Autor: Jesús Salas

  • En medio de de la actual crisis, Dios nos llama a construir su proyecto de humanidad

    ¿Cómo podemos ser co-laboradores de Dios?

    Sintiéndonos imagen de Dios, sabiéndonos enraizados en el Dios Padre y Madre. Apostando por una economía diferente, que este al servicio de la personas. Siendo centinelas, vigías en medio de la noche, que están alertas al clamor de los pobres. Reaccionando con misericordia y con-pasión ante nuestros hermanos y hermanas que más están siendo golpeados. Siendo rebeldes ante toda injusticia.

    Dios necesita vigías, tú y yo podemos ser lo, ¿quieres ser vigía? Ser vigía es estar alerta, pendiente de los demás, desde un lugar apropiado. “He visto como sufre mi pueblo que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren” (Éxodo 3,7)

    Detente un momento en esta imagen, ¿Qué te sugiere? ¿Qué piensas? ¿Qué sientes? Puedes preguntarte también: ¿Qué crees que sueña Dios para ti? ¿Por dónde intuyes que está tu lugar como vigía? ¿En tu empresa? ¿En la universidad? ¿En el centro de salud? ¿En la asamblea de vecinos de tu barrio? ¿En tu trabajo en el juzgado? ¿En tu colegio profesional? ¿En una ONG? Busca ese lugar, descubre donde está tu faro!!


    Y desde allí aporta luz!!!

    “Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para colocarla debajo de la cama. Por el contrario, la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.» (Lc 8,16)

    Ahora, continúa dialogando con Dios como lo harías con un amigo. Y pide la fuerza de su Espíritu, para mirar, para escuchar, para acoger, para ponerse en marcha… como lo hacía Jesús de Nazaret.

    Caminar en el Espíritu

    Espíritu Santo,

    eres viento:

    Ahora, continúa dialogando con Dios como lo harías con un amigo. Y pide la fuerza de su Espíritu, para mirar, para escuchar, para acoger, para ponerse en marcha… como lo hacía Jesús de Nazaret.

    Caminar en el Espíritu

    Espíritu Santo, eres viento: llévame donde quieras; eres brisa: déjame respirar lo nuevo; eres fuerza: levántame del suelo; eres vida: dame pasión por la vida; eres alimento: nútreme de tu savia; eres luz: ilumíname con tus rayos; eres calor: calienta mi existencia; eres libertad: hazme libre; eres fecundidad: cúbreme con tu sombra; eres agua viva: dame de beber; eres respuesta: dame fuerza para decir sí al Padre, al Hijo y a ti,

    Espíritu Santo.

    llévame donde quieras;

    eres brisa:

    déjame respirar lo nuevo;

    eres fuerza:

    levántame del suelo;

    eres vida:

    dame pasión por la vida;

    eres alimento:

    nútreme de tu savia;

    eres luz:

    ilumíname con tus rayos;

    eres calor:

    calienta mi existencia;

    eres libertad:

    hazme libre;

    eres fecundidad:

    cúbreme con tu sombra;

    eres agua viva:

    dame de beber;

    eres respuesta:

    dame fuerza para decir sí

    al Padre,

    al Hijo y a ti,

    Espíritu Santo.

    Diócesis de Bilbao

  • Oración en tiempo Pacual

    ¿Dónde te veremos? No sé si es fácil o difícil verte, Señor Resucitado… Ciertamente es algo distinto. Pero sé que estás: estás en mí aunque a veces no me entere, estás en mi gente, estás en mi grupo, estás presente en los pobres, indefensos…en la vida. Esa es nuestra fe. Y esa es tu promesa. Esa es la fuerza que movió a los discípulos. Estás y percibimos centelleos de tu presencia. En los demás, en nuestro corazón, en las historias pequeñas y en la historia grande. En lo que otros nos contaron, en lo que nosotros/as intuimos… Apareces de muchas formas, Señor resucitado.

    “No os espantéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado?. Ha resucitado, no está aquí. Mirad el lugar donde lo habían puesto. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, tal como os ha dicho”.

