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  • Entidades de Iglesia de Madrid celebran la «pasarela de la precariedad» para alertar de la falta de trabajo decente

    Entidades de Iglesia de Madrid celebran la «pasarela de la precariedad» para alertar de la falta de trabajo decente

    Madrid. 17/05/2018. En la pasarela han desfilado modelos que representan a algunos de los grupos de la población más castigados por el desempleo, la temporalidad, los bajos sueldos y los horarios incompatibles con la conciliación.

    La iniciativa Iglesia por el trabajo decente de Madrid (ITD Madrid) ha celebrado una «pasarela de la precariedad» en Madrid, junto a la Ermita de San Isidro, al término de la Eucaristía presidida por el cardenal Carlos Osoro con motivo de la fiesta de san Isidro.

    En ella, han desfilado modelos que representan a algunos de los grupos de la población más castigados por el desempleo, la temporalidad, los bajos sueldos y los horarios incompatibles con la conciliación.

    Las entidades que conforman ITD Madrid, –CONFER, Equipos Parroquiales de Pastoral Obrera, Hermandades del Trabajo, HOAC, JEC, JOC, Justicia y Paz, Delegación de Pastoral del Trabajo y Profesionales Cristianos–, quiere con este acto «sensibilizar a la población en general sobre la falta de trabajo decente y la necesidad de cambiar estilos de vida, orientaciones políticas y objetivos económicos para permitir a todas las personas y familias su desarrollo integral mediante el empleo sostenible con derechos».

    Asimismo, ITD Madrid ha reiterado su llamamiento a todas las entidades eclesiales a sumarse a esta iniciativa, que trabaja por las las personas desempleadas, con trabajos precarios, con bajos salarios, horarios incompatibles con la vida personal y familiar y puestos de trabajo que ponen en riesgo su salud e integridad física.

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     Fuente: Alfa y Omega
  • Profesionales para la Justicia y la Igualdad – Manifiesto de PX

    Profesionales para la Justicia y la Igualdad – Manifiesto de PX

    Queremos compartir lo descubierto en el análisis de la realidad realizado por las personas que formamos el movimiento de profesionales cristianos. Dicho análisis, se ha realizado desde un enfoque o preocupación muy concretos: ¿Cuál es el papel que desempeñamos los/as profesionales ante la desigualdad? ¿Cómo afecta esta desigualdad a nuestra persona? ¿Cómo afecta a aquella parte de la ciudadanía que se encuentra en situaciones de mayor vulnerabilidad?

    Constatamos que la sociedad en la que vivimos está vertebrada por algunos rasgos socioculturales y antropológicos que son generadores cada vez de mayores cuotas de desigualdad social. Algunos de estos rasgos son: el individualismo competitivo, una racionalidad instrumental extrapolada a todos los ámbitos de la vida, la burocratización y procedimentalización máximas esgrimidas como barreras infranqueables para muchas personas y colectivos, la mercantilización de las relaciones. Esta desigualdad se sustancia en: desigualdades económicas, desigualdad de género, desigualdades entre las zonas rurales y urbanas, desigualdad que afecta de modo sangrante a jóvenes y en último término a toda persona que esté en una situación de vulnerabilidad personal y social.

    Denunciamos que las dinámicas dominantes en nuestra sociedad, sustentadas en los anteriores rasgos socioculturales y antropológicos, son generadoras de una creciente desigualdad y ésta a su vez, afecta negativamente tanto al ejercicio cotidiano de la profesión, como a la calidad de los servicios que se prestan, como a quienes son destinatarios/as de los mismos. En último término, el conjunto de la ciudadanía se ve envuelto de un modo u otro por una desigualdad en muchos casos obscena.

    Reconocemos que formamos parte de este magma social y cultural. Como profesionales insertos/as en ámbitos profesionales, sociales, culturales y políticos, somos conscientes de que en muchas ocasiones somos cómplices, generadores/as o perpetuadores/as de un sistema de desigualdades cada vez más injustas y sangrantes. Y a su vez, somos también víctimas de una cultura de la desigualdad instalada, que lo envuelve todo y parece cada vez más normalizada, que nos oprime, nos desalienta, nos doblega o simplemente nos anestesia ante el dolor propio y ajeno.

