Autor: Jesús Salas

  • Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría (EG 1)

    Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría (EG 1)

    “Hossana. Bendito el que viene en nombre del Señor”

    0. Nos disponemos a orar.

    Ha llegado el momento de hacer un alto en nuestra agitada vida. Es el momento de la quietud, de la pasividad, de la acogida, del silencio sonoro.

    Nos disponemos, en un lugar tranquilo, centrándonos en nuestra respiración. Inspirar. Expirar. O lo que es lo mismo acoger la vida y regalarla. Y hoy acoger la misericordia de Dios que nos quiere llenar de alegría en la noche de nuestras tristezas, de nuestras posibles frustraciones o desengaños.

    Si te animas puedes comenzar con esta danza contemplativa de las Trinitarias de Suesa…. “acoger la misericordia que se nos regala, dar gracias por ella, ver cómo crece, y como la regalamos”

    Puedes visualizar el vídeo en el siguiente enlace.

    1. Nuestra situación.

    EG 6. Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias: «Me encuentro lejos de la paz, he olvidado la dicha […] Pero algo traigo a la memoria, algo que me hace esperar. Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Mañana tras mañana se renuevan. ¡Grande es su fidelidad! […] Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor» (Lm 3,17.21-23.26).

    ¿A qué nos suenan etas reflexiones de Francisco en nuestras situaciones personales, sociales, eclesiales?

    Quizás una cierta neblina cubre nuestras vidas, ¡a Dios gracias sólo las de algunos!, una cierta tristeza que es angustiosa y paralizante. Es curioso escuchar que esto no es nuevo entre los cristianos. Ya “El pastor de Hermas” hace bastantes siglos detectaba una situación similar entre sus hermanos. Te invito a leerlo con calma. Es largo pero creo que sugerente:

    [40] I. «Ahuyenta de ti la tristeza», me dijo, «porque es la hermana del ánimo indeciso y el temperamento irascible.» «¿Cómo, Señor», le dije, «es hermana de éstos? Porque el temperamento irascible me parecer ser una cosa; el ánimo vacilante, otra; la pena, otra.» «Eres un necio», me contestó, «[y] no te das cuenta que la tristeza es peor que todos los espíritus, y muy fatal para los siervos de Dios, y más que todos los espíritus destruye al hombre, y apaga al Espíritu Santo, y por otro lado lo salva.» «Yo, Señor», le dije, «no tengo entendimiento, y no comprendo estas parábolas. Porque ¿cómo puede destruir y salvar?, esto no lo comprendo.» «Escucha», me dijo: «Los que nunca han investigado respecto a la verdad, ni inquirido respecto a la divinidad, sino meramente creído, y se han mezclado en negocios y riquezas y amigos paganos y muchas otras cosas de este mundo; cuantos, digo, se dedican a estas cosas, no comprenden las parábolas de la deidad; porque han sido entenebrecidos por sus acciones, y se han corrompido y hecho infructuosos. Como las viñas buenas, que cuando se las abandona y descuida se vuelven infructuosas por las zarzas y hierbas de todas clases, lo mismo los hombres que, después de haber creído, caen en estas muchas ocupaciones que hemos mencionado antes, pierden su entendimiento y no comprenden nada en absoluto con respecto a la justicia; porque si oyen acerca de la deidad y la verdad, su mente está absorta en sus ocupaciones, y no perciben nada en absoluto. Pero si tienen el temor de Dios, e investigan con respecto a la deidad y a la verdad, y dirigen su corazón hacia el Señor, perciben y entienden todo lo que se les dice más rápidamente, porque el temor del Señor está en ellos; porque donde reside el Señor, allí también hay gran entendimiento. Adhiérete, pues, al Señor, y comprenderás y advertirás todas las cosas.

