de otro modo con nosotros mismos, con los demás, y con Dios Padre y Madre.

    Recuperemos la pasión por lo que mejor sabemos hacer, poniéndolo al servicio de las demás. Al servicio de un mundo más amable, acogedor, justo. Pongamos de verdad a las personas en el centro de nuestro hacer profesional. Preguntémonos cómo nos va a complicar la vida esto. Qué cosas hemos de dejar de hacer, cuáles han de mantenerse con alguna mejora y ¡cuáles están por inventar!

    Encontramos en el Evangelio una llamada a vivir la profesión, y por extensión, todas la dimensiones de nuestra vida, desde la clave de la justicia y la misericordia (Lc 6, 36).

    Madrid, 30 de noviembre de 2017

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  • En el lado equivocado de la vida: maltratar a las personas y a la creación entera

    En el lado equivocado de la vida: maltratar a las personas y a la creación entera

    Hecho de vida

    Por mi profesión y por estar en un Comité de Bioética, vivo de cerca la experiencia del maltrato. Es decir del trato inhumano e indigno que sufren tantas personas anónimas en sus relaciones personales y también en su relación con los profesionales sanitarios. Muchas de las consultas al Comité evidencian esa prepotencia y desprecio  que muestran profesionales de todos los estamentos hacia los pacientes y sus familiares. Esa vivencia me confronta con la maldad y la crueldad que también anida en el alma humana. Este es un hecho que me interpela en lo personal como cristiana y también en lo comunitario, puesto que pertenezco a un grupo vinculado a la Iglesia, portadora (que no poseedora) de un mensaje de esperanza y de un proyecto de Vida Buena (que no de buena vida).

    Pero además, como ciudadana vivo con preocupación la deriva deshumanizadora y perversa que está tomando nuestro mundo, creando cada vez más víctimas inocentes sin que aparentemente se pueda hacer nada para evitarlo. Los diversos escritos del papa Francisco nos llaman continuamente a denunciar, a mancharnos las manos, a mirar de frente lo que ocurre.

    En el Evangelio que se proclama cada día en toda la Iglesia, nos llegan claves e interpelaciones que nos confrontan con esos acontecimientos.

    Oraciones-desde-la-vida-profesionales-cristianos-px-2017-04

    Palabra: Evangelio

    Este día, al atardecer, les dice: « Pasemos a la otra orilla. » Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: « Maestro, ¿no te importa que perezcamos? » El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: « ¡Calla, enmudece! » El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: « ¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe? . Se quedaron espantados, y se decían unos a otros: «Pero, ¿quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!» Mc 4, 35-40

    «Este texto está lleno de contrastes: la calma de Jesús, durmiendo serenamente y la violencia de la tempestad, la incapacidad de los discípulos para dominar la situación y la palabra llena de fuerza de Jesús que hace retornar la calma. La angustia de los discípulos y la confianza de Jesús…

    El mar es a menudo un espacio de lucha lleno de peligros… “Pasar a la otra orilla» saca a los discípulos de su zona de confort, del espacio donde tienen todo controlado, y les lleva a la intemperie. un lugar donde no hacen pie, y en el que para no ahogarse hay que permanecer en calma, con confianza, sin oponer violencia.  Los discípulos se ponen en camino con Jesús, hacen esta travesía de las riberas conocidas hacia nuevas fronteras; y es en esta experiencia de ponerse en camino hacia lo desconocido la que hace brotar miedos, angustias, desconfianza…Solo la calma profunda de Jesús les hará retornar a la confianza…

    En nuestra vida no faltan estas travesías hacia lo desconocido; una enfermedad, un momento de sufrimiento familiar, una situación personal complicada, la necesidad de acomodar nuestra vida con opciones más comprometidas con la justicia…

     

    Cuando nos decidimos a no caminar por la superficie sino bien conectados con la entraña de la vida, siempre hay una situación que nos llama a «pasar a la otra orilla». Y es bien cierto que no hacemos pie, que da miedo perder el control, pero se nos regala la posibilidad de vivirlo con paz, confiados y arraigados en este amor que nos lleva y que vela por nosotros, confiados en esta voz interior que dice a todo lo que nos amenaza: «calla, estate quieta» y que nos dice; «por qué sois tan cobardes?» invitándonos a descansar  la vida en este Otro que nos habita»

    Patrícia Hevia Colomar, en Espaisagrat.