    Silencio

    APARECE LA ESPERANZA.

    Cuando algo nos dice que la última palabra no estuvo en la cruz, sino más allá. Cuando las bienaventuranzas se convierten en un grito poderoso que describe y transforma las historias. Cuando las nubes que a veces se ciernen sobre nuestras vidas no nos impiden seguir avanzando. Cuando alguien perdona y nos recuerda que es posible esa otra lógica tuya. Cuando en medio de las lágrimas se cuela una sonrisa inesperada. Ahí apareces Tú.

    Silencio

    APARECE EL AMOR.

    En gestos sencillos. En la entrega anónima de tantos hombres y mujeres que viven para otros y me recuerdan tu evangelio. En la fidelidad de mis gentes. En la acogida de las personas que nos necesitamos unos a otros. En el trabajo callado que merece la pena. En un abrazo sincero. En la visita al pobre y al enfermo. En la capacidad de dar la vida día a día sin esperar aplausos ni reconocimientos. En la pasión por tu proyecto, que a veces nos llena de energía y nos pone en camino una y otra vez. Ahí apareces Tú.

    Silencio

    APARECE LA ALEGRÍA.

    Al compartir vida, tiempo o sueños. Cuando el corazón nos dice que no estamos solos, porque tú vienes con nosotros/as. Al apreciar el valor de las cosas sencillas: un paseo, un café, unas risas… Al trabajar codo con codo, arrimando la espalda y soñando con mundos mejores. Cuando soy capaz de reírme de mí misma. Cuando percibo que me miras con ternura y me ves mejor de lo que yo mismo/a me veo. Y… entonces río por dentro y por fuera.

    Silencio

    ORACIÓN:

    Jesús, el Cristo, has vencido la muerte y estás misteriosamente presente en nuestras vidas. Que nuestra mirada se alimente de la experiencia real del Misterio Pascual y sea compasiva y comprometida. Que sigamos tus huellas en las nuevas Galileas de nuestro mundo. Tú, Señor, sigues sosteniendo nuestros brazos; brazos que quieren ser solidarios porque desean construir un mundo más humano, más cristiano, dónde la esperanza, el amor y la alegría sean una realidad viviente. Así, incluso con una fe muy pequeña, nos atreveremos a decir que has resucitado.

  • Oración de un profesor recién llegado a la Universidad

    Recuerdo la conversación con el compañero, en la cafetería de la facultad. Recuerdo su expresión sincera, falta de malicia, sin doblez, cuando me decía que apuesta por no conocer a los alumnos por sus nombres. Que así el examen es más objetivo y que así se forma mejores profesionales. A punto de comenzar una nueva andadura en esto de la docencia universitaria, en el camino a casa contemplo en silencio las palabras. Paso por la memoria los rostros de los alumnos con los que ya he compartido la experiencia de enseñar y de aprender, y trato de recordar cada uno de sus nombres, y cada dificultad que mostraron en el proceso. Intento cubrir los huecos vacíos de la memoria, porque me cuesta muchísimo no olvidar cómo se llamaban.

    También aparecen aquellos que he mirado y remirado en las actas de matrícula, que todavía no conozco en persona, pero que pronto se sentarán conmigo en el aula. Cómo he observado sus apellidos, lo que han estudiado, en lo que andan ahora mismo… imaginando sus historias y sus circunstancias. Seguro de que caminaremos juntos.

    Formar profesionales, eso es lo que nos piden. Y yo, por mucho que me lo explican, no sé cuáles son los profesionales del mañana que debo despertar. No sé si han de ser competitivos, emprendedores, cualificados o llenos de contenido teórico. En el clima de oración, me detengo y rezo, y solo llego a una certeza: pido recordar cada nombre y cada rostro, poder conocer la historia de cada alumno, entenderle desde su contexto. Te pido Padre descubrir un modo de formar que ingenieros, maestros, físicos, químicos, biólogos… que escape del anonimato y lo impersonal, porque en lo personal está lo excelente.

