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  • PX Zaragoza participa en la elaboración de propuestas del Plan Pastoral de la Diócesis

    PX Zaragoza participa en la elaboración de propuestas del Plan Pastoral de la Diócesis

    01/MAR/2016. Profesionales Cristianos de la Diócesis de Zaragoza participa junto con el Consejo de Acción Católica Diocesano.

    El proceso culminó con la elaboración de propuestas del Plan Pastoral de la Diócesis, que se está configurando en la actualidad.

    El pasado mes de febrero, el Consejo de Acción Católica, al que pertenece Profesionales Cristianos  de Zaragoza, elaboró un grupo de propuestas para la mejora del Plan Pastoral que en esa Diócesis se está elaborando.

    Entre las sugerencias que ofreció Profesionales Cristianos – PX, se encuentra la incorporación de las singularidades que contiene la Acción Católica y que pueden suponer una riqueza para el trabajo pastoral. En este sentido, el movimiento de Profesionales Cristianos recordó cuáles son esos pilares básicos:

    • Especificidad, ya que «nos movemos en ámbitos en lo que existen matices específicos propios de grupos de población que, por la edad, el momento vital, el territorio o el grado de formación, se integran en espacios delimitados o con cierto grado de homogenidad».
    • Especialización, que es distinto a la especificidad, porque se trata de un «saber hacer«, de una experiencia acumulada para aterrizar y ubicar la palabra de Dios con un lenguaje determinado y a un grupo especifico de personas.
    • Diversidad, porque a pesar de que «nos une la misma fe y el mismo espíritu, tenemos sensibilidades distintas. Mientras unos ponen la educación en una escala, otros ponen al mundo obrero, o rural, o profesional. Esto enriquece a nuestra iglesia porque cuando personas y grupos distintos comulgan en el mismo sentido, encarnamos el llamado de los apóstoles para ser todos miembros distintos de un mismo cuerpo«
    • Una forma distinta de proximidad, porque «llegamos a donde las parroquias no llegan» y son los conocidos «ambientes«. Ambientes que han experimentado, con crudeza, la secularización de la que habla el Plan pastoral, porque buena parte de esa secularización ha venido de la mano de la racionalización de la vida moderna, de la producción industrial, intelectual, de los saberes especializados y de las grandes ideologías como el liberalismo económico y el socialismo obrero.

     

  • ¿Jubilación anticipada? Rezada, y… en comunidad, sí

    ¿Jubilación anticipada? Rezada, y… en comunidad, sí

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-prejubilacion-a-2016Se trata de un proceso de reflexión personal y comunitaria desde la fe, ante la toma de la decisión respecto a la jubilación anticipada de una militante, médica de familia.

    Ha sido un proceso largo, llevado a cabo en varias etapas. Primero fue plantearse la conveniencia de la decisión. Circunstancias personales, familiares, laborales…a favor y en contra. Mis compañeros se sorprendían de que me lo planteara, dada la importante pérdida de poder adquisitivo respecto a lo percibido trabajando, y la posterior reducción de la cuantía de la pensión.

    Así que no era suficiente un ejercicio puramente racional: había que poner en juego mucho más. La decisión conllevaba romper antes un vínculo muy significativo con personas (mis queridos pacientes), asumir el hecho de pasar a ser considerada “clase pasiva” y la sensación de tener que ser “sostenida” por los cada vez más escasos trabajadores cotizantes; también suponía aceptar ocupar voluntariamente una nueva posición “al otro lado de la mesa”. En ella el acceso a la información sanitaria, el contacto con los colegas, la formación…etc., deja de ser privilegiada y pasa a ser solicitada. Por todo ello, la decisión fue reflexionada, pero también “rezada”.

    La reflexión me llevó a revisar cuáles habían sido los fines internos y externos de mi profesión. Los “para qués” que me habían movido, intentando ser honesta y no eludir los que pudieran ser “incorrectos”.