    Llamadas

    PADRENUESTRO CON LOS ENEMIGOS

    Padre nuestro que estás en el cielo…

    Comienzo cada día recordándome que formo parte de una fraternidad universal que atraviesa el espacio y el tiempo.

    Decir Padre-Madre con conciencia plena, significa no creerme superior a nadie, ni más querida, ni con más derechos. Porque, aceptando humildemente que no pertenezco al lado equivocado de la vida (aunque a veces sucumba a sus encantos) , no puedo dejar de ver que hay muchos hermanos firmemente (o ciegamente?) instalados en ese lado siniestro… me desborda el misterio de la gracia y también el del pecado.  Lo que soy, lo que tengo, donde estoy, con quienes convivo…todo es un regalo que acepto agradecida.

    Santificado sea tu nombre:

    Me abruma pensar en cómo puedo yo santificar tu nombre. Pero enseguida recuerdo que estoy rezando en plural, que la comunidad a la que pertenezco entona un canto, que va siendo día a día repetido en todo el mundo: «por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias…» Santificar tu nombre es presentarme ante ti cada día con actitud de agradecimiento: «porque existes, porque avisas, porque anoche en el cielo tus astros se movían…»

    Venga a nosotros tu Reino:

    «Señor Dios, rey celestial…» Que participemos ardientemente en el deseo, motor de la esperanza activa, de que tu Reino inunde los corazones de las personas, que ese deseo nos mueva a construir, cada día, contigo, el mundo que soñaste y nos entregaste con generosidad y confianza. Que este mundo de tinieblas y maldad con el que convivimos sea vencido por la fuerza del amor que depositaste en la gente más sencilla y pobre.

    Oraciones-desde-la-vida-profesionales-cristianos-px-2017-042Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo:

    Tú creaste el mundo, nos creaste a nosotros para la plenitud en Ti. No podemos aspirar a mayor felicidad que deriva de que se haga tu voluntad. ¿Por qué entonces tanto miedo a pronunciar esta frase? Recuerdo a María: «Hágase en mí según tu Palabra…» y a Jesús en la cruz: «En tus manos encomiendo mi espíritu…» ¿me atreveré sumergirme con ellos en ese proceso de desapego de tantas necesidades que me atrapan? (seguridad material, dependencias afectivas, reconocimiento…)

    Rezar esto cada día me invita a abandonarme, a renovar mi confianza. Callar, con ese «silencio que nos conduce a nuestra identidad más radical…» y escuchar atentamente lo que quieras decirme, y también tus silencios…»Porque el fundamento de la confianza nunca son las demostraciones, sino la confianza misma. Se confía porque se ha experimentado que merece la pena confiar. No hay señal que valga. La única señal es el rostro radiante y risueño de quien ha confiado» (Pablo d’Ors, en Palabra y Vida)

    Danos hoy nuestro pan de cada día:

    Que no te pida acumular y asegurar mi vida en el futuro. Tu dinámica es dar para hoy, de manera desbordante, por añadidura, dar para que repartamos. Que seamos capaces de discernir lo que cada día necesitamos para trabajar por tu reino y finalizar el día confiados y descansando en tus brazos amorosos sin esa ansiedad y deseo de control que nos «nubla el amor y nos enturbia la paz».

    Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden:

    De nuevo pedimos perdón, no solo por nuestras faltas personales, sino también en nombre de otros hermanos que ni tan siquiera saben la buena noticia que tu testimonio de vida representa: «Yo tampoco te acuso. Anda y no peques más».

    Es más fácil pasar de puntillas por esta afirmación, como si no tuviéramos enemigos. Porque reconocer que los tenemos, implica hacer el esfuerzo de perdonarles, de comprender, de implicarse en la conversión de otros, lo cual a su vez exige que nosotros también cambiemos. Unirnos de nuevo a Jesús en la cruz: «perdónalos, porque no saben lo que hacen». La tarea del perdón va unida al compromiso: si una causa del mal es la ignorancia es nuestro deber combatirla.

