Autor: Jesús Salas

  • Reunión Equipo Permanente

    Reunión Equipo Permanente

    El fin de semana del 26 al 28 de julio el equipo permanente de Profesionales Cristianos se reunió en Aldeanueva de la Vera (Cáceres) para revisar el curso 2012-2013 y planificar el 2013-2014. Estuvieron presentes tanto el presidente saliente, Javier Acero, con la presidenta entrante, María José Toledo, además de la ecónoma María Eugenia Martín, el consiliario Pepe González y la secretaria Rosa María Reynés.

    Trabajamos durante todo el sábado y el domingo visitamos el campamento de la JEC de Extremadura, en un pueblo cercano. Con los jóvenes y con algunos militantes de PX extremeños compartimos primero la Eucaristía y después la comida. Fueron dos días de buena convivencia y buen trabajo en la hermosa zona de la Vera.

  • En el trabajo como enfermera

    En el trabajo como enfermera

    Desempeño mi trabajo dentro del mundo sanitario como enfermera.

    El hecho del que parte esta reflexión es el siguiente:

    En el mes de febrero cambiamos la organización de los turnos de trabajo. Aprovecho esta oportunidad para cambiar también de compañeras, huyendo de hábitos cronificados que no comparto y que hasta ahora he tenido que asumir, así como de la influencia de una compañera, que sin menospreciar sus virtudes, generaba un mal clima de trabajo y de relación con el resto del equipo. No considero este cambio como una huida ante la adversidad, sino más bien como un encauzamiento de las energías. Después de estar casi tres años con este mismo equipo de trabajo y de intentar infructuosamente transformar algunas cuestiones que dificultaban las relaciones, opto por emprender una nueva aventura misionera con nuevos acompañantes.

    El sentimiento que en primer lugar experimenté fue de sorpresa, ya que no era algo que yo hubiera decidido, sino que el cambiar también de compañeras se derivaba del tipo de contrato que yo tengo. Tras reflexionarlo personalmente decido aceptar el cambio a pesar de tener la oportunidad de volver con mi antiguo equipo; esta decisión me provoca en un principio un sentimiento de desasosiego, por cómo se suceden los acontecimientos, pero una vez confirmada mi decisión, es satisfacción y tranquilidad lo que siento e incluso ilusión ante la nueva etapa que se me plantea.

    Por otra parte siento también tristeza al dejar a algunas buenas compañeras, pero es mayor el sentimiento de libertad y autonomía al separarme de esa compañera tan manipuladora y generadora de conflictos.

    Con ella no lo he hablado abiertamente. Ella tampoco se ha manifestado al respecto, pero estoy segura de que si algún día surge, no tendré ningún problema en exponerle claramente las razones de mi decisión. Sí lo he compartido con otros compañeros, ante los que me he sentido muy a gusto explicándoles mis motivaciones, para no volver a mi antiguo turno.

    Descubro a través de todo esto una llamada a la autenticidad, a ser yo misma , responsable de mis actos y de mis decisiones. Renuncio así a ser heredera y cómplice de vicios y costumbres que te encuentras al llegar a un grupo de trabajo, donde o aceptas lo que hay, o entras en una dinámica que dificulta mucho las relaciones personales y laborales.

    Descubro al mismo tiempo una llamada a la coherencia personal, plasmándola en el nuevo equipo de trabajo con el que se me brinda la posibilidad de empezar de cero, planteando mis propios criterios a la hora de trabajar y partiendo de unas relaciones humanas basadas en el respeto mutuo y sin excesivos prejuicios.

    Esta invitación lleva pareja otra al realismo, a no caer en la ingenuidad, a estar alerta ante las nuevas vivencias, para evitar cometer los mismos errores u otros propios de la nueva etapa. Llamada también a desarrollar una profesionalidad donde el que prima es el enfermo, la parte más débil de este campo, y no otros intereses como el menor esfuerzo, la comodidad, el egoísmo personal, el trabajar o no con determinados compañeros, el «devolver al otro la patada» o «pasarle la patata caliente»… Un enfermo que muchas veces acusa nuestros «malos rollos» internos, cuando debería ser el centro de nuestra preocupación y dedicación.

    La presencia de Dios la percibo a través de la invitación que me hace a tener ahí una respuesta, a tomar partido, a no ser neutral (como he tenido que ser en tantas ocasiones), Siento su interpelación, pidiéndome una postura comprometida y evangélica.

    Le descubro también a través de otros compañeros que han vivido algo similar y que comparten mis sentimientos y decisiones.

    Y por supuesto, el Señor, se me hace presente en cada paciente, que desde su dolencia y sufrimiento, espera de mí, cuando menos una palabra de aliento o de comprensión.