     

    Los fines externos que me surgieron eran:

    • Tener la seguridad de un trabajo estable, retribuido, que me permitiera vivir sin sobresaltos.
    • Ser autónoma e independiente desde mi posición de mujer.
    • Pertenecer a un grupo prestigiado en la sociedad, con los privilegios de acceso a una cultura, a un lenguaje, a una relación “desde dentro” con el mundo sanitario.

    Los fines internos vistos en perspectiva:

    • Realizarme y crecer como persona, a través del valor del trabajo.
    • Relacionarme con los demás desde una actitud de ayuda (al principio claramente paternalista, con los años más horizontal)
    • Desarrollar un cometido en la sociedad a través de la pertenencia al sistema público y del trabajo por la calidad de la asistencia prestada.
    • Trabajar en equipo con otros profesionales, procurando compartir objetivos y humanizar lo más posible la atención sanitaria.
    • Estar abierta y aprovechar los momentos en que he podido formarme en campos más específicos de mi profesión, para aplicar lo aprendido dándole una perspectiva distinta al trabajo cotidiano (aspectos relacionados con la comunicación, que me han ayudado a detectar actitudes manipuladoras que no son sanadoras para nadie; aspectos éticos que me han hecho ser consciente de que puede haber asimetría de conocimientos con los pacientes, pero nunca asimetría moral; aspectos del cuidado: cuidar es también curar, y el acompañamiento es también una gran herramienta sanadora para el que cuida).

    Una vez tomada la decisión de jubilarme, en continuo diálogo con la familia, vino la etapa de intentar ir soltando tantas cosas materiales, tantas rutinas, tantas emociones, tantas dependencias…y empezar a despedirme de todo ello y de la gente. Me ayudaron algunas lecturas, las oraciones de cada día, pero fue una etapa muy dura.

    Tras esta reflexión, llegó el momento de los argumentos. Tenía que explicarme a mí misma, a mis compañeros y a mis pacientes (sobre todo a ellos) lo que había decidido. Tenía que dejar claro que no se trataba de una huida (no estaba quemada), de abandonar el barco en tiempos de tempestad (un momento de cambios).

    Porque hasta el último día de mi trabajo, me levantaba con ganas, rezaba en el camino teniendo presentes nombres y rostros concretos, encontraba motivos para dar gracias, a pesar del cansancio y aturdimiento que me iba invadiendo a lo largo de la jornada.

    Las circunstancias familiares pesaban mucho en la decisión, pero también la percepción de unas capacidades más limitadas para hacer bien mi trabajo bajo presión. Y de nuevo, los “para qués”:

    • Para vivir sin tanta presión y poder estar en disposición de hacer mejor las cosas que creo que haría bien: escuchar, pacificar, acompañar…
    • Para vivir y relacionarme desde la gratuidad y desde la necesidad de devolver algo de lo mucho que he recibido, sin cálculos ni medidas.
    • Para ir desprendiéndome y viviendo con más sencillez, menos necesidades materiales, más austeridad…ir preparando la llegada de la limitación, la dependencia y la partida.
    • Para estar presente en los lugares y acontecimientos a los que me sienta llamada para el testimonio.
    • Para profundizar en la espiritualidad a través de ratos de meditación y oración cotidianos.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-prejubilacion-2016-cY por fin, vino la fase de las acciones. Primero para despedirme: ir vaciando la consulta de lo personal y lo innecesario, llevando las cosas a la asociación El Rastrell. Ir comunicando a los pacientes la noticia (con respuestas generosas por su parte, sin reproches…), escribirles una carta explicando las razones, pidiendo perdón por mis errores y dando gracias por lo mucho que he recibido de ellos. También les contaba que me proponía seguir activa dentro del campo de los Paliativos y la Bioética, en el mismo departamento de Salud si es posible. En mi último día de trabajo, nos reunimos todos en torno a un sencillo almuerzo que encargamos a la asociación Novaterra.

    Ahora estoy en la fase siguiente: ver cómo concreto mi compromiso en esta nueva etapa de mi vida.