    [41] II. »Escucha ahora, hombre sin sentido», me dijo, «en qué forma la tristeza oprime al Espíritu Santo y le apaga, y en qué forma salva. Cuando el hombre de ánimo indeciso emprende alguna acción, y fracasa en ella debido a su ánimo indeciso, la tristeza entra en el hombre, y contrista al Espíritu Santo y lo apaga. Luego, cuando el temple irascible se adhiere al hombre con respecto a algún asunto, y está muy contrariado, de nuevo la tristeza entra en el corazón del hombre que estaba contrariado y es compungido por el ácto que ha cometido, y se arrepiente de haber obrado mal. Esta tristeza, pues, parece traer salvación, porque se arrepiente de haber hecho el mal. Así pues, las operaciones entristecen al Espíritu, primero, el ánimo indeciso entristece al Espíritu, porque no consigue el asunto que quiere, y el temple irascible también, puesto que hizo algo malo. Por consiguiente, los dos contristan al Espíritu: el ánimo indeciso y el temple irascible. Ahuyenta de ti, pues, tu tristeza, y no aflijas al Espíritu Santo que mora en ti, para que no suceda que interceda a Dios [contra ti] y se aparte de ti. Porque el Espíritu de Dios, que fue dado a esta carne, no soporta la tristeza ni el ser constreñido.

    [42] III. »Por tanto, revístete de alegría y buen ánimo, que siempre tiene favor delante de Dios, y le es aceptable, y regocíjate en ellos. Porque todo hombre animoso obra bien, y piensa bien, y desprecia la tristeza; pero el hombre triste está siempre cometiendo pecado. En primer lugar comete pecado, porque contrista al Espíritu Santo, que fue dado al hombre siendo un espíritu animoso; y en segundo lugar, al contristar al Espíritu Santo, pone por obra iniquidad, ya que ni intercede ante Dios ni le confiesa. Porque la intercesión de un hombre triste nunca tiene poder para ascender al altar de Dios.» «¿Por qué», pregunté yo, «la intercesión del que está triste no asciende al altar?» Me contestó: «Porque la tristeza está situada en su corazón. Por ello, la tristeza mezclada con la intercesión no permite que la intercesión ascienda pura al altar. Porque como el vinagre cuando se mezcla con vino en el mismo (vaso) no tiene el mismo sabor agradable, del mismo modo la tristeza mezclada con el Espíritu Santo no produce la misma intercesión (que produciría el Espíritu Santo solo). Por consiguiente, purifícate de tu malvada tristeza, y vivirás para Dios; si, y todos viven para Dios, los que echan de sí la tristeza y se revisten de buen ánimo y alegría.»

    2. Palabra de Dios.

    Lectura del libro de Isaías 49,8-15

    Así dice el Señor:
    – En tiempo de gracia te he respondido,
    en día propicio te he auxiliado;
    te he defendido y constituido alianza del pueblo,
    para restaurar el país, para repartir heredades desoladas,
    para decir a los cautivos: «Salid».
    A los que están en tinieblas: «Venid a la luz».
    Aun por los caminos pastarán,
    tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed,
    no les hará daño el bochorno ni el sol;
    porque los conduce el compasivo
    y los guía a manantiales de agua.
    Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.
    Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente,
    y los otros del país de Sión.
    Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas,
    porque el Señor consuela a su pueblo
    y se compadece de los desamparados.
    Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».
    ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura,
    no conmoverse por el hijo de sus entrañas?
    Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.

    Oramos.

    • ¿Qué “impresión global” producen estas palabras en nuestro corazón?
    • Me quedo un rato gozando, acogiendo, dejándome empapar por alguna de las palabras, que me penetre hasta el tuétano.
    • ¿Qué me está queriendo decir el Señor en este momento de mi vida?
    • Retoma la expresión: les (ME) (NOS) conduce el COMPASIVO -¡dios que manera de describir a Dios!- y les (NOS) (ME) conduce hacia fuentes de agua en medio de la sequedad de mi vida, de mi esperanza, de mi alegría….. el brotar de vida está a la vuelta de la esquina, por no decir que está ya haciendo que brote la vida en (MI ) (NOSOTROS), Recuerda, también a Machado:

    Al olmo viejo, hendido por el rayo
    y en su mitad podrido,
    con las lluvias de abril y el sol de mayo
    algunas hojas verdes le han salido.

    Ha llegado el momento de dar gracias…. y sentir como renace la alegría, y se esfuma la tristeza

    El Salmo nos puede ayudar a cerrar este tiempo:

    Sal 144, 8-9. 13cd-14. 17-18

    R. El Señor es clemente y misericordioso.

    El Señor es clemente y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en piedad;
    el Señor es bueno con todos,
    es cariñoso con todas sus criaturas.

    El Señor es fiel a sus palabras,

    bondadoso en todas sus acciones.
    El Señor sostiene a los que van a caer,
    endereza a los que ya se doblan.