    A través de estos se me comunica un Dios interpelador, provocador, que te baja a la arena y que te invita a tomar partido. Invita y no obliga, y si obliga, perdona, porque ¡cuántas veces he pasado de largo ante situaciones donde también me pedía una palabra y le he negado!

    Un Dios que te acompaña, que te da fuerzas y que te apoya desde los gestos cálidos de otros compañeros.

    Un Dios que sufre con el que sufre y que también comparte la alegría del que sana. Que está en el corazón de ese familiar que espera ansioso que le digas que su padre, madre, hermano, hijo, marido, mujer,…están mejor o que al menos no ha empeorado.

    A pesar de lo anterior he de reconocer que no me paro mucho a escucharle, ni le doy la oportunidad de meterse en mis planes. No le dedico apenas tiempo a la oración personal, aunque sí me dejo interpelar e iluminar más a través de la eucaristía.

    He reflexionado mucho estos hechos pero desde un punto de vista personal, laboral, relacional… Mi espiritualidad se habrá dejado entremezclar en esa reflexión, pero no ha tenido ni su momento ni su espacio específicos.

    Las dificultades con las que me encuentro para descubrir a Dios en mi medio son varias, aunque sin lugar a duda las que más pesan son las de índole personal:

    • falta de hábito, no estamos acostumbrados, no fluye con facilidad, hay que dedicarle tiempo y eso cuesta, y más en esta cultura de la prisa y el ocio.
    • supone un esfuerzo, y la recompensa no está siempre clara aparentemente).
    • el ambiente profesional está muy alejado de la espiritualidad creyente, o al menos es algo que no se hace evidente, y lejos de propiciarla, la rechaza.
    • nos cuesta crear espacios y momentos para ello, ser capaces de adaptar las demandas de nuestra espiritualidad a nuestra forma de vida actual; no podemos seguir bebiendo de todas las fuentes de nuestros antepasados. Hemos de ser imaginativos, propositivos y valientes para crear nuevos medios adaptados a nuestros tiempos.

    En este caminar, es del grupo de revisión de vida, de quien más me alimento, ayudándome a hacer lectura creyente de mi trabajo, interpelándome, apoyándome, rezando juntos, compartiendo vida,…

    El movimiento también lo hace a través de las actividades programadas (diocesanas o estatales), de los materiales, de la experiencia de otros miembros,…

    La ayuda de la Iglesia, más genérica, me cuesta percibirla y sobre todo desde algunos sectores más tradicionales, aunque he de decir que el ver a otros grupos de iglesia plantearse su tarea desde el compromiso, también me interpela y alienta.

  • Notas de la Asamblea

    Notas de la Asamblea

    En la página web del movimiento se han incorporado dos nuevos documentos con las notas de las ponencias impartidas por Llum Delàs en la Asamblea de Profesionales Cristianos, celebrada el pasado mes de mayo, acerca de la Espiritualidad Militante y de la Eucaristia.

  • Asamblea de final de curso PX Canarias

    «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.» (Lc, 9, 51-62)

    En esta clave de mirar hacia delante, valorando y agradeciendo los frutos del curso que termina, hemos celebrado el 30 de Junio nuestra Asamblea de final de curso. El entorno maravilloso de las medianias de Gran Canaria, en el pueblo de Santa Brígida, agradecidos por la generosa acogida de Javi en su casa, hicieron posible este importante espacio de organización y de celebración a través del cual hacemos experiencia del paso de Dios por nuestras vidas. El recuerdo entrañable de Pepe Alonso nos sigue animando en esa mirada hacia delante en la construcción del Reino de Dios.

  • ¿Cómo cumplir la voluntad del Padre en nuestras profesiones?

    ¿Cómo cumplir la voluntad del Padre en nuestras profesiones?

    Bajo este título trató el encuentro que Augusto Hortal ofreció en Zaragoza el pasado 2 de junio. Fue invitado por el movimiento de nuestra diócesis Profesionales Cristianos