    Hoy me siento dichoso ante Ti, agradecido, porque la tarea es grande y provechosa, llena de retos. Hoy te pido un corazón por el que pasar los nombres, una mirada desde la que entender los rostros; una memoria que no olvide el centro de mi labor. Te pido poder decir mañana, en la cafetería, al joven profesor recién llegado: yo sé cómo se llaman mis alumnos, porque eso hace el examen más objetivo y la formación más excelente.

  • Feliz Navidad

    Desde el Movimiento de Profesionales Cristianos os deseamos una Feliz Navidad. En el siguiente enlace podéis descargaros la oración de Navidad que nos envían los compañeros de Mallorca.

  • En los inicios siempre estás Tú

    Al comenzar el nuevo curso, nos ponemos de nuevo en tus manos:

    “Llegaron a Cafarnaún y, apenas comenzó el sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Se admiraban de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los maestros de la ley. En la sinagoga había precisamente un hombre con espíritu inmundo, que se puso a gritar: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? ¡Sé quién eres: el santo de Dios! Jesús le increpó diciendo: ¡Cállate y sal de ese hombre! El espíritu inmundo le retorció violentamente y, dando un fuerte alarido, salió de él…..

    “Al salir de la sinagoga, Jesús se fue inmediatamente a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Le hablaron enseguida de ella, y él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. La fiebre le desapareció y se puso a servirles. Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron los enfermos y endemoniados. La población se agolpaba a la puerta. El curó entonces a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero a estos no les dejaba hablar, pues le conocían”

    “Muy de madrugada, antes de amanecer, se levantó, salió a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca. Cuando le encontraron, le dijeron: Todos te buscan. Jesús les contestó: Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para eso he venido” (Marcos 1,21-38)


    Señor del Tiempo y de la Vida:
    Gracias por esta nueva oportunidad de “empezar y seguir”
    preguntando, buscando, aprendiendo y construyendo.

    Para que algo sea nuevo quiero pedirte que mi mirada gane
    en hondura y detalle para que vea más claramente el discurrir
    de mis días junto a mis compañeros, amigos y a la humanidad
    entera como una travesía hacia el crecimiento, la entrega, el amor
    y la lucha por un mundo más humano y más justo para todos.

    Hazme caminar consciente y atento a todos los lugares y personas
    con los que me iré cruzando en este tiempo, y que conozca, por
    experiencia, qué bellos son los pies del mensajero que anuncia
    la Buena Noticia.

    Quítame el miedo a los cambios y a las preguntas que me oprimen
    el corazón y la mente para que acoja serenamente y aprenda a vivir
    con ellos hasta el día que sea posible una decisión, una respuesta.

    Que dé la bienvenida con una sonrisa a todos los que me ofrecen su
    mano y sepa crear con ellos una red de acogida, de presencia,
    de implicación y solidaridad de modo que cada nombre
    y cada historia me sean importantes.

    Que reciba como un regalo tuyo personal cada una de las cosas
    creadas y sepa disfrutarlas, pero también cuidarlas y
    compartirlas no sólo con los míos.

    Que el manantial de la ternura y la compasión, que brotan de tus
    entrañas de misericordia, manen sin cesar dentro de mí, día y noche
    y comprenda y acoja los gozos y las lágrimas de cada uno de tus
    hijos, mis hermanos.

    Que cada mañana despierte sereno y con bríos, con la acción de
    gracias en mis labios y en mi corazón y que mis palabras y los
    hechos, pequeños o grandes, proclamen que todo es gracia,
    oportunidad y don.

    Que mi espíritu esté abierto para descubrir lo que de mí quieres en
    cada momento y que mi oración sea un tiempo de amor y de vida,
    de sabiduría y docilidad a tu Palabra y a tus palabras de valentía y
    fortaleza, de generosidad y reconciliación, de paz, y de permitirte
    sembrar en mi mil inquietudes, que me hagan madurar como
    persona y mejorar el pequeño rincón de la tierra en que me has puesto.

    Te ofrezco todas las horas de este nuevo curso para que, como
    levadura evangélica, sin miedos ni falsas excusas, sea capaz de
    fermentar este mundo en tu Nombre, haciéndole nuevo, tierno
    ¡más tuyo!