    ¡Gritemos! ¡Podemos y debemos ser parte de la solución! En esta primera etapa de análisis (VER), hemos tomado conciencia de que desde el lugar social que ocupamos como profesionales (en la administración pública, en la universidad, en la escuela, en la empresa, como profesionales autónomos/as, en las organizaciones de intervención social, en el sistema sanitario) podemos convertirnos en generadoras/es de un cambio de rumbo hacia un mundo más equitativo.

    ¡Aquí y ahora! El cambio no solo es posible sino que es urgente. Y empieza en cada una de nosotras. Frente a una hermenéutica de la inevitabilidad, nosotras defendemos la lógica de lo inédito. En nuestra práctica profesional cotidiana estamos llamados a introducir pequeños cambios que como una onda expansiva vayan alcanzando a nuestro ambiente, a estructuras profesionales y por último al conjunto de la sociedad.

    ¡Animamos! A todas las personas a que ejerzan su profesión con renovada ilusión, siendo conscientes del potencial transformador que tienen por ser profesionales. Urgimos a poner este potencial en práctica, orientándolo desde valores éticos hacia respuestas novedosas, creativas, orientadas hacia la reducción de las desigualdades de cualquier tipo.

    ¡Sabemos de nuestra fragilidad! Pero no estamos solos, no estamos solas. Hoy en día no somos pocos los y las profesionales que vivimos en primera persona las consecuencias de esta sociedad del descarte. Son muchos los profesionales que viven situaciones de precariedad, que experimentan el cansancio, la frustración, el desaliento, la falta de un horizonte. No estamos solos. Asociémonos, compartamos análisis, participemos de estructuras profesionales para impulsar juntos el cambio deseado. Otra sanidad, otra educación, otro marco de relaciones laborales, otra universidad, otra empresa, otra banca, otra atención a las personas, otras relaciones entre compañeras/os son posibles.

    Estamos llamados a hacernos preguntas. ¿Quiénes son los últimos, los y las pobres, quienes sufren las consecuencias de la desigualdad (económica, cultural, social, política)? Tendríamos que preguntarnos más concretamente quiénes son los últimos en mi ámbito profesional concreto. Quiénes es el alumnado que necesita más mi atención, quiénes son los/as pacientes más indefensos/as en el sistema sanitario, quiénes son las personas y familias más vulnerables en los servicios sociales, en la banca quiénes son los clientes más frágiles, quiénes de entre las personas trabajadoras de una empresa están viviendo situaciones de mayor precariedad. Tras identificar en la ciudadanía a quienes sufren la dureza de una desigualdad estructural, debemos hacernos una segunda pregunta: ¿Cómo puedo desde hoy mismo trabajar a favor de los últimos desde mi ámbito profesional concreto? ¿Cómo se redefiniría mi profesión si la pienso, la siento y la ejerzo desde las personas empobrecidas?

    ¡Seamos profesionales cristianos en salida! (EG 20). Conscientes de las situaciones de desigualdad, y sabedores del papel estratégico que los profesionales podemos realizar en la introducción de cambios estructurales, ambientales y sociales, salgamos de nuestros espacios de seguridad, de nuestras rutinas, superemos el miedo que nos paraliza, utilizemos esa maravillosa capacidad que es la imaginación, participemos, reeduquemos nuestra mirada, descubramos con asombro y agradecimeinto las capacidades que estaban ahí, aletargadas, y que una vez puestas en juego no solo serán tranformadoras de nuestros entornos sino generadoras de una corriente oxigenante que nos recorerrá por dentro y nos conectará de otro modo con nosotros mismos, con los demás, y con Dios Padre y Madre.