    Augusto Hortal es jesuita y ha sido profesor de Ética y Filosofía Práctica en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Es autor, entre otros muchos textos, de Ética General de las Profesiones y Los cambios de la ética y la ética del cambio. Hortal acudió a la llamada que recibió del movimiento Profesionales Cristianos. Este grupo compuesto por unas treinta y cinco personas, y que está funcionando desde 2004 en la diócesis de Zaragoza, ha desarrollado en el último curso un proceso de análisis de la realidad profesional a la que pertenecen sus miembros llegados de los campos educativo, sanitario, social…En este último tiempo también ha realizado un decálogo sobre cuestiones fundamentales de la ética profesional con materiales que han surgido de distintas jornadas organizadas en el Centro Pignatelli de Zaragoza por este movimiento desde el año 2006 y en las que han intervenido distintos expertos de nuestro país. Además del decálogo, PX Zaragoza ha elaborado un cuestionario que considera de forma integrada las dimensiones personal, grupal, organizacional, pública y social de las profesiones. Como resultado de este proceso, estos militantes han logrado profundizar en la ética de sus trabajos y en las dimensiones que caracterizan su vida profesional, identificando las dificultades y fortaleciendo el sentido personal y colectivo de evangelizar en el medio profesional. Como colofón a toda esta tarea, PX Zaragoza quiso contar con este especialista que acompañó una jornada de trabajo y participó en una ponencia.

    Augusto Hortal constató la necesidad de crear espacios en los que reflexionar sobre la dimensión profesional, aquella “en la que más tiempo, calidad y esfuerzo invertimos de nuestra vida”. Hortal confirmó la oportunidad que esta realidad tiene para “madurar en nuestra sensibilidad creyente y evangelizadora y transformar el mundo”, precisamente porque son entornos en los que “más preparación y vocación incorporamos”. Este jesuita trató de responder a dos preguntas que justificaron la convocatoria de la jornada: ¿Cómo cumplir la voluntad del Padre en nuestras profesiones? y ¿qué haría Jesús ante las dificultades personales, grupales, institucionales y sociales que están presentes en nuestro medio profesional? Hortal animó a la tarea del discernimiento en las circunstancias de cada uno y destacó, entre otros textos, la cita de Miqueas: “lo que el Señor te pide es tan solo que practiques la justicia, que ames con ternura y que camines humildemente con tu Dios”. Finalmente, recordó que, frente a esta sociedad que busca resultados, el Evangelio “habla de frutos en los que madurar y dar alimento a otros” y subrayó que la vocación es una “construcción permanente” al servicio, especialmente, de los más necesitados.

  • Humanizar la Educación

    Humanizar la Educación

    Quién dicen ustedes que soy yo? (Lc9, 20)

    ¡El que pierda su vida por mí la salvará! (Lc, 9,18 y ss.)

    P1040775Hemos hablado de humanizar la educación en el foro de Px Canarias del 22 de Junio pasado y hemos respondido a la pregunta que plantea Jesús en el Evangelio: ¿quién dicen ustedes que soy yo? Nuestro decir ha sido un reflexionar, una orientación para el compromiso, un perder la vida por las cosas de Jesús que no son otras que las de nuestra humanización, la humanización del mundo. Las fusión de las miradas sociológica y creyente ofrecidas por Marta Jimenez (socióloga), Nure y Carla (Joc), Sara (Px) y Alexis Moreno (sacerdote diocesano) han posibilitado este hablar desde nuestro peculiar ámbito profesional. Las políticas educativas hablan de Jesús, y no todas reflejan acertadamente su proyecto de humanidad. Nuestra acción educativa también habla de Jesús a través de nuestros estilos educativos, de nuestro modo personal de acercarnos al alumnado, de nuestras organizaciones o estructuras educativas.

    En el foro de reflexión sobre educación que hemos llevado a cabo, existen multitud de elementos que dibujan un perfil concreto de Jesús. Porque de Jesús no se puede hablar en abstracto. Nuestros compromisos personales y colectivos son al final los que hablan de Él. Hemos recibido una llamada, un estímulo para seguir anunciando a Jesús desde nuestra condición profesional como educadores, como ciudadanos y como movimiento de Iglesia anunciadora del Reino.

  • Puntos verdes

    Estos días me he dedicado a recopilar un listado de nombres con los las trabajadoras sociales de Salud de la zona llamamos, entre nosotras, aquellos casos con los que trabajamos que se caracterizan por ser más conflictivos, problemáticos y de difícil resolución: Una “patata caliente”, un “marrón”, un “gol”, un “puro”, un “culo”…

    Para Mª Eugenia son “los puntos verdes”.

    Mª Eugenia, que es la trabajadora social de un Hospital de Crónicos, decidió poner en el listado de pacientes que atiende diariamente un punto verde al lado de cada uno de estos “pacientes difíciles”. ¿Verdes? – contesté yo el día que me lo explicó – ¿Y por qué no lo pones de color “marrón”, o rojo…? Pero ella me contestó: Verde, verde esperanza.

    Así fue como Mª Eugenia decidió romper con los “marrones”, los “goles”, los “culos”, los “puros” y las “patatas calientes” y convertirlos en Puntos Verdes. Mª Eugenia me cuestiona y me hace plantearme cosas muy básicas. Cosas que se dan por hechas… Yo que soy una “profesional cristiana”, ¿vivo estos casos desde las esperanza? ¿Soy capaz de convertir los “marrones” en “Puntos verdes”?