    Recién jubilada, participé dos ratitos como voluntaria sanitaria en el encuentro europeo de jóvenes de Taizé. Eso me ayudó mucho a visualizarme en el servicio desde la profesión. Voy a seguir colegiada, y como médica intentaré enfocar el compromiso.

    A continuación transcribo la Acción de Gracias que hicimos en la misa del retiro de Navidad de Graduats.

    Jn 1,1-18

    En el momento de la acción de Gracias, quisiera compartir con mi comunidad el peso de la responsabilidad de una decisión que parece solo mía. La revisión de vida me ayuda a leer esta situación desde la fe, y eso me descoloca. Pienso en mi vida profesional pasada, vivo con desazón la presente, y con ilusión e incertidumbre, el futuro.
    A la luz del evangelio, tomo perspectiva y entiendo que Dios me quiere explicar su proyecto, que su Palabra tiene algo que decir a esta vida que desde mi libertad voy tejiendo. Es una llamada a acercarme a “la vida entrañable de Jesús” para conmoverme con “la bondad el amor y la verdad que encierra su vida”. Es una invitación a “hacerme presente a mí mismo con verdad y sinceridad, hasta el fondo, desde dentro”. A experimentar a “Dios realmente presente en lo más íntimo de mi ser”.
    No puedo dejar de vivir esta situación como una de esas “experiencias intensas de comunicación, de amor humano, de dolor purificador, de belleza o de verdad que mejor nos abren a la experiencia de Dios”. Y me sobrecoge leer que “el que cree siempre ve algo. Ve la vida envuelta en gracia y en verdad. Tiene en sus ojos una luz para descubrir, en el fondo de la existencia, la verdad y la gracia de ese Dios que lo llena todo”
    Y pienso en qué tengo que desaprender en este momento concreto en que me encuentro, desde qué otra hondura puedo mirar las cosas.
    Y lo primero que surge es ser consciente de que “vivir es ya, desde su origen, recibir” y que “la única manera de vivir sensatamente es acoger de manera responsable lo que se me da”.
    Por eso reviso esa tendencia tan arraigada en este mundo que me rodea, de vivir constantemente exigiendo, quejándose, auto-centrándose. Organizando todo en función de mí misma. Viendo solo en la vida las pequeñas preocupaciones que llevamos en el corazón. No quisiera seguir por ese camino ni acabar así. Desearía reconocer y agradecer lo recibido, “dilatar el corazón”, acoger el regalo de la gracia.
    Y permanezco en mi comunidad, para compartir ese regalo: la semilla, el grano de mostaza, la levadura que desde dentro va actuando. Acercarnos juntos “de manera concreta y vital a los evangelios, dejarnos animar por el Espíritu, entrar en relación con el Padre, para disfrutar cada vez más de la bondad insondable de Dios y así ir purificando nuestra fe”
    Por eso, quisiera, primero, vivir y expresar la gratitud mientras voy despidiéndome, soltando, dejando, cerrando. Y luego discernir la manera concreta en que habré de “dejarme activar lo mejor que haya en mi ser” y ofrecerlo el resto de mi vida, sin perder la perspectiva de la vulnerabilidad, los límites.
    “Señor, que aprendamos a vivir con Jesús una vida tan humana, tan verdadera, tan hasta el fondo, que a pesar de nuestros errores y mediocridad, nos pueda llevar hasta Dios”

    (Citas JA Pagola. El Camino abierto por Jesús)

  • La salud en mi mano… para el bien común

    La salud en mi mano… para el bien común

    Mi profesión se desarrolla en el ámbito de la salud pública. Cada día lo vivo como un lienzo pendiente de pintar: puedes estar más o menos inspirado, pero se espera que completes tu pintura y, si puede ser, que la llenes de color y de alegría. A veces, las circunstancias te permiten conseguir una buena acuarela y otras veces, sin embargo, sientes que no has conseguido una obra que emocione, que llegue al corazón de quien la pueda recibir.