    Recuperemos la pasión por lo que mejor sabemos hacer, poniéndolo al servicio de las demás. Al servicio de un mundo más amable, acogedor, justo. Pongamos de verdad a las personas en el centro de nuestro hacer profesional. Preguntémonos cómo nos va a complicar la vida esto. Qué cosas hemos de dejar de hacer, cuáles han de mantenerse con alguna mejora y ¡cuáles están por inventar!

    Encontramos en el Evangelio una llamada a vivir la profesión, y por extensión, todas la dimensiones de nuestra vida, desde la clave de la justicia y la misericordia (Lc 6, 36).

    Madrid, 30 de noviembre de 2017

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  • La belleza que es de Dios

    La belleza que es de Dios

    Cuando visito determinados domicilios o intervengo en ellos, a parte de todos los datos sicológicos o sociales  que te dan de la vida del paciente y de la familia, estos domicilios tienen muchos denominadores comunes y uno de ellos es la falta de armonía, la fealdad, lo feos y poco armónicos que son y es que la pobreza, considero que aparte  de ser una violencia estructural brutal, es también muy fea y poco armónica.

    A veces pienso que los pobres, no sólo nos molestan porque no tienen recursos, sin entrar en cuestiones de nuestra estructura mental,  sino porque también son feos, los barrios son feos, sus coches, los que tienen, son feos, la fachada de sus casas es fea, su forma de vestir es fea, etc.

    Y en una sociedad más cada vez centrada en la imagen, y desde la superficialidad, la fealdad molesta.

    Y además en una sociedad que en que si uno nace feo se puede intentar volver guapo de forma estructural (cirugía). Así que parece que si uno es feo, o su entorno es feo  es porque uno quiere.

    Si uno por muy delincuente que sea es armónico, no parece tan delincuente. Fijémonos en los ladrones de guante blanco, frente al ladrón vulgar, convencional.

    Siempre he pensado que el Dios creador, la naturaleza, tiene una gran sentido de la belleza, de la armonía, de la proporción, y que el hombre se lo está cargando todo, tal cual una apisonadora.

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    Después de disertación “a lo loco”…

    Contemplemos un día a primera hora de la mañana, sólo cinco minutos,  cómo es nuestro espacio de trabajo, cómo está configurado el espacio, cómo huele, cómo es la luz que entra….y observemos a nuestros compañeros conforme van llegando  ¿los vemos, los miramos, cómo los miramos?

    Reflexionemos como:

    • ¿Cómo son nuestros lugares de trabajo? ¿Son bellos, armónicos, proporcionados, cómo hacemos que sean? ¿Cómo son nuestras relaciones en el trabajo, armónicas, proporcionadas, bellas, ecológicas (de apoyo mutuo)? O por el contrario ¿son lugares feos, disarmónicos, y las relaciones con los compañeros son disarmónicas, de rivalidad, de lucha de egos?
    • En qué me fijo yo, dónde pongo el acento: en las cualidades del compañero, o en los déficits/defectos, en lo que me proporciona o en lo que me dificulta.
    • ¿Sabemos ver el lado bueno/hermoso de las personas con las cuales trabajamos?

    Textos:

    Génesis 1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

    Salmos 139:14 Te alabaré, porque formidables, maravillosas. Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.

    Mateo 5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    C.M. Martini “No se consigue nada con lamentar y denuncia todo lo malo y feo que hay en nuestro mundo. Tampoco se ha logrado nada en nuestra época desencantada con hablar de justicia, de deberes, de bien común, de programas de pastoral, de exigencias del evangelio…Si queremos hablar de esto, hagámoslo con un corazón lleno de amor apasionado. Tenemos que experimentar aquel amor que da alegremente y con entusiasmo; tenemos que irradiar la belleza de lo que es verdadero y recto en la vida; porque solo esa belleza puede conmover interiormente a los humanos y orientarlos hacia Dios».

    “La belleza es uno de esos raros milagros que acallan nuestras dudas sobre Dios”. J. Anouilh

    COMPARTIMOS LO QUE QUEREMOS

  • ¿Acaso soy yo, guardián de mi hermano?