    El Señor es justo en todos sus caminos,
    es bondadoso en todas sus acciones;
    cerca está el Señor de los que lo invocan,
    de los que lo invocan sinceramente.

    Si quieres puedes “completar” con la lectura de estos textos de la EG de Francisco

    4. Los libros del Antiguo Testamento habían preanunciado la alegría de la salvación, que se volvería desbordante en los tiempos mesiánicos. El profeta Isaías se dirige al Mesías esperado saludándolo con regocijo: «Tú multiplicaste la alegría, acrecentaste el gozo» (9,2). Y anima a los habitantes de Sión a recibirlo entre cantos: «¡Dad gritos de gozo y de júbilo!» (12,6). A quien ya lo ha visto en el horizonte, el profeta lo invita a convertirse en mensajero para los demás: «Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión, clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén» (40,9). La creación entera participa de esta alegría de la salvación: «¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! ¡Prorrumpid, montes, en cantos de alegría! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido» (49,13).

    Zacarías, viendo el día del Señor, invita a dar vítores al Rey que llega «pobre y montado en un borrico»: «¡Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén, que viene a ti tu Rey, justo y victorioso!» (Za 9,9).

    Pero quizás la invitación más contagiosa sea la del profeta Sofonías, quien nos muestra al mismo Dios como un centro luminoso de fiesta y de alegría que quiere comunicar a su pueblo ese gozo salvífico. Me llena de vida releer este texto: «Tu Dios está en medio de ti, poderoso salvador. Él exulta de gozo por ti, te renueva con su amor, y baila por ti con gritos de júbilo» (So 3,17). Es la alegría que se vive en medio de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, como respuesta a la afectuosa invitación de nuestro Padre Dios: «Hijo, en la medida de tus posibilidades trátate bien […] No te prives de pasar un buen día» (Si 14,11.14). ¡Cuánta ternura paterna se intuye detrás de estas palabras!

    5. El Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegría. Bastan algunos ejemplos: «Alégrate» es el saludo del ángel a María (Lc 1,28). La visita de María a Isabel hace que Juan salte de alegría en el seno de su madre (cf. Lc 1,41). En su canto María proclama: «Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi salvador» (Lc 1,47). Cuando Jesús comienza su ministerio, Juan exclama: «Ésta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud» (Jn 3,29). Jesús mismo «se llenó de alegría en el Espíritu Santo» (Lc 10,21). Su mensaje es fuente de gozo: «Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea plena» (Jn 15,11). Nuestra alegría cristiana bebe de la fuente de su corazón rebosante. Él promete a los discípulos: «Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn 16,20). E insiste: «Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría» (Jn 16,22). Después ellos, al verlo resucitado, «se alegraron» (Jn 20,20). El libro de los Hechos de los Apóstoles cuenta que en la primera comunidad «tomaban el alimento con alegría» (2,46). Por donde los discípulos pasaban, había «una gran alegría» (8,8), y ellos, en medio de la persecución, «se llenaban de gozo» (13,52). Un eunuco, apenas bautizado, «siguió gozoso su camino» (8,39), y el carcelero «se alegró con toda su familia por haber creído en Dios» (16,34). ¿Por qué no entrar también nosotros en ese río de alegría?

    6. Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua.

    7. La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría».[2] Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo. No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».[3]

    8. Sólo gracias a ese encuentro –o reencuentro– con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad. Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?

  • La Fraternidad y la Vocación desde el seguimiento a Jesús en el Retiro de PX Extremadura

    La Fraternidad y la Vocación desde el seguimiento a Jesús en el Retiro de PX Extremadura

    16MAR2015. Badajoz. Los movimientos de Acción Católica Especializada Juventud Estudiante Católica (JEC), y Profesionales Cristianos (PX) de Extremadura han compartido lugar de Ejercicios Espirituales en Brovales, reuniendo a más de 30 militantes de la región.

    Juan José Fernández (Badajoz) e Inmaculada Franco (Madrid) han sido las personas responsables del acompañamiento de cada movimiento, centrando el trabajo entorno a la vocación desde el seguimiento y la fraternidad, respectivamente.