    Tengo la costumbre de hacer oración camino de la oficina y ahí aprovecho para dar gracias por tantas cosas.

    Eso me sirve para enfocar mi tiempo de trabajo y pedir que el Espíritu me guíe. Espero conseguir una bella pintura.

    Yo diferenciaría dos aspectos en el desarrollo de mi profesión, relacionados con mi vivencia de la fe. Por una parte, el trato con los compañeros y, por otra, el contenido propiamente técnico del trabajo y sus efectos en los terceros.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salud-publica-zaragoza-2Para situar el trato con los compañeros, he de decir que mis funciones son lo que, a veces, he oído denominar un “mando intermedio”. Eso de intermedio supone que, en cuanto a la relación laboral, estás como el queso del sándwich: te aprietan tanto desde arriba como desde abajo. Tengo relación directa con unas veinte personas a quienes doy trabajo, además de otras setenta y tantas cuyas funciones dependen de mí. Por el otro lado, tengo varios jefes en diferentes niveles de la escala de la organización.

    El trato que tengo con la mayoría de los jefes es escaso en tiempo, aunque pueda ser importante en otros aspectos. Por eso, cuando me planteo qué puedo hacer cada día para conseguir una buena pintura, creo que, donde de verdad me la juego, es con aquellos con los que estoy muchas horas en la oficina y con los que dependen de mis decisiones. En ocasiones, siento que no seré capaz de detectar dónde necesito poner el color. Otras, me ocurre que el trato con algunos compañeros no es fácil, que hay personas muy tendentes a la queja sistemática, a ver la botella medio vacía y a encontrarle pegas a cualquiera de mis decisiones. Sin embargo, me digo que no puedo por eso tratarlas diferente, ni hacerles menos caso (como me pide el cuerpo), ni dejar de intentar que se sumen al equipo como los demás. Una de mis peticiones en la oración matutina es intentar tener empatía. Reconozco que no siempre lo consigo.

    Para mí es importante identificar a quienes tienen necesidad.

    Ya sea por enfermedad, por desgracias familiares, problemas en el trabajo o en su familia. Cada vez que llega alguien nuevo, le ofrezco mi disponibilidad no sólo para las dificultades en el trabajo, sino también en las personales. En este aspecto, me resulta especialmente gratificante que los compañeros y subordinados puedan sentir que en mí tienen un apoyo, aunque solo sea para escucharles. Cuando ocurre, es maravilloso y realmente siento que he sido útil para dejar actuar al Espíritu.

    Otra de mis funciones consiste en que las personas trabajen como se espera de ellas y eso supone que, a veces, tienes que reconvenirles o llamarles la atención. Estas situaciones desagradables, con el tiempo, he conseguido (no me preguntéis cómo) plantearlas, en general, de una manera más amistosa o familiar. Creo que es algo intuitivo, que te da la experiencia. Sin embargo, hay casos difíciles, por sí mismos o por sus actores, donde no queda más remedio que ponerse realmente serio. Confieso que, en estas situaciones, trato de encontrar un tiempo de tranquilidad y ponerme en oración, aunque sea en mi despacho, abrirme al padre y pedirle ayuda. Hasta ahora, me ha venido muy bien.

    Experiencia-profesional-px-profesionales-cristianos-salud-publica-zaragoza.-3JPGEl segundo aspecto importante es la relación con los destinatarios de mi trabajo. Me dedico a la seguridad alimentaria y eso supone que entran dos actores en juego: las empresas alimentarias y la sociedad en general. Nuestra misión es controlar que las primeras actúan correctamente para garantizar la seguridad alimentaria de la población.

    El hecho de que el destinatario (beneficiario) final de mi trabajo no tenga una cara concreta es, para mí, uno de los temas más difíciles a gestionar desde el punto de vista ético y cristiano. Porque, en la balanza, tengo claro cada vez quién está en un lado: una empresa concreta, con unas personas concretas. Sin embargo, en el otro lado, estamos todos en general y nadie en particular.