    Por mi profesión y por estar en un Comité de Bioética, vivo de cerca la experiencia del maltratoY no nos dejes caer en la tentación:

    De nuevo rememoramos el Evangelio y sentimos en carne propia nuestra tendencia a acumular, a dominar y controlar al otro, a no saber reconocer y agradecer lo que recibimos, a evitar y soslayar el compromiso en la venida del Reino.

    Pero pedimos también no caer en la tentación de ser cómplices del mal, de consentirlo, de mirar hacia otro lado, de dejarnos arrastrar por la sensación de impotencia, y convivir cómodamente con el bienestar, como si fuera nuestra conquista. Es la «banalidad del mal» lo que hace posible que a lo largo de la historia de la humanidad haya existido y siga existiendo el maltrato, el genocidio y tantos otros holocaustos consentidos.

     Y líbranos del mal

    «No permitas que me separe de Ti». Líbranos Señor de cerrarnos al soplo de tu Espíritu que se nos ofrece sin condiciones. Que no pase un solo día sin que reservemos un espacio y un tiempo para contemplar cómo nos habitas.

    Amén

    Canto:

    Alabad al Señor, Dios de los cielos, Amen Aleluya.

    Alabad al Señor desde esta tierra, Aleluya amén

    Alabadle por sus grandiosas obras, Amen Aleluya

    Alabadlo por su inmensa grandeza, Aleluya amén.

    Todo cuanto respira, alabe al Señor

    Amen aleluya, Alabe al Señor, Aleluya amén.

     

     

  • La Esperanza

    La Esperanza

    Es ésta una propuesta del grupo de PX de Madrid para celebrar una Sesión de Oración sobre La Esperanza, de aproximadamente una hora de duración.

    “Que Dios, de quien procede  la esperanza,  llene de alegría y de paz vuestra fe; y que el Espíritu Santo, con su fuerza, os colme de esperanza”.

    Romanos 15, 13

    Música y silencio

    Vamos, en este rato de oración, a hacernos conscientes de ese gran tesoro que es la esperanza y a pedir al Espíritu que nos colme de ella.

    Comenzamos por calmar nuestra mente.

    Nos sentamos con la espalda recta, los dos pies en el suelo, las manos sobre las rodillas o una palma sobre otra. Cerramos los ojos y nos vamos haciendo conscientes de nuestra presencia aquí y ahora, comenzando por nuestro propio cuerpo, nuestra casa primordial. Lo recorremos lentamente desde los pies a la cabeza. Dejando que cada parte por la que pasamos se relaje un poco más…

    Nos concentramos en respirar, suavemente, observando el movimiento de la respiración, sin tratar de cambiarlo…

    Apartamos nuestros pensamientos –no nos peleamos con ellos, los dejamos ir- y volvemos a concentrarnos en respirar simplemente, conscientes de esa vida que está aquí en nosotros y se expresa en cada inspiración y espiración.

     

    Música y silencio

     Yo soy, dice Dios, Maestro de las Tres Virtudes.

    La Fe es una esposa fiel.
La Caridad es una madre ardiente, toda corazón. Pero la esperanza es una niña muy pequeña.

    Yo soy, dice Dios, el Maestro de las Virtudes.

    La Fe es la que se mantiene firme por los siglos de los siglos.
La Caridad es la que se da por los siglos de los siglos.
 Pero mi pequeña esperanza es la que se levanta todas las mañanas.

    oraciones-desde-la-vida-lectura-creyente-2017Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

    La Fe es un soldado, es un capitán que defiende una fortaleza…

La Caridad es un médico, una hermanita de los pobres,
que cuida a los enfermos, que cuida a los heridos,
a los pobres…
Pero mi pequeña esperanza es
la que saluda al pobre y al huérfano.


    Yo soy, dice Dios, el Señor de las tres Virtudes.

    La Fe es una iglesia, una catedral enraizada en el suelo…
La Caridad es un hospital, un sanatorio que recoge todas las desgracias del mundo.
Pero sin esperanza, todo eso no sería más que un cementerio.

    La Fe es un gran árbol, un roble arraigado en el corazón de la tierra.
Y bajo las alas de ese árbol, la Caridad,
mi hija la Caridad, ampara todos los infortunios del mundo.
Y mi pequeña esperanza no es nada más
que esa pequeña promesa de brote
que se anuncia justo al principio de abril.