    Retiro JEC PX ExtremaduraPor parte de Profesionales Cristianos, los ejercicios los acompañó Inmaculada Franco, miembro de PX en Madrid y periodista de profesión, y con una amplia experiencia eclesial entorno a movimientos de acción católica, y de compromiso social y profesional. A través de herramientas y prácticas de meditación, orientó todo el proceso que procuraba profundizar en la fraternidad como elemento transversal en la vida, singularmente en los espacios de trabajo, lugares de especial importancia en la tarea de evangelización y vivencia de la espiritualidad para este movimiento.

    Con respecto a la JEC, el trabajo lo animó Juan José Fernández, miembro de PX en Badajoz, y médico de profesión. En el grupo, formado por estudiantes de universidad con gran experiencia en este tipo de ejercicios espirituales, trabajaron principalmente la vocación vivida desde el seguimiento de Jesús, como elemento que aglutina la vida de manera integral. De esta forma aterrizaron sus opciones personales de vida, en las diferentes dimensiones, entorno a la persona de Jesús, con clara intención de encarnarse en la realidad trabajando por la justicia y los valores del Reino, principalmente en el mundo del estudio.

    Ambos movimientos compartieron momentos de convivencia y celebración, en un entorno de parada y sosiego, ayudados de personas que han contribuido a pasar un fin de semana de auténtica experiencia de fraternidad.

  • Pobreza en la Universidad

    Pobreza en la Universidad

    La experiencia que comparto se refiere a unos carteles con el lema OTRO MUNDO ES POSIBLE que vi en la universidad. Era una convocatoria abierta al personal universitario para conocer la ONG Ingeniería Sin Fronteras. Luego continuó con un acto en salón, al que asistimos varios profesores y bastantes alumnos. Hay que destacar que el interés de todos era notorio.

    Me provocó sorpresa por el hecho de ver esos carteles en la universidad, por ser un lugar algo desértico para mensajes de este tipo. Y también me resultó sorprendente la reacción de la gente, por un lado, por la asistencia y por otro por el interés y por las ganas de trabajar en este tema. Además no me dejó indiferente porque vi una oportunidad de trabajar directamente por los más pobres, de una forma organizada y con más gente.

    Durante muchos años, desde mi proceso de crecimiento en la fe en el movimiento Juventud Estudiante Católica, ha estado rondando por mi cabeza y por mi corazón la idea de opción por los pobres. En una oración, en un retiro, en un acercamiento a una realidad de injusticia en la universidad,…siempre andaba detrás esa idea. Porque Jesús siempre estaba cercano a ellos, porque interpelaba al resto al actuar de ese modo con los pobres, porque denunciaba realmente las situaciones que vivían y eran para El, al fin y al cabo, el motivo de su estar en aquel tiempo. Realmente me toca por dentro porque si un cristiano no está en este mundo para solucionar esas realidades de pobrezas, ¿qué pinta realmente aquí? Siento la llamada de Dios que se me manifiesta desde los más pobres, actúa en esa realidad y en mi lucha contra esas injusticias. Personalmente surge en mí una transformación: si desde mi mundo profesional, yo quiero hacer algo para hacer frente a esa realidad, me tengo que poner en marcha. Siento que en mi Experiencia personal y proceso (y en general para un «cristiano adulto») es necesaria, la formación, el compartir lo que uno siente y vive con otros,… pero hay que “HACER”. Hay una llamada también a cuestiones personales sobre cómo vivir la pobreza

    Dios se nos comunica

    Por supuesto que Dios se me manifiesta. En primer lugar desde las personas que necesitan de nuestra ayuda y que puedo ver en una diapositiva (un representante de la ONG nos presenta alguno de los proyectos que realizan en Sudamérica).

    También desde otros jóvenes que tienen la esperanza de hacer algo desde la formación que están recibiendo, desde compañeros profesores de la Universidad dispuestos a poner de su parte. Las motivaciones en cada uno de ellos pueden ser diferentes, pero yo veo que Dios se manifiesta a mí en esas personas. De forma particular siento la acción del Espíritu en mí, al animarme a plantearme el impartir una asignatura de libre elección en la Universidad (Cooperación al Desarrollo), que compre libros sobre la materia, que sienta la necesidad de formación sobre el tema… y sobre todo se manifiesta en medio de un espacio privilegiado que es la universidad.