    Vuelvo a plantearme la importancia que tiene la forma en que nos ponemos en disposición de asumir nuestra tarea diaria, esas situaciones más complicadas, esas pequeñas cruces que nos acompañan en nuestro trabajo.

    • Pensamos en nuestras pequeñas (o grandes) cruces del trabajo.
    • ¿Cuáles son? ¿Cómo las vivo?

    Romanos 8, 18 Esperanza de Gloria. Estimo que los sufrimientos del tiempo presente no tienen proporción con la gloria que se ha de revelar en nosotros. La humanidad aguarda expectante a que se revelen los hijos de Dios. La humanidad fue sometida al fracaso, no de grado, sino por imposición de otro; pero con la esperanza de que esa humanidad se emanciparía de la esclavitud de la corrupción para obtener la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sabemos que hasta ahora la humanidad entera está gimiendo con dolores de parto. Y no solo ella; también nosotros que poseemos las primicias del Espíritu gemimos por dentro aguardando la condición filial, el rescate de nuestro cuerpo. Con esta esperanza nos han salvado. Una esperanza que ya se ve, no es esperanza, pues si ya lo ve uno ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con paciencia. De este modo el Espíritu socorre nuestra debilidad. Aunque no sabemos pedir como es debido, el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inarticulados. Y el que sondea los corazones sabe lo que pretende él lo que pretende el Espíritu cuando suplica por los consagrados de acuerdo con Dios

    ¡Cómo me cuesta vivir desde la Esperanza! ¡Cómo nos cuesta creer en lo que no vemos! Descubro mis carencias, mi vivencia del trabajo desde la resignación, el pesimismo, desde la negatividad. Descubro que solo confío en mi capacidad y en la capacidad (o la falta de capacidad) del Sistema Público de Servicios Sociales. Me cuesta confiar en la fuerza del Espíritu. Me cuesta sentir que el Padre me acompaña, carga con mis cruces y las hace más llevaderas. Me cuesta vivir estas situaciones desde la Esperanza.

    Repaso unos Apuntes de los Ejercicios de la Acción Católica del 2007 sobre la Esperanza que nos dio Alfonso Gil. Son frases sueltas escritas en un cuaderno. Os las transcribo.

    El cristiano es la Persona de la Esperanza. El cristiano siembra y espera. El cristiano talla para sacar lo mejor de sí mismo. Vive en el “ya sí y todavía no”. Vive la realidad del Mundo y la Utopía, el Reino de Dios, cielo nuevo y tierra nueva. No se concibe un cristiano sin esperanza. La esperanza no es un voluntarismo. Es una virtud de los pobres, de los que no tienen. Se afianza en la debilidad. Cuando soy débil soy fuerte.

    ¡Qué importante es el lenguaje, y cuánto dice de nosotros! Pensar en “puros”, “marrones” o “goles”, da una idea de que alguien se “quita un embolao” para “metértelo a ti”. Y eso se asume desde el enfado, desde el disgusto, desde el desagrado.

    Pensar en Puntos Verdes da una idea de reto, de oportunidad, de trabajo en común. Supone un cambio en la mirada, centrar esa mirada en la persona, que es al fin y al cabo el objeto de nuestra intervención, mirar a esa persona como la mira Dios, desde la ternura, desde el cariño, desde el amor. Supone amar lo que hacemos.

    Las palabras de Mª Eugenia sobre los Puntos Verdes me remueven por dentro. Siento a través de ella a Jesús que me llama y me invita a transformar mis “puretes” en Puntos Verdes.

    – ¡Cómo me gustas! – le digo – Qué positiva que eres-. Y ella me contesta: – Tenemos que ser ejemplo -. (Se refiere a que las Trabajadoras Sociales debemos ser un referente positivo dentro de los equipos sanitarios).

    Pero yo voy más allá, porque entiendo que también como Profesionales Cristianos tenemos que ser ejemplos de Esperanza para nuestros compañeros.

    Estamos llamados a transmitir la esperanza y dar razón nuestra esperanza”. (Alfonso Gil)

    Si alguien os pide explicaciones de vuestra esperanza, estad dispuestos a defenderla.” (1ª Pedro 3, 15)

    Últimamente estoy tratando de cambiar mi actitud al respecto. Trato de no hablar de “marrones” y cuestiono a mis compañeras cuando me hablan de “goles” y “patatas calientes”. Les hablo de los Puntos Verdes de Mª Eugenia y la pongo como ejemplo a seguir por todas para mejorar nuestro trabajo.