    Y supone un problema porque mi equipo tiene la misión de que las empresas alimentarias hagan lo correcto, empezando por el propio diseño estructural de un establecimiento y terminando por las prácticas y manipulaciones de las personas. Eso nos lleva, por ejemplo, a situaciones en las que empresas incumplidoras tienen que ser sancionadas y, de repente, un día tienes en tu despacho a una señora (que te recuerda a tu madre) a quien tienes que sancionar si quieres ser coherente con las normas y no generar un agravio comparativo con el resto de empresas. O también a un señor, propietario de una empresa, quizá familiar, que ha invertido un dinero, posiblemente sus ahorros, en preparar un establecimiento sin haberse asesorado adecuadamente. Señor (que se da un aire a tu abuelo) a quien no te queda más remedio que decirle que lo que ha hecho… ¡no le vale!

    En ambos casos tienes que actuar por el bien general (un lado de la balanza), a quien no le pones cara, mientras (en el otro lado) delante de ti tienes a la contraparte, con nombres y apellidos, a la que es muy difícil explicarle y aplicarle las decisiones que debes tomar.

    Este tipo de situaciones siempre me parecen duras. Mi misión es mojarme y tomar decisiones y por eso no me queda más remedio que apechugar. No ha sido baladí el apoyo encontrado en mi grupo de revisión de vida, que me ha dado calor y apoyo ante situaciones realmente difíciles, ayudándome a juzgar y a actuar desde la perspectiva de la fe con mejores elementos de juicio.

    Uno de los aprendizajes que he obtenido de la gestión de estos conflictos es ser asertivo ante determinadas situaciones, algunas que pueden ser negativas para las empresas. Desde entonces, no me puedo resistir, si así lo creo, a decirles que les conviene replantearse un negocio alimentario antes de gastarse el dinero, cuando, según mi experiencia, el establecimiento no puede llegar a cumplir o el negocio parece no tener posibilidad de ser rentable. Esto último queda fuera de mis funciones laborales, pero creo que es mejor (que es mi obligación cristiana) que alguien les abra los ojos, o al menos les avise, antes de que lleguen a un callejón sin salida. Solo si lo hago así siento que mi pintura tiene los colores y el espíritu necesarios para aportar algo a su destinatario.

  • El abrazo

    El abrazo

    • ¡Eres un cielo! –dijo la madre de Ben cuando se fueron a pasear por el campo al atardecer-. ¡Eres tan dulce! ¡No hay otro como tú en el mundo entero! –le dijo su madre.
    • ¿De verdad no hay nadie como yo? –preguntó Ben
    • Claro que no –dijo la madre-, ¡tú eres único! Siguieron caminando despacio.
    • Pero, ¿por qué no hay otro como yo en el mundo entero?
    • Porque cada uno es único y especial.
    • ¡Yo no quiero que haya sólo uno como yo en el mundo entero! –dijo Ben.
    • ¿Por qué no? Es maravilloso que seas único y especial! -dijo la madre.
    • Pero, así estoy solo –dijo Ben-. ¡Quiero que haya alguien más como yo! ¿Es que tampoco hay nadie como tú en el mundo entero?
    • Eso no –dijo la madre.
    • Entonces, ¿también tú estás sola?
    • En absoluto, te tengo a ti y a papá.
    • Pero no tienes a nadie exactamente como tú.
    • Eso no –dijo la madre.
    • ¿Es que sola no te encuentras sola?
    • Estoy un poco sola y un poco con todos… y me resulta agradable estar un poco así y un poco así.
    • Entonces, ¿de cada uno hay solo uno en el mundo?
    • Todos estamos un poco solos, pero también juntos. Estamos solos y juntos a la vez.

    “El abrazo”. David Grossman y Michal Rovner

     

    Oracion-Profesionales-Cristianos-relacion-con-jesus-20151224Al iniciar el curso, en los grupos planificamos y nos llega el momento de pensar y exponer el plan de vida. Ante el papel el reto de explicar a los compañeros del grupo de revisión de vida, al fin de al cabo, lo que tú eres.