    Y que Tú me salgas continuamente al encuentro con tu bendición,
    siendo mi Roca, mi Fuerza, mi Consuelo y mi Apoyo… aunque yo me olvidara de ti y guárdame de todo mal.

  • Juzgar de la Ética Profesional

    Juzgar de la Ética Profesional

    Síntesis del trabajo del Juzgar sobre «Ética Profesional».

    Sintesis-Juzgar-Etica-Profesional

  • Elementos para una ética profesional

    Elementos para una ética profesional

    Ponencia de José (Pepe) Alonso Morales, sobre la ética profesional, para ayudar a profundizar en este marco de trabajo. Material para el Juzgar.

    El Posadero_Elementos para una etica profesional_Pepe Alonso

  • Oración final de curso

     

    ORACIÓN DE LA ASAMBLEA DE FIN DE CURSO

    Este mes los militantes de Valencia comparten con nosotros la Oración de su Asamblea de fin de Curso

    Oración de entrada

    Orar es acercarnos a un misterio. Con el solo hecho de tomarnos el tiempo para ello, nos reconocemos dependientes, amigos, referidos a ese Dios que es comunión. En medio del ritmo distinto del fin de semana, Dios sale a mi encuentro para habitarme, sostenerme, lanzarme a la misión. En este encuentro, recibiremos su llamada y agradeceremos el regalo de este grupo que nos hace sentirnos enlazados a toda la comunidad de creyentes, que reza y trabaja por que el Reino de Dios sea una realidad en nuestro mundo. (Rezandovoy)

    Canto

    Canta y alaba al Señor Él nos ha dicho su nombre, Padre y Señor para el hombre, vida, esperanza y amor.
    Canta y alaba al Señor, Hijo del Padre hecho hombre, Cristo Señor es su nombre, vida esperanza y amor.
    Canta y alaba al Señor, divino don para el hombre, santo Espíritu es su nombre, vida esperanza y amor.
    Canta y alaba al Señor, Él es fiel y nos llama, Él nos espera y nos ama, vida esperanza y amor.

    Canto

    The kingdom of God is justice and peace


    Monición de entrada

    Estamos en un momento duro para hablar de lo colectivo. Momento en que se requiere calidad frente a la frivolidad en la que se toman las decisiones. Por eso es necesario llenarnos de serenidad y paz, siendo conscientes de que estamos en el ámbito de la intemperie, tiempo, no de héroes sino de profetas. Y para ello hemos de tomar distancia, valorar lo que está pasando, siendo conscientes de que somos para los otros, Historia de Salvación, llamados a crear esos microclimas que hagan respirable el aire de cada día.

    Necesitamos coraje civil, contrapartida del oportunismo, actitud de vigilancia permanente, arma de los desarmados.

    La única respuesta a cómo estar en lo colectivo es hacernos otra pregunta: ¿qué sueña Dios para mí?

    Preces

    Si el mundo es una mesa de diversidad donde cabemos todos y todas pues es Dios Padre quien convoca…Te pedimos Señor que vivamos lo colectivo como el espacio donde experimentamos los gozos y dramas de lo cotidiano, luchando porque todo el mundo ejerza su derecho a construir su historia de dignidad personal.

    Si los valores evangélicos son los que Dios ha puesto en nuestros sueños… Te pedimos Señor que nos ayudes a transformar tus sueños en deseos, y hacer de los deseos pasión, y de la pasión constancia y de ésta esperanza para las personas más frágiles y desvalidas.

    Si necesitamos seguir cultivando una fe madura, profundizando en la razón de nuestra esperanza que encontramos en Jesús…Te pedimos, Señor saber y recordar que Dios nos llamó a la vida para construir el Reino y que eso solo lo podremos hacer si vivimos compasivamente.

    Si hemos de escuchar a la comunidad en la que experimentamos el milagro de la vida y de lo gratuito…Te pedimos Señor ser capaces de escuchar las llamadas que vienen de la intemperie sintiendo que Dios nos necesita para colaborar en la tarea, que sin nosotros queda incompleta.