    Pero la experiencia de Dios es cosa de dos, y en cuanto esto, si doy cabida a Dios en mi vida, que se manifiesta a través de todas estas cosas y en esta realidad tan concreta de la pobreza, tengo que decir que sí, y que ello hace que también se manifieste en planteamientos personales de estilo de vida. Por lo que respecta al grupo, el hecho de compartir, de orar, de tener momentos específicos de parada y contemplación… son importantes para crecer. Es difícil caminar sólo en la fe. Además cuando tu compromiso se desarrolla con gente que también tiene otras motivaciones, no tiene cabida el compartir con profundidad lo que uno va sintiendo. Por eso es importante ir viendo la acción de Dios en los pasos que uno va dando.

  • Asamblea Nacional del Movimiento Rural Cristiano

    Asamblea Nacional del Movimiento Rural Cristiano

    2MAR2015. Mediante la asistencia María Eugenia y Alfonso, Profesionales Cristianos se hizo presente en la Asamblea Nacional de Movimiento Rural Cristiano de Acción Católica, celebrada en Segovia el fin de semana del 27 de febrero al 1 de marzo y con una participación de unos 90 militantes.

    Bajo el lema “Con los pies en la tierra y el Evangelio en el corazón”, el ponente Felipe García Mateos, Consiliario-Sacerdote de la JOC y HOAC en la Diócesis de Plasencia (Cáceres), disertó sobre el proyecto de formación en el MRC y cómo acompañarlo. Además de la ponencia hubo momentos para la reflexión, la aportación, para celebrar la Eucaristía y para relajarse.

    Agradecemos a MRC su invitación y a María Eugenia y Alfonso su disponibilidad para asistir.

  • Visita a Graduats de Valencia

    Visita a Graduats de Valencia

    24FEB2015. El fin de semana del 20 y 22 de febrero, el Equipo Permanente de Profesionales Crisitianos (con María Eugenia, Pepe y Rosa) ha compartido en Valencia  con Graduats, nuestras hermanas y hermanos militantes.

    Ha sido una experiencia por la que damos gracias al Padre por lo que ha supuesto de comunión y acogida. Graduats-y-Profesionales-Cristianos

    El sábado por la mañana nos acompañaron a visitar la ciudad: nos enseñaron algunas iglesias, también la Mare de Déu dels Desemparats, mercados, las principales plazas y Pepe Garrido, el consiliario, nos enseñó la iglesia, la capilla, el museo y los archivos del Patriarca, un lujo al que no tienen acceso cualquier turista.

     

  • Sentir a Dios en mi profesión de periodista

    Sentir a Dios en mi profesión de periodista

    Si hago memoria y me pregunto ¿Cuáles han sido los hechos, situaciones y acontecimientosde mi vida profesional más significativos para mí?.me resulta fácil acordarme: Cuando un amigo me avisó de que pedían locutores para una cadena de radio; el día que hice las pruebas de selección; el salto que dí cuando mi hermana me dijo que habían llamado para anunciarme que había salido elegido; el primer reportaje que hice sobre las vaquillas en los días de Feria; la primera vez que me oí por la radio en una grabación; la primera vez que comprobé cuánto dinero ingresaba la radio por publicidad y cuánto me pagaban a mí; el día que no me renovaron el primer contrato («fué bueno mientras duró», pensé); experimentar la competitividad negativa, la incomunicación con una compañera que pretendía medrar; mi colaboración con Iñaki Gabilondo en un programa especial desde mi ciudad y las llamadas de oyentes agradecidos que se produjeron después………

    Todos esos recuerdos despiertan en mí sentimientos humanizadores. Tienen que ver con la novedad, el halago y la impotencia. Y descubro coincidencias: son sentimientos que me agradan por el servicio que supone mi profesión (informar, entretener y acompañar a oyentes) y son sentimientos que no me agradan por las dificultades que presentan resolver las injusticias que aparecen (descompensaciones económicas, incomunicaciones, desorganizaciones internas…). Descubro por tanto: llamadas de formación para mejorar el servicio y llamadas de coordinación y trabajo en equipo para abordar las situaciones injustas.

    En estos hechos, el Dios que se comunica lo relacionaría con la experiencia que más me humaniza, que más me hace vibrar (buena o mala), con la que se mantiene, con la que a lo largo del tiempo permanece como fundamental. ¿Y a través de qué signos?, podríamos preguntarnos….