    Momento privilegiado de pararse, de ver donde estas nuestras ilusiones, nuestros proyectos… pero también nuestros miedos y dolores. Es uno de los momentos donde somos auténticos. Es momento de soledad y de ver lo que la vida y el Padre nos alientan a afrontar.

    Señor, te pido que me des luz para vislumbrar por dónde van mis pasos en los diferentes ámbitos de mi vida. Te pido sabiduría en mi labor profesional, que sea instrumento y vehículo para que padres, profesores y niños tengan una vida más plena. Te pido paciencia y aceptación de aquellos aspectos personales que me cuesta asumir”. Te pido que des generosidad para estar a la escucha de todos los que me rodean”.


     

    Marcos 10, 45-52:

    Al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”. Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: “Hijo de David, ten compasión de mí”. Jesús se detuvo y dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que vea”. Jesús le dijo: “anda, tu fe te ha curado”. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.


    Todos estamos en camino y a veces sentimos la tentación de parar, de sentarnos: “que otros anden”, ”yo me quedo aquí…”. Por otro lado, en ese camino nos encontramos con diferentes personas y situaciones que nos pueden decir algo o que nos llaman a algo.

    Señor, gracias por aquellas personas y situaciones que nos movilizan, que nos acompañan, que sacan de nosotros aspectos que no hubiéramos descubierto. Hazme sensible ante las personas que me encuentro en el camino para ofrecer los dones que puedo ofrecer a los demás.

    Ana, Profesionales Cristianos – PX Palencia

  • Evolución y creacionismo

    Evolución y creacionismo

    Un compañero, profesor de biología de la UEx, usaba esta tribuna recientemente para mostrarnos magisterialmente que el bicentenario de Darwin suponía el rechazo de todo posible diálogo y encuentro de ciencia-fe, basándose en un teólogo y científico, y especialmente el concepto de creación cristiana como algo insostenible desde la teoría de la evolución que nos entrega al azar y nos despierta de todo sueño antropocéntrico. Para él la evolución ha terminado con el concepto de creación.

    Pero me da la sensación de cierta desinformación teológica, cosa no difícil en este saber tan especializado que es el que dogmáticamente estamos imponiendo en nuestras universidades. Aclaremos el concepto teológico de creación aunque Darwin lo tenía claro cuando en una de sus cartas afirmaba: «Me parece absurdo dudar que un hombre pueda ser, a la vez, un teísta ardiente y un evolucionista… Contestando a su pregunta le diré que mi opinión fluctúa a menudo. En las fluctuaciones más extremadas no he llegado nunca a ser un ateo, en el sentido de negar la existencia de un Dios. Creo que en general (más y más según me hago viejo) aunque no siempre, la descripción más correcta de mi postura es la de agnóstico».
    ¿Qué se entiende por crear? Durante siglos, la teología operó con un concepto de creación que la interpretaba como «producción de algo a partir de nada»; esto era lógico en una cosmovisión estática. Ahora bien, las cosas cambian cuando nos encontramos con una cosmovisión evolutiva en la que la noción clásica de creación no es aplicable a casi nada de lo existente, pues casi todo procede de algo, no de nada; falta así la nota específica de la definición tradicional (la ausencia de materia preexistente sobre la que se ejerce la acción creadora). ¿Como concebir la creación en un mundo en evolución? Indudablemente ha tenido que haber una «producción de algo desde la nada; al primer existente fuera de Dios le sigue conviniendo esta noción de creación. Pero a partir de ahí entraría en juego otra modalidad creativa, esto es, otra forma de actuar exclusiva y absolutamente divina, para dar el ser a las cosas. Allí donde surge algo inédito, cualitativamente distinto, mayor y mejor que lo anterior, allí surge algo que, por hipótesis, supera la capacidad operativa de lo ya existente y, consiguientemente, demanda otro factor causal, amen del empíricamente detectable: para el creyente la acción creadora de Dios.
    Cuando la teoría de la evolución es pensada a fondo y coherentemente, en el decir de muchos científicos, se cae en la cuenta de que lo que en ella se afirma es que se da en la historia de lo real un proceso de autodesarrollo progresivo, un permanente plus-devenir, merced al cual los seres se autotrascienden, rebasan su umbral ontológico, van de menos a más. ¿Cómo es ello posible? ¿Cómo lo más puede salir de lo menos, siendo así que nadie da lo que no tiene? La respuesta no puede hallarse en la sola causalidad creada, salvo – claro está – que se adscriba a la materia misma la facultad de autotrascenderse o se endiose el azar; tiene que estar la causalidad divina; una causalidad no inferior en rango ontológico a la de la productio ex nihilo (desde la nada) y que, por tanto, ha de ser llamada creación.
    Al actuar esa causalidad creativa, Dios opera desde dentro de la causalidad creada informándola, potenciándola para hacer factible que ella misma traspase su límite. Pero la acción divina no interrumpe la secuencia de las causas intramundanas, no se intercala en la cadena como un eslabón más; de hacerlo así, Dios se degradaría, pasando a ser él mismo una pieza más del mecano universal. La acción de Dios, por tanto, no es perceptible – no puede serlo – fenomenológicamente. Sin embargo, la suya es una causalidad hasta tal punto efectiva que es ella la que posibilita el proceso del plus – devenir de lo real, que de otra forma quedaría inexplicado, a falta de razón suficiente.
    Dicho cuanto antecede, es claro que la teoría de la evolución no excluye la doctrina de la creación. Evolucionismo no se opone a creacionismo; se opone a fixismo. Y el creacionismo puede expresarse tanto en términos evolucionistas como en términos fixistas. Cabe incluso añadir algo más : con no pocos científicos y filósofos de la ciencia, conviene recordar que la teoría de la evolución es descriptiva, no explicativa ; que no hace inútil, sino que postula una reflexión sobre el cómo y el porqué del fenómeno evolutivo ; que esta reflexión puede desembocar en modelos (dualismo, monismo espiritualista o materialista- fisicalista o emergentista-, creacionismo…) ; que en suma, el concepto «creación» pertenece al ámbito del discurso explicativo, meta – físico y responde a la pregunta por el ser ¿por qué es algo y no la nada ?, mientras que el concepto «evolución» pertenece al ámbito del discurso descriptivo, físico, y responde a la pregunta sobre el aparecer (¿cuándo y cómo aparecen estas cosas y no otras ?). No podemos elevar el azar biológico al terreno de lo metafísico para poner en él la causa última de lo que somos y esperamos, pues entonces estaríamos pasando del cómo al por qué de un modo ilícito, ahí no cabe la razón experimental, sino lo opción que todos tenemos que tomar metafísicamente. En este terreno el compañero parece presentarse como devoto e hijo del azar y yo siento que lo soy del Padre Dios.
    José Moreno Losada.
    Profesor de la asignatura «Hombre y Dios» En la UNEX.
  • Por una política de lo común y lo público

    Por una política de lo común y lo público

    Reflexión de la Diócesis Mérida-Badajoz, de Profesionales Cristianos, tras las elecciones del pasado marzo de 2006.

    2006_Por-una-política-de-lo-común-y-lo-público

  • Laicos Cristianos del siglo 21

    Laicos Cristianos del siglo 21

    12/MARZO/2005. Ponencia de Trinidad Ruiz, de la Diócesis de Mérida-Badajoz, con motivo de la Jornada de Apostolado Seglar, de la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar, en Badajoz, 12 de marzo de 2005.

    2005_Laicos cristianos del Siglo XXI

     

  • Universidad de Calidad desde el Evangelio

    Universidad de Calidad desde el Evangelio

    Reflexión del Grupo de trabajo de Profesionales Cristianos de Badajoz y Pastoral Universitaria de Mérida-Badajoz.

    2005_Universidad de Calidad desde el Evangelio