    Pero, sin embargo, esta niñita esperanza es la que atravesará los mundos, esta niñita de nada, ella sola, y llevando consigo a las otras dos virtudes, atravesará los mundos llenos de obstáculos.

    Yo soy, dice Dios, el Señor de las tres Virtudes.

    Charles Péguy (El misterio de los santos inocentes)

     

    Música y silencio

    Razones para la esperanza

    “A quien me pregunta por qué soy un hombre de esperanza, a pesar de la actual crisis, les respondo: Porque creo que Dios es nuevo cada mañana. Porque creo que está creando el mundo en este mismo momento. No lo ha creado en un pasado nebuloso, dejándolo en el olvido desde entonces. Está sucediendo ahora; por eso tenemos que estar dispuestos a esperar lo inesperado de Dios. Los caminos de la Providencia son absolutamente sorprendentes. No están en los pronósticos de los sociólogos. Dios está aquí, junto a nosotros, imprevisible y amoroso. Soy hombre de esperanza y no por razones humanas ni por un natural optimismo, sino sencillamente porque creo que el Espíritu Santo actúa en la Iglesia y en el mundo, incluso allí donde su nombre es ignorado. Soy optimista porque creo que el Espíritu Santo es siempre el Espíritu creador que ofrece cada mañana, a quien sabe acogerlo, una libertad nueva y una gran dosis de alegría y de esperanza. La dilatada historia de la Iglesia está llena de maravillas del Espíritu Santo… Juan XXIII fue una de ellas. El Concilio, otra. No esperábamos ni al uno ni al otro. ¿Quién se atrevería a decir que la imaginación y el amor de Dios se han agotado? Esperar es un deber, no un lujo… ¡Felices los que tienen la audacia de soñar y están dispuestos a pagar el precio necesario para que su sueño tome cuerpo en la historia de los hombres!”

    Cardenal Suenens

     

    Música y silencio

    ¿Qué alimenta nuestra esperanza? ¿Sabemos nosotros distinguir esos signos de esperanza en nuestra vida, nuestro mundo y nuestra Iglesia, como hacía el cardenal Suenens después del Concilio?

    Pensemos unos minutos en las personas y situaciones que alimentan nuestra esperanza.

     

    Puesta en común de las razones de nuestra esperanza

    Ponemos en común esas personas y situaciones que son la razón de nuestra esperanza. Lo hacemos tratando de hablar de personas y experiencias concretas. No decimos “yo pienso” o “yo creo que…”. Sino que narramos una experiencia, contamos un hecho, describimos a una persona.

    No debatimos ni discutimos la experiencia de los otros: las escuchamos y acogemos desde el respeto.

     

    La esperanza activa: somos las manos de Dios

    (diferentes personas leen, lentamente, los textos siguientes, con una breve pausa entre ellos)

    En la Carta de 2003, el hermano Roger, de Taizé,  recuerda: «La fuente de la esperanza está en Dios que solo puede amar y que nos busca incansablemente

    Escribiendo a los Romanos, San Pablo evoca los sufrimientos de la creación en espera, los compara con los dolores de parto. Después continua: «Nosotros también, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente» (Romanos 8, 18-23). Nuestra fe no nos sitúa en una posición privilegiada, fuera del mundo, sino que nosotros «gemimos» con el mundo, compartiendo su dolor, pero vivimos esta situación en la esperanza, sabiendo que en Cristo, «las tinieblas pasan y la luz verdadera brilla ya» (1 Juan 2, 8).

    Esperar, es primeramente descubrir en las profundidades de nuestros días una Vida que continua y que no puede parar. Acoger esta Vida incluso con un sí de todo nuestro ser. Y lanzándonos en esta Vida, somos conducidos a poner, aquí y ahora, en medio de los azares de nuestra vida en sociedad, signos de un porvenir distinto, semillas de un nuevo mundo que, a su momento, traerán su fruto.

    Taizé

    “La esperanza no es el “opio del pueblo”, sino un estímulo para la trasformación del mundo bajo el horizonte de las promesas de Dios, precisamente en favor de los más pobres y pequeños.