    ¿Acaso soy yo, guardián de mi hermano?

    Hace algunos días, en medio de la alegría de un encuentro de fútbol  de la liga de campeones, entre un equipo madrileño y otro extranjero, se cometió un acto tan deleznable como infrahumano. Ustedes, ya conocen la noticia. Nosotros lo vivimos en primera persona. Las autoridades pertinentes protestaron por este hecho de insensatez y esperan poder sancionar a los responsables. Sin embargo: ¿Solo son culpables aquellos “seudo-hinchas” que lanzaron las monedas? La verdad es que no, porque subyace una realidad que va más allá del acto en sí mismo.

    Se están poniendo en tela de juicio dos aspectos tan importantes como son la dignidad de la persona y la solidaridad entre seres humanos. 

    La dignidad, es el valor más preciado que tenemos como seres humanos, es una de las cualidades que nos distinguen como conocedores de nuestro potencial, de sabernos dueños de nosotros y de valorarnos como personas. A partir de este valor, el respeto hacia el otro es la respuesta sentida del carácter humano de la dignidad. En este sentido, la solidaridad brota de esta sensibilidad de entender que si alguien tiene problemas, estamos llamados a socorrerlo. No porque no pueda valerse por sí mismo, sino porque la fragilidad humana puede brotar y hacer que se cometan actos de desesperación y de renuncia a nuestra condición de seres humanos. La solidaridad, nos recuerda que no estamos solos y que es en la ayuda donde encontramos al otro. A aquél que nos tiende una mano y nos dice: ¡No estás solo! ¡Ánimo, estoy contigo!

    Esta realidad parece haberse perdido entre el alcohol, la burla, la necesidad, el silencio y en último caso la desidia. Oraciones-desde-la-vida-profesionales-cristianos-px-2016-04Parece que por un momento, nos olvidamos de nuestra condición de personas con dignidad. Nos obnubilamos pensando que aquello podría ser un hecho aislado, pero no es así. En estos últimos meses estamos entrando a una vorágine de acontecimientos que parecen respaldar este último acto de infrahumanidad vivido en Madrid. Estamos volviéndonos partícipes, queramos o no, de condenarnos como sociedad. A que la historia nos juzgue como la generación más nihilista y  egocéntrica ante la necesidad humana. De dar la espalda a quienes sufren y tocan nuestra puerta, de no poder actuar con más firmeza ante la muerte que vemos en nuestras costas. O de un modo más cercano, de no actuar cuando se veja a alguien, ante nuestros propios ojos.

    En la historia de Caín y Abel (Génesis 4 1-16), cuando Dios le pregunta a Caín: ¿Dónde está tu hermano? La respuesta de Caín es del todo tajante: ¿Acaso soy yo guardián de mi hermano? En este diálogo podemos entender cuál es el verdadero hecho que importa. Por la fe que compartimos, cada persona alrededor nuestro es parte de nuestra familia, obviamente no la familia consanguínea; sino la familia que hemos adquirido como don del amor que hemos recibido de Dios. Ésta también es nuestra preocupación y nuestro desvivir. En una sola idea: la humanidad entera es la familia que por amor, queremos cuidar.

    Esta idea no es una obligación ni tampoco un imperativo draconiano; sino que nace de esta visión de amor que busca la equidad para todos. En especial, para los desfavorecidos de toda índole, porque en esa fragilidad vemos el valor de nuestra humanidad que puede verse mermado y, como viene aconteciendo, silenciado con la muerte.

    Por ello, cada uno de nosotros es un guardián.

    Desde lo más pequeño y a veces, ante nuestros ojos, mínimo que podamos hacer. Procuremos irradiar este amor recibido y a la vez exigir y luchar contra esta cultura de muerte que vivimos actualmente.