    • Pedimos al Padre ser capaces de transformar los “marrones” en puntos verdes. Que sepamos ver el rostro de Dios en nuestras pequeñas y grandes cruces del trabajo y mantengamos puesta la Esperanza en la Resurrección.

    Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios se infunde en nuestro corazón por el Espíritu Santo” (Romanos, 5, 5)

  • «Espiritualidad Militante»: conferencia de Llum Delás en la Asamblea de 2013

    «Espiritualidad Militante»: conferencia de Llum Delás en la Asamblea de 2013

    La espiritualidad militante: notas de la conferencia de Llum Delàs en la Asamblea de Profesionales Cristianos de 2013.

     

    Documento: Espiritualidad Militante_Llum Delas en la Asamblea de 2013

  • “Humanizar la educación: ¿qué educación?, ¿qué sociedad?”

    “Humanizar la educación: ¿qué educación?, ¿qué sociedad?”

    El movimiento de Profesionales Cristianos de Canarias, ante el debate social suscitado en el ámbito de la educación (LOMCE, tasas universitarias, política educativa, etc.), quiere abrir un foro de reflexión que pueda servir de análisis y de orientación al compromiso en lo que podríamos considerar la urgente tarea de “humanizar la educación”. Se desarrollará el próximo 22 de Junio de 2013 Casa de la Iglesia (Vegueta) desde 10:00 a las 13:00

    Intervienen:

    • Marta Jiménez Jaén, Profesora de Sociología del Género, Sociología de las Profesiones y Sociología del Trabajo en la Universidad de La Laguna) Análisis de la realidad educativa de Canarias.
    • Militantes de JOC, HOAC y PX: Experiencias de presencia cristiana en educación.
    • Alexis Moreno (sacerdote diocesano): claves para una lectura creyente del mundo educativo.

    Primeramente habrá una exposición de ideas y propuestas por parte de los intervinientes, para continuar con un espacio de diálogo y debate.

    Organiza: PX Canarias (Profesionales Cristianos-Canarias)

    Colaboran: JOC (Juventud Obrera Cristiana) y HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica).

  • Asamblea 2013

    Asamblea 2013

    El pasado fin de semana, del 24 al 26 de mayo, unos cincuenta militantes del Movimiento de Profesionales Cristianos, provenientes de ocho diócesis, nos reunimos en la Casa Emaús, de Pozuelo de Alarcón, para celebrar nuestra Sesión de Estudios anual. En esta ocasión tocaba además, como cada tres años, celebrar Asamblea, en la cual se perfilan los temas a profundizar durante el siguiente trienio.

    La Asamblea ha coincidido también con el relevo en el cargo de presidente. Todos los asistentes agradecimos a Javier Acero, de la diócesis de Mérida-Badajoz, su dedicación a la presidencia del movimiento durante los últimos tres años. Para su sustitución, desde la misma diócesis presentaron a María José Toledo, que será propuesta a la Conferencia Episcopal Española para su nombramiento como presidenta.

    Durante el fin de semana, y bajo el lema “La calidad espiritual de la militancia cristiana”, la religiosa Llum Delás, consiliaria del Moviment de Professionals Cristians de Barcelona, nos iluminó con sendas ponencias centradas en La Palabra y en La Eucaristía mediante las cuales nos hizo ver, entre otras muchas cosas, que la experiencia personal del Espíritu nos empuja a la comunidad y que la “comensalidad” de la Eucaristía nos renueva en la comunión y en el servicio.

    Compartimos asimismo una celebración eucarística en la que recordamos con mucha emoción a nuestro consiliario canario Pepe Alonso, fallecido el pasado mes de noviembre; Pepe dedicó mucho tiempo a los movimientos de Acción Católica y particularmente al arranque y acompañamiento de Profesionales Cristianos tanto a nivel nacional como en sus diócesis de Canarias y estuvo al servicio de varios espacios de diálogo entre fe y cultura.

    En diferentes momentos de la Sesión de Estudios estuvimos acompañados por representantes de los equipos permanentes de otros movimientos: FRATER, HOAC y Acción Católica General. También compartió con nosotros el fin de semana el Presidente de Professionals Cristians de Barcelona.

    Después de compartir durante dos días ponencias, trabajo en grupos, celebración y asamblea, todos volvimos a nuestros lugares de origen con la maleta bien llena de vitalidad comunitaria para seguir el camino de la fe en nuestro medio profesional.

    La revista Eclesia publicó un artículo de Carlos González, podéis visualizarlo aquí.

    Podéis ver las fotos del encuentro en el siguiente enlace.