    La esperanza cristiana es la fuerza propulsora de todas las esperanzas intramundanas, las penetra con todos sus esfuerzos y les da nueva vida con la confianza en la misericordia y omnipotencia de Dios cuando ellas han llegado al final de la propia fuerza”.

     Kerstiens

     

    Reflexión personal sobre la esperanza activa

    Sabemos que la esperanza ha de ser activa. “Las personas necesitan sentirse amadas por Dios a través de nosotros. Esto las afirma en su humanidad, levanta su autoestima, les da ánimo para enfrentar los peores dolores”, dice la profesora de la universidad de Rio, Ana María Tepedino. Nosotros somos las manos de la esperanza de Dios en el mundo. Decía Mounier que “El reino en que creemos existe desde este instante si yo lo acepto, como un fulgor que me rodea. Es la esperanza una virtud presente, es una brecha en la angustia, una brecha en las lágrimas. La esperanza es la confianza en lo real y no un modo de calafatear con nuestros sueños nuestros fracasos presentes”.oraciones-desde-la-vida-lectura-creyente-2017

    Tener esperanza no es pedir curarse o aprobar un examen. Situar la esperanza en algo concreto y material es origen de frustraciones, aunque sea legítimo que lo pidamos. Esperar es pedir y confiar en que, pase lo que pase, de esa situación saldrá algo mejor para nosotros, aunque no lo percibamos. Esa esperanza moviliza nuestra energía interior para afrontar las situaciones delicadas, y para percibir en ellas la gracia de Dios.

    ¿Somos nosotros sembradores de esperanza?

    Pensemos por unos instantes en situaciones en las que lo hemos sido. O en las dificultades que hemos tenido para esperar…

     

    Puesta en común sobre la esperanza activa

    Ponemos en común nuestra experiencia. No discutimos ni comentamos, exponemos y narramos. Y escuchamos la de los demás.

     

    Lectura final

    “Por la fe en Cristo hemos llegado a obtener esta situación de gracia en la que vivimos y de la que nos sentimos orgullosos, esperando participar de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que hasta de las tribulaciones nos sentimos orgullosos, sabiendo que la tribulación produce paciencia; la paciencia produce virtud sólida, y la virtud sólida, esperanza. Una esperanza que no engaña, porque, al darnos el Espíritu Santo, Dios ha derramado su amor en nuestros corazones”.

    Romanos, 5, 2-5

    Música y silencio

     

     

     

  • Unas reflexiones sobre la Navidad

    Unas reflexiones sobre la Navidad

    Cada 25 de diciembre, la cristiandad celebra uno de los acontecimientos más grandes del calendario litúrgico: el nacimiento de Cristo. Si bien es cierto, cada año la fiesta se celebra ya desde la última quincena de noviembre, y en cada centro comercial se recuerda que se acerca la época de los regalos, la fiesta del consumismo. Así pues, ¿qué queda por celebrar, cuando ya parece todo narrado y dicho? Unas pequeñas reflexiones sobre lo que se celebra y que aún después de dos mil años, no se entiende, o no se ha querido entender, de lo que representa la navidad.

     

    Una familia no tradicional

    No sé, si nos hemos detenido a reflexionar un aspecto muy importante en esta historia. No hablaré del dogma de la Inmaculada Concepción. Solo resaltaré un hecho que me parece crucial: la aceptación de José de una mujer que ya estaba embarazada y que él pudo repudiar y que en esa época pudo ser apedreada hasta la muerte. Muchas veces se piensa que lo “tradicional” debe ser lo importante pero: ¿Qué hubiera pasado si José no aceptaba a María? Podemos sacar nuestras propias conclusiones. A veces, somos muy críticos con personas que no siguen “la tradición”, “el traje blanco” y demás ideas que se pueden rondar en nuestras cabezas.

    En algunas ocasiones no pensamos que el amor puede más que la tradición y que la aceptación de la otra persona, con quien se quiere compartir la vida, es lo importante. ¿Hasta dónde puede llegar nuestra concepción de creernos “perfectos”, cuando lo importante es tener un “corazón humano”, como decía Antonio Machado? Si José hubiera ido a cualquier parroquia y contaba su historia, ¿creen que hubiera sido recibido con los brazos abiertos? ¿Qué pensaría el vecindario de su “virilidad”? ¿Cómo hubiera sido tratado por los otros varones? Sin embargo, pese al pensamiento de la época (y muchas veces arraigado hasta nuestros días), José decide ser compañero de María.