    Oraciones-desde-la-vida-profesionales-cristianos-px-2016-madridQue nuestros esfuerzos estén encaminados a la construcción de una sociedad más fraterna en clave del amor recibido. Ir a “contracorriente” es el camino del cristiano, anunciar y denunciar las injusticias, por más pequeñas e insignificantes que parezcan. Porque si callamos ante lo pequeño, no podremos tener voz cuando la injusticia se vuelva moneda de cambio por un poco de humanidad, como ocurre actualmente. Nuestro ser guardián nos exhorta a estar atentos a los “signos de los tiempos”, porque en ellos se juega nuestra humanidad y nuestro ser cristiano. No desfallezcamos en esta tarea y juguémonos la vida por edificar un reino de fraternidad, aquí y ahora.

    Dejamos esta oración que compartimos con nuestros hermanos de la Juventud Estudiante Católica – JEC en la parroquia Santa María del Buen Aire en nuestra reflexión de cuaresma, que representa este sentir:

    No digas Padre Nuestro si…

     No digas: PADRE si cada día no te portas como su hijo.

    No digas: NUESTRO si vives aislado en tu egoísmo.

    No digas: QUE ESTÁS EN EL CIELO si solo piensas en las cosas
    terrenas.

    No digas: SANTIFICADO SEA TU NOMBRE si no lo honras ni lo
    alabas.

    No digas: VENGA A NOSOTROS TU REINO si lo confundes con el
    éxito material.

    No digas: HÁGASE TU VOLUNTAD si no la aceptas cuando es  doloroso.

    No digas: DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA si no te  preocupas por la gente con hambre, sin cultura y sin vivienda.

    No digas: PERDONA NUESTRAS OFENSAS si guardas rencor a tu hermano.

    No digas: NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN si tienes intención de seguir pecando.

    No digas: LÍBRANOS DEL MAL si no tomas partido contra el mal.

    No digas: AMÉN si no has tomado en serio las palabras del PADRENUESTRO.

     

    Comunidad PX Madrid

  • Crisis migratoria: «Que su grito se vuelva el nuestro»

    Crisis migratoria: «Que su grito se vuelva el nuestro»

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    05SEP2015. Comunicado de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Acción Católica General (ACG), Juventud Obrera Cristiana (JOC), Juventud Estudiante Católica (JEC), FRATER España,Profesionales Cristianos (PX), Mujeres Trabajadoras Cristianas (MTC), Movimiento Rural Cristiano (MRC) y Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos (MJRC).

    Ante la dramática crisis migratoria de la que nuestro país y nuestro continente están siendo testigos durante las últimas semanas, queremos expresar nuestro profundo dolor por la realidad de miles de personas que, huyendo de la guerra, el conflicto y la persecución religiosa, buscan asilo y reclaman a Europa auxilio y acogida en un desolador éxodo que se ha cobrado ya multitud de vidas humanas, muchas de ellas de jóvenes y niños.

    Somos conscientes de que se trata de un drama que lleva tiempo asolando a nuestros pueblos hermanos sin que Europa haya, hasta la fecha, encontrado una solución satisfactoria para tal problema de largo alcance que, más allá de sus implicaciones políticas y sociales, se ha convertido en una tragedia humana sin precedentes.

    Multitud de esperanzas, proyectos de vida e ilusiones naufragan en las costas o agonizan en las carreteras y fronteras de nuestra Europa,  sueño de paz y prosperidad para tantos hombres y mujeres que huyen del horror y la desesperación.

    Como Acción Católica Española, Iglesia en el mundo, nos sentimos llamados a alzar nuestra voz como reclamo en favor de quienes consideramos hermanas y hermanos, habitantes de nuestra casa común, esta aldea global que, todavía hoy, palidece bajo los muros de la opresión y los signos de la separación  que marcan las diferencias culturales, religiosas, sociales y políticas. Para nosotros, como afirma San Pablo, “ya no hay distinción entre judío o no judío, entre esclavo o libre, entre varón o mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28)

    En tantas personas desplazadas, oprimidas y exiliadas vemos el rostro sufriente de Cristo necesitado de abrazo, cuidado y acogida, pues “cuando lo hicisteis con uno de estos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40) y nos sentimos impelidos por las palabras del Papa Francisco en su invitación a poner la misericordia en el centro de nuestra mirada y en nuestro corazón:  “Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.