    Si estamos en un cambio de época, en un mundo que nunca va a volver a ser lo que fue…Te pedimos Señor que nos ayudes a ser maestros de la complejidad, buscando otra manera de tomar decisiones y construyendo más inteligencia colectiva.

    Si solo es posible cambiar el mundo desde la esperanza… te pedimos Señor que nos ayudes a ser para los demás personas felices que disfrutan de la vida y dan testimonio de alegría.

    Canto de comunión

    Bog Jet Miloscia.

    Dios es amor, atrévete a vivir por amor. Dios es amor, nada hay que temer.

    Acció de gràcies

    La salvació va ser anunciada a tothom i en tot temps, els de l’inici i els d’ara. Per això es va sentir a l’inici aquella paraula: «doneu-los de menjar», «si jo us he rentat els peus, també ho fareu entre vosaltres», «feu això que és el meu memorial», «aneu i ensenyeu a tothom…»

    Aquesta és la missió rebuda de Jesús. Nosaltres ara som les seves mans, els seus peus, el seu cor, la seva paraula…. som una bíblia viva que segueix comunicant l’experiència del Jesús de l’inici que viu en nosaltres per sempre, però viu en nosaltres per l’Esperit per tal que fem les seves obres.

    Des de l’inici salvador, Déu ens ha fet els seus col•laboradors amb Jesús. Quin goig tan gran amics !!. Donem-ne gràcies i ajustem les nostres vides a aquesta missió que hem rebut. (Espaisagrat)

    Canto final

    Eucaristía

    Mis manos, esas manos y Tus manos
    hacemos este gesto, compartida
    la mesa y el destino, como hermanos.
    Las vidas en Tu Muerte y en Tu Vida.
    Unidos en el pan los muchos granos,
    iremos aprendiendo a ser la unida
    Ciudad de Dios, Ciudad de los Humanos.
    Comiéndote sabremos ser comida.
    El vino de sus venas nos provoca.
    El pan que ellos no tienen nos convoca
    a ser Contigo el pan de cada día.
    Llamados por la luz de Tu Memoria,
    marchamos hacia el Reino haciendo historia,
    fraterna y subversiva Eucaristía.

    Pedro Casaldáliga

  • «¿Por qué y cómo estar en lo colectivo?» Sesión de Estudios 2012

    «¿Por qué y cómo estar en lo colectivo?» Sesión de Estudios 2012

    «¿Por qué y cómo estar en lo colectivo?«. Promocional de la Sesión de Estudios de 2012, celebrada en Pozuelo de Alarcón (Madrid).

    Sesion_de_Estudios_PX_2012

  • Estrés de un profesor de inglés

    Una vez más viernes a sexta hora. Última hora del día y de la semana. Vengo rápido desde el edificio anexo, sólo tengo tiempo para cambiarme de una clase a otra. Me encuentro con ese grupo de alumnos de 3º E, que si bien tienen un gran interés por aprender, hablan y están en clase con la misma vitalidad como si de un lunes en el primer recreo se tratase. Tengo que esperar a que se den cuenta de que he llegado, y, en el mejor de los casos, vayan sentándose progresivamente. Dos me preguntan por las notas del examen, otros tres me entregan trabajos atrasados, Marco me pide ir al baño, Pedro y Eva me preguntan que voy a hacer el fin de semana, Javi que cómo está mi mujer, y yo entre medias mandando callar e intentando pasar lista con Rayuela, la plataforma educativa por Internet, que no funciona del todo mal, pero a la que se tarda siglos en acceder. Usuario, clave, click, nueva contraseña…

    A los tres minutos me enfado para que acaben sentándose, otro enfado para que saquen los cuadernos, enfados sucesivos porque a cada tres minutos la clase se interrumpe, a veces Jose Manuel por hacerse el gracioso, otras Carmen porque está ávida de conocimientos y no puede esperar a mi explicación, algunas la interrumpo yo mismo contando la última historia que se me ocurre en relación a lo que están aprendiendo…

    Acabo la clase realmente exhausto, con la garganta y la cabeza cansadas después de toda la semana bregando con estos adolescentes.

    Por la tarde en casa me quejo amargamente ante mi mujer de que ésta no es mi profesión, de que no valgo para esto. La enseñanza hoy día es para personas con carácter fuerte, para personas que llegan a clase y saben poner la cara larga durante toda la hora, o saben tragarse el mayor problema de sus vidas cuando están delante de jóvenes que hacen una gracia o un chiste tras otro. Cuando, con este panorama, la vocación en mi profesión es el tema que tengo que plantearme como trabajo previo a la próxima reunión de mi GdRV, las conclusiones anteriores son las únicas que se me vienen. Me planteo hasta un actuar rápido sin ni siquiera reflexionar con la Palabra de Dios delante. Mi opción es, aunque sea a largo plazo, hacer lo posible por cambiar mi trabajo, por trabajar en algo para lo que tenga aptitudes. Mi mujer intentando serenarme y diciéndome que no será para tanto, que coja la Biblia y encuentre un texto, que verás como me ayuda. Tantos textos y mensajes con los que Dios nos habla que… ¡qué difícil es a veces desentrañar los mensajes de Dios!

    Hoy es martes y tenemos reunión del GdRV. Yo como casi siempre tengo el trabajo previo pensado, pero no escrito. Para colmo, se escoge el hecho que presento, y yo pensando en que mis compañeros me ayudarán con algún texto que corrobore mi actuar humano, que sea fuerte por las tardes, que me prepare para acceder a otro trabajo, que me tome la enseñanza lo mejor posible como un mal pasajero. Pero como siempre, este Dios cristiano nuestro no deja de sorprendernos. Señor, te doy gracias por mi GdRV, por todos los que me ayudan a conocer mejor a Cristo y al Padre. Con ellos he empezado a ver mi quehacer profesional con una mirada teologal, con la mirada del Padre, a verme actuando imitando al Hijo Encarnado, a regocijarme sintiendo al Espíritu que habita en mí. Con esta mirada y este sentir me veo cercano a los alumnos, ellos me hablan con sinceridad tal como yo a ellos, se me acercan en el recreo, los saludo por la calle, me gusta lo que hago, me gusta mi profesión, y me gusta como la desempeño en su globalidad, exceptuando pequeños errores que tendré que ir limando desde mi ser creyente. El grupo me ayuda a desentrañar las palabras que San Pablo dirige a los Corintios en su Segunda Carta, y siento que en el Amor, que no en la Justicia, fuimos salvados; y me siento fuerte no sólo en actitud, sino ahora también en aptitud.

    “El que se gloríe, gloríese en el Señor.” (2ª Cor. 10, 17)

    “Si hay que presumir de algo, presumiré de mi flaqueza. El Dios, Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento.” (2ª Cor. 11, 30-31)

    “Por este motivo, tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, pues mi fuerza se realiza en la debilidad». Por tanto, con sumo gusto seguiré vanagloriándome, sobre todo en mi debilidad, para que se manifieste en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mi debilidad, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte.” (2ª Cor. 12, 8-10)

    “Ya que queréis una prueba de que Cristo habla en mí, pensad que él no es débil con vosotros, sino que pone de manifiesto su poder. Ciertamente fue crucificado en razón de su debilidad, pero está vivo por la fuerza de Dios. Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios.” (2ª Cor. 13, 3-4)

    Volviendo a casa tras la reunión, le manifiesto a mi mujer mi alegría. Ya acostado, oro al Señor dando gracias, recordando la canción

    EN MI DEBILIDAD, ME HACES FUERTE,

    EN MI DEBILIDAD, ME HACES FUERTE,

    SÓLO EN TU AMOR, ME HACES FUERTE,

    SÓLO EN TU VIDA, ME HACES FUERTE,

    EN MI DEBILIDAD, TE HACES FUERTE EN MÍ.

    Y me glorío en el Señor, me glorío en mi debilidad hecha grande en él y duermo con gozo esperando con ansias los avatares del nuevo día.