     

    Una familia de refugiados

    Cuando parten al censo, a cumplir con lo que mandaba la autoridad romana, ambos salen de su hogar y se aventuran a otro lugar. Cuando se sabe que se sale de lo “conocido”, “hogareño”, se intuye que no habrá el mismo trato con los demás. Puede ser cuestión de culturas, costumbres, idiomas o incluso de personalidades. Cuando estás en tu hogar, sabes que siempre te ayudarán, sabes que puedes llamar a alguien y te dará la mano. Pero, cuando sales de esa “comodidad”, sabes que te enfrentarás a duras realidades. Eso es lo que sucede a esta pareja. Al ver José que María entraría en labores de parto, pide ayuda. Nadie sale a auxiliar a la pareja. Nadie presta atención a ese sufrimiento, se refugian en sus casas. Quizás por miedo, quizás por seguridad, quizás por comodidad, quizás por desidia. El resultado es el mismo. Nadie presta auxilio a la pareja.

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    José debe ayudar a María en el alumbramiento. ¿Habría tenido agua caliente? ¿Habría tenido sábanas limpias? Se sabe que fue en una granja. Un pesebre, rodeado de animales y que esa situación no es nada idílica o bucólica, como la que vemos en los nacimientos. Hacía frío y lo único que tenían para abrigarse era la paja del establo. ¿Habrían tenido algo con qué alumbrarse? Lo más seguro es que no. En esas condiciones: ¿Cómo puede ser posible que se siga pensando en un lugar “hermoso”, cuando es una situación de muerte? Pudo haber muerto el niño, pudo haber muerto la madre por desangramiento o por alguna infección. Pudieron haber muerto los tres de frío. Pero, a nadie parece haberle importado esa situación. ¿Ha cambiado esa actitud del ser humano hacia otro ser humano en los últimos veinte siglos? ¿Somos guardianes de nuestro prójimo, de nuestro hermano?  Es fácil sentir lástima con quien sufre cuando tenemos todas las comodidades. Pero, cuando somos los sufrientes  nos preguntamos: ¿Dónde están los demás para ayudarnos?

     

    Una gran lección

    Cuando nace Jesús, se dice que nació un “rey”. Eso se celebra el seis de enero. ¿Qué significa este título de realeza? Esta puede ser una gran paradoja. Cada quien tiene una idea de lo que es un rey, por historia se supone que es alguien con autoridad, con fuerza, con poder, con riqueza. Sin embargo: ¿Qué muestra el nacimiento de Jesús con lo que entendemos por “realeza”? Quizás debamos quedarnos solo con la primera parte de la palabra “real”. La grandeza de este relato es que Dios se hace hombre y nos dice: “Yo soy como ustedes”, “Soy uno más con ustedes”.  Esta es la más grande lección que nos da este pequeño, que nos da este relato, que Dios es como nosotros. No es superior a nosotros, es tan igual como nosotros. No es inalcanzable, puesto que se ha hecho uno más como nosotros. No es un ser abstracto, es un ser real. Y lo más importante: es tan igual como tú y como yo.

    El momento, el cual  el ángel se presenta a los pastores y les dice que vayan a adorarlo. Solo les dice: “Vayan y miren con sus propios ojos lo que significa esta revelación”. “Dios está entre ustedes y con ustedes”. Se ha hecho carne y quiere compartir su vida con todos”. Alguien tan pequeño, tan frágil puede dar mucha vida. ¿En qué momento compartimos esa vida, nuestra vida con los demás? ¿Cuándo dejamos de ser “reyes” para volvernos “reales”. ¿Cuándo salimos al encuentro del otro, en vez de ensimismarnos?

