Galo Bilbao, profesor de ética de la Universidad de Deusto, pronunciaba una charla incluida en una nueva Jornada organizada por Profesionales Cristianos de Zaragoza.
Zaragoza. 19 junio de 2015. “La profesión va por dentro: aspiraciones, límites y fracasos de la vida adulta”. Bajo este título, el movimiento de Acción Católica en Zaragoza, Profesionales Cristianos, desarrollaba el pasado 19 de junio en el Centro Pignatelli una jornada de reflexión. Profesionales Cristianos contaba para ello con la participación de Galo Bilbao, doctor en telogía y profesor de ética en la Universidad de Deusto. Con este acto, los organizadores pretendían analizar la frustración que “solemos encontrarnos en nuestra vida personal y profesional” y cómo convertirla en nuevas posibilidades de partida y “terreno abonado para que algo pueda crecer”.
Durante la ponencia, Galo Bilbao planteó la necesidad de reconocer las imperfecciones de cada uno y de los demás y de observar las autolimitaciones que “deberíamos imponernos”. Bilbao hizo un “elogio de la sobriedad profesional” y animó a saber decir “basta y no”. Por otro lado, señaló que “debemos realizar una correcta comprensión del éxito y del fracaso” ya que, añadió, “no todos los éxitos son correctos y no todos los errores son fracasos”. El ponente también habló de la felicidad como asunto “del que se habla muy a menudo”. En esta sociedad hay una obsesión que calificó de “felicitante” y recordó que “la vida que merece la pena tiene aspectos positivos y negativos”.
Finalmente, Galo Bilbao abogó por una espiritualidad del trabajo, animó a pasar de la eficacia y eficiencia a la fecundidad y concluyó que “sentirse valioso y amado es la única fuerza para crecer en la imperfección” ya que, finalizó, “lo que transforma a las personas y a las estructuras es el amor”.





Si hago memoria y me pregunto ¿Cuáles han sido los hechos, situaciones y acontecimientosde mi vida profesional más significativos para mí?.me resulta fácil acordarme: Cuando un amigo me avisó de que pedían locutores para una cadena de radio; el día que hice las pruebas de selección; el salto que dí cuando mi hermana me dijo que habían llamado para anunciarme que había salido elegido; el primer reportaje que hice sobre las vaquillas en los días de Feria; la primera vez que me oí por la radio en una grabación; la primera vez que comprobé cuánto dinero ingresaba la radio por publicidad y cuánto me pagaban a mí; el día que no me renovaron el primer contrato («fué bueno mientras duró», pensé); experimentar la competitividad negativa, la incomunicación con una compañera que pretendía medrar; mi colaboración con Iñaki Gabilondo en un programa especial desde mi ciudad y las llamadas de oyentes agradecidos que se produjeron después………