    Dios utiliza los signos de mis sentimientos, de mi afectividad (criterio de situaciones o personas que me afectan). Me moviliza profesionalmente el agrado por un servicio bien hecho y el dolor o enfado por situaciones injustas. Dios, intuyo, que me habla desde «el darme cuenta» y el compromiso por cambiar las cosas.

    Descubro que pongo una disponibilidad «a medias, mediocre» para que Dios vaya entrando en mí. Sí; soy sensible de lo que expreso y experimento, pero me cuesta poner en «práctica» esa sensibilidad. Esto hace que no termine de recibir «compensaciones» (sentir su calor) para mejorar mi relación con Él y caminar con alegría y esperanza.

    Tengo dificultades para descubrir esa presencia de Dios: la «pereza» para romper esa mediocridad. La inercia de un ambiente que no anima a estas introspecciones que muestren el «calor del Padre». Sin embargo descubro cómo me ayuda el grupo, la Iglesia. La Iglesia me empieza a ayudar a través del grupo. El grupo y el movimiento me ayudan en las reflexiones de este tipo, en el compartirlo en comunidad, en orarlo, en relativizar dificultades y subrayar grandezas.

  • Felicitación de Navidad del Equipo Permanente de Profesionales Cristianos

    Felicitación de Navidad del Equipo Permanente de Profesionales Cristianos

    “… y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. Había unos pastores en la zona que velaban por turnos los rebaños a la intemperie. Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos se aterrorizaron. El ángel les dijo: —No temáis. Mirad, os doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor”.

     

    Lucas 2, 7-11

     

    FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2015

  • Celebración de la Navidad de los movimientos de Acción Católica en Canarias

    Celebración de la Navidad de los movimientos de Acción Católica en Canarias

    Militantes del Movimiento de Profesionales Cristianos participaron el pasado 20 de Diciembre en la celebración de Navidad organizada por los movimientos de la Acción Católica en Canarias.

    La celebración se desarrolló en la a Iglesia de la Inmaculada Concepción (Jinamar, Telde). Se trata de uno espacios que por segundo año consecutivo compartieron militantes de PX con hermanos de la HOAC, JOC, FRATER, Junior y ACG).

  • Jesús y la oración

    Jesús y la oración

    Jesús y la oración (Mc 6, 5-8)

    Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

    Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

    Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

    No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

    POBREZAS(Galeano)

    Pobres

    Lo que se dice de los pobres,

    Son los que tienen tiempo para perder el tiempo.

    Pobres,

    Lo que se dice de los pobres,

    Son los que tienen silencio, ni puedes comprarlo.

    Pobres,

    Lo que se dice de los pobres,

    Son los que tienen piernas que se  han  olvidado caminar,

    Como las alas de gallina se han olvidado de volar.

    Pobres,

    Lo que se dice de los pobres

    Son los que comen basura y pagan por ella como si fuera comida.

    Pobres,

    Lo que se  dice de los pobres,

    Son los que tienen derecho a respirar mierda

    Como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

    Pobres,

    Lo que se dice de los pobres

    Son los que no tienen más libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

    Pobres,

    Lo que se dice de los pobres,

    Son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

    Pobres,

    lo que dice de los pobres

    son los que son siempre  muchos y están siempre solos.

    Pobres

    Lo que se dice de los pobres,

    Son los que no saben que son pobres.

  • Celebración de Adviento de Profesionales Cristianos Mallorca

    Celebración de Adviento de Profesionales Cristianos Mallorca

    El primer domingo de Adviento, el pasado día 30 de noviembre, una veintena de militantes y amigos del Moviment Cristià de Professionals de Mallorca nos reunimos en el Convento de las Hermanas Franciscanas de Palma. Celebramos allí una eucaristía en la que, en una primera parte, trabajamos por grupos una lectio preparada por Don Teodor Suau, biblista y canónigo de la Seo, en la que, después de la lectura dominical de San Marcos, se nos llama a “estar vigilantes, a mantenernos abiertos a la realidad, a ser críticos y finalmente a trabajar activamente por el Reino”. Compartimos después el pan y el vino que serán fuerza para seguir con la renovación de nuestra fe que nos pide el tiempo de Adviento.

    Después de la celebración eucarística, seguimos compartiendo durante un buen rato turrones, vida y experiencias.