    A lo largo de su vida, Jesús va perfilando el reino que quiere construir con nuestra ayuda. Ese reino que lo tenemos que edificar con nuestras manos y nuestras fuerzas. Ese reino que es tan claro en Mateo 25,34-40. Y que aún veinte siglos después, no lo hacemos. ¿Cuál es la ofrenda que pide este rey? Muchas veces vemos en los museos, los regalos que se hacían a los reyes: Joyas, tierras, esclavos, etc.

    Este Rey no pide nada. “No es de este mundo”,  porque no hace lo que hicieron o hacen los reyes. Vino a servir y no a ser servido. Solo tiene un mandato que lo describe Juan 13,34: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado”. Este es el único mandato que nos exhorta a seguir. Sin embargo no somos capaces de corresponder a este mandato. Nos puede más nuestra rebeldía, que seguir con la “orden” de este Rey. Han pasado dos mil años y aún en este lado del mundo, occidente, no ha aprendido nada de este niño, de este regalo, y lo más inquietante es que lo celebramos todos los años. Es un memorial que hemos acomodado a nuestras expectativas, a nuestros propios deseos y no hacemos nada de  lo que este niño nos vino a demostrar. E incluso, lo hemos reducido a un par de días de “vacaciones”, a un par de acciones para “aliviar” nuestra conciencia. Sin tener el menor reparo de que al pasar este día, volvamos a nuestras rutinas para otra vez “esperar” la navidad.

    Volvamos la mirada a nuestro Rey, volvamos la mirada a su deseo. Y  si lo hacemos de verdad, se cumplirá lo que Él dijo en Mateo 6:33. “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura”.

    Que estas palabras se guarden en tu corazón como motivación y aliento para que podamos vivenciar todos los días la navidad. El simple reconocimiento de que: “Dios está entre nosotros y con nosotros”, y que esa existencia se refleja en nuestro prójimo, en nuestro hermano.

     

    Miguel Ángel. Comunidad PX II- Madrid

  • Profesionales ante la desigualdad

    Profesionales ante la desigualdad

    Presentamos el material que sirve de marco para el trabajo sobre la desigualdad que Profesionales Cristianos desarrollará durante el curso 2016/17.

    Este material sirve de base para el esquema trabajo de la etapa del VER del mismo periodo, y del cuestionario para llevar al espacio profesional.

    Descarga: Documento Marco Profesionales ante la Desigualdad

  • Cierre del curso en la Diócesis de Bilbao

    Cierre del curso en la Diócesis de Bilbao

    Fin-de-curso-bilbao-profesionales-cristianos-201615/06/2016. Bilbao. Este fin de semana, el movimiento de Profesionales Cristianos de la Diócesis de Bilbao ha clausurado el curso en un marco incomparable como es el Santuario de Urkiola.

    En este lugar han participado sus miembros durante la jornada del sábado 11 de junio de un momento oracional que precedió a la asamblea diocesana del movimiento para más tarde compartir comida y excursión con amigos y familiares. Han evaluado el trabajo realizado por los tres equipos de revisión de vida que forman el movimiento en la diócesis, y además se ha planificado el curso 2016-17, priorizando dos líneas de trabajo: la primera, profundizar en las implicaciones del seguimiento a Jesús  para el  mundo profesional y la segunda, convertirse en una referencia diocesana para otras personas que estén buscando un lugar donde crecer como creyentes y descubrir en el Evangelio una valiosa referencia que inspire su ejercicio profesional cotidiano.

    Los grupos de revisión de vida de Profesionales Cristianos en la Diócesis de Bilbao, se incorporaron oficialmente en la pasada Asamblea de PX, después de unos años caminando compartiendo proyecto, procesos y esperanzas con el resto de Diócesis con presencia de Profesionales Cristianos.

  • Profesionales Cristianos: realidad y proyecto

    Profesionales Cristianos: realidad y proyecto

    06/V/2016. El documento recoge la reflexión del movimiento llevada a cabo en un proceso conjunto con la Acción Católica Española (ACE), al hilo de la propuesta de la Conferencia Episcopal Española de repensar el papel de la Acción Católica Especializada en la Iglesia y en el mundo, con el fin de poner en valor historia, presente y futuro de los movimientos especializados.

    | Documento completo: profesionales-cristianos_documento-obispos_may2016-px

    | Síntesis: profesionales-cristianos_documento-obispos_20160506-px_sintesis