    Nos comprometemos a orientar nuestra reflexión y nuestra acción a promover una cultura de encuentro y acogida para todas las personas, signo del proyecto del Reino que Dios sueña para toda la humanidad.

    Valoramos, apoyamos y llamamos a la ciudadanía a sumarse a las iniciativas de reivindicación y movilización que rápidamente han surgido en diversos puntos de nuestro país y en nuestra Iglesia, muestra de la preocupación y el deseo de la sociedad de comprometerse para solucionar esta situación.

    Asimismo, reclamamos a los gobiernos, especialmente al nuestro, que asuman con solidaridad y valentía la responsabilidad de garantizar la protección y la acogida de toda vida humana desprotegida y víctima del conflicto y la persecución.

  • Reunión Grupo Px después de la Marcha por la Dignidad del 22 M

    Reunión Grupo Px después de la Marcha por la Dignidad del 22 M

    Resulta, que la dignidad humana me había convocado hoy en la calle para dar una vuelta con otros amigos creyentes de la Palabra y poner la cara, que no la mejilla, a pasear. Entre saludos y presentaciones me dice Pedro, no el apóstol, sino Pedro de la Fe, figúrate, de la Fe, que era quien me acompañaba en ese momento:

    -Oye Alberto, ¿esta tarde quedamos para la reunión del grupo?

    Ante mi cara de admiración, nuestro Pedro consultó su Samsung y entró en Grupo Vegueta, entiendo, que como está en mil fregaos debe tener teléfonos de Grupos de Triana, Alcaravaneras, Schamman, y un largo etcétera. Y comprobó que, efectivamente, era este sábado la reunión.

    Bien, una vez aterrizo, recuerdo que a era a mí a quien le tocaba preparar el encuentro de hoy. Otra compañera de trayecto y de grupo, María Jesús, me dice lo mismo.

    -¡Recuerda que hoy nos vemos en la reunión del Grupo!

    Al mismo tiempo, me dice: – Si no tienes nada preparado ¿por qué no cuentas algo referente a la manifestación de hoy?

    Dándole vueltas al asunto, me quedo con la copla y trato de meterle el diente al hecho del juzgar, que es lo que toca.

    Pero, bueno, ¿quién soy yo para juzgar? Juzgar implica tener muy presente la realidad, muy analizados los elementos y entresijos que la incardinan.

    Pero, bueno, ¿quién soy yo para desmenuzar la realidad al mínimo detalle?

    Pero, bueno ¿quién me dice a mí que tengo la razón de mis opiniones y mis juicios de valor?

    No seré yo, quien acuse a aquellos que bajo sus méritos y sobrados conocimientos atienden los designios de nuestra realidad.

    No seré yo, tampoco, quien amenace, insulte o abuchee a quienes hacen lo que hacen bajo su responsabilidad encomendada.

    Pero, por otro lado, miro a mí alrededor y veo muchas caras conocidas que han acudido a la misma cita que yo y todos a una reclaman, reclamamos, dignidad humana para los que pierden la vivienda, para los que no encuentran trabajo, para los jóvenes que no tienen futuro, para los pensionistas o medio pensionistas que les recortan la pensión, para los que tienen otra visión del mundo y ejemplos más que sobrados para demostrar que hay otras formas más humanas de atender el medio ambiente.

    En definitiva, mientras reflexiono descubro que tengo capacidad para juzgar, tengo opiniones y razones para valorar, legitimidad para acusar y muchas ganas de abuchear a quienes minusvaloran y tratan de convertirnos en objetos de intercambio.

    Juzgar, presiento, es muy humano, pero juzgar bien requiere de una ayudita que es la que vengo a buscar esta tarde en el grupo, convocado por un tal Jesús, que aunque no sea familia directa de Pedro, si fue aquel que nos hizo a todos hijos adoptivos del Padre. Es el Jesús que recorrió un camino de encuentros y realidades, el que juzgó a un mundo como viejo y nos presentó un mundo nuevo para que fuéramos construyéndolo, codo con codo, con la mayor dignidad que le corresponde a la criatura humana.

  • ¿Es posible vivir la Navidad de otra manera?

    ¿Es posible vivir la Navidad de otra manera?

    ¿Es posible vivir la Navidad de otra manera?

    Publicado el 19.12.2008
    Organizaciones católicas reflexionan sobre la recuperación del mensaje evangélico.
    (Marina de Miguel)
    Detengamos la ‘Hiper-Navidad’, hagamos la paz en la Tierra». Éste es el lema con el que, por cuarto año consecutivo, 23 asociaciones y movimientos cristianos franceses han unidos sus esfuerzos y medios para que se vivan estas fechas de un modo diferente, abandonando los hábitos consumistas y recuperando el mensaje evangélico. Entre ellas se encuentran l’Action Catholique des Enfants (ACE), l’Action Catholique des Femmes (ACF), l’Aumônerie de l’Enseignement Public (AEP), l’Action Catholique des Milieux Indépendants (ACI), Jeunesse Ouvrière Chrétienne (JOC), Justice et Paix, Mouvement des Cadres Chrétiens (MCC),Mission Populaire Evangélique de France, le Mouvement Eucharistique des Jeunes (MEJ), le Mouvement Rural de Jeunesse Chrétienne (MRJC) o Pax Christi. La iniciativa, que va más allá de una colección de buenos propósitos para el próximo año, cuenta con una página web (http://www.noel-autrement.org), donde está recogido todo el material elaborado para reflexionar en comunidades, grupos, diócesis y parroquias. Con la ayuda de algunas asociaciones y entidades homólogas a las de los organizadores, Vida Nueva quiere conocer si una iniciativa similar tendría acogida en nuestro país y, de paso, calibrar el grado de madurez de los católicos españoles.
    Sí que sería recomendable algo similar. Los cristianos tenemos que ser capacer de vivir la Navidad desde la sencillez, la austeridad y la cercanía personal con nuestras familias, amigos y personas que más nos necesitan», afirma Eduardo García Vázquez, secretario general de Profesionales Cristianos (PX). En la misma línea, Camino Cañón, presidenta del Foro de Laicos, considera que se está en «condiciones de promover mensajes y propuestas que hagan accesible el mensaje de paz a los hombres y mujeres de nuestra sociedad, y que acerquen a la vida cotidiana la Buena Nueva del Dios que entra en la historia humana en la forma de mayor debilidad y de mayor expresión de ternura».
    Son muchas las voces que están demandando una Navidad auténtica, que traiga esperanza a quienes carecen de motivos para esperar», apunta Teresa García Gutiérrez, secretaria general de la Juventud Estudiante Católica (JEC). Así, aconseja «alentar cualquier iniciativa que apueste por signos sencillos y posibles que remitan a la auténtica celebración navideña».
    Por su parte, María Gracia Rodríguez, presidenta de la Acción Católica General de Adultos (ACGA), recomienda no encasillar esta acción en un tiempo concreto. «Puede que sea la cabeza visible para una reflexión más amplia, ya que los valores que proponen importan tanto en este tiempo como en otros».
    Trabajo coordinado
    Sea de un modo u de otro, reproducir un reto como el francés implica un trabajo coordinado. Tomás Alonso, presidente de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), habla de comunión, un concepto en el que se ha empezado a caminar, como lo demuestra el recientemente celebrado Fórum de Pastoral con Jóvenes, que sirvió para marcar líneas de trabajo común de cara al futuro, o la campaña ‘Pobreza Cero’, en la que 400 organizaciones se han unido para luchar contra el hambre. «Cada vez se trabaja más en esta línea de aprovechar los recursos de unos y otros. No importa tanto de quién salga la idea o de quién la apoye, si realmente se consigue llegar al fin y la tarea encomendada», precisa.
    Al ser concebida por asociaciones con identidades y características propias, la secretaria general de la JEC matiza que debe poseer un «talante eclesial inclusivo, como sugerencia que nace de la totalidad de la Iglesia y no de un solo grupo, sector o movimiento».
    Los laicos organizados en España necesitan y reclaman un voto de confianza en su labor y buen hacer», afirma Teresa, alabando el papel del asociacionismo laical en el ámbito de lo social. A la hora de emular el ejemplo galo, recalca que debe formularse en tono positivo, pues «hay sed de propuestas sencillas e ilusionantes que, sin condenar a quienes viven de otro modo, se pueden identificar sin lugar a dudas con la Navidad de Jesús».
    Puesto que pretende tocar los corazones y la vida de las personas, la secretaria general de la JEC ve en los propios impulsores el recurso más esencial. Por ello señala que, si se pretenden articular medios para aterrizar los sueños y acoger en ellos las diferentes sensibilidades y carismas de los españoles, existen enfoques imprescindibles: «La formación (materiales de reflexión), la acción social (cómo ser signo de un mundo nuevo que nazca, que se haga real y tangible para todos, especialmente para los empobrecidos), y el mensaje religioso sencillo y directo, lo celebrativo, del sentido profundo de la Navidad». Para Alonso, hay que poner el énfasis en el testimonio ya que, reconoce, muchas veces se difunden más los pesares, las desgracias y los agobios, que la alegría con la que se debe transmitir el mensaje evangélico.
    CAMBIAR HÁBITOS Y MENTALIDADES
     
    Este año, la campaña francesa está dedicada al respeto a la naturaleza, porque las agresiones que se cometan contra ella son, en realidad, contra el ser humano. «El medio ambiente y la paz son indisociables, ya que nuestros métodos de consumo implican un impacto directo en la economía de los países desfavorecidos», explican los responsables.

      

    Esta preocupación, igual que la solidaridad o el consumo más racional, es común a todos los cristianos, por lo que esta propuesta se puede extrapolar a España. «Hoy por hoy, el espíritu cristiano de la Navidad está muy lejos -pese a lo que nos hacen creer- de las luces de colores y de los centros comerciales. Todos consideramos la Navidad otra cosa. Los cristianos tenemos, por encima de las distintas sensibilidades, muchas cosas en común hacia las que caminar», reflexiona Eduardo García Vázquez.
    Sin embargo, Teresa García llama a actuar con cautela y tener en cuenta el diferente grado de maduración en la fe que tienen los fieles; por eso, aconseja que tenga «diferentes puertas de entrada, para que puedan asomarse tanto los que ya viven su fe comprometidos en grupo, como los que sueñan con un mundo diferente». «Debe ser -prosigue- una propuesta sencilla para que tanto aquellos que tienen claro qué les mueve a celebrar la Navidad, como los que solemos llamar ‘alejados’, puedan encontrarse en una misma fiesta que, de alguna manera, da sentido a su vida».
    Puesto que propone un cambio de mentalidad y de hábitos drástico, Virginia Burgos, presidenta del Movimiento de Jóvenes de Acción Católica (MJAC), asegura que «los cristianos no van a estar nunca del todo preparados para lo que implica, por eso siempre están en camino». No obstante, recuerda que la pretensión de todos los grupos cristianos es crecer en esos valores, en definitiva, trabajar por ser cristianos en el mundo.
    De igual modo, María Gracia alude al «descafeinamiento» de la vivencia cristiana en la sociedad actual como un obstáculo para que este planteamiento no llegue al común de los creyentes. Pese a ello, considera que propuestas como la francesa son necesarias si las asociaciones y movimientos pretenden «ser una voz que plantee los valores cristianos en esta sociedad, con humildad, pero con autenticidad».
    En el nº 2.641 de Vida